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Los ciclos de Alexandre Deulofeu”Matemática de la historia”

Posted by astrondivinorum en 31 octubre 2010

Alexandre Deulofeu y Torres nació en L’Armentera en 1903, pero creció y vivió en Figueres, donde moriría en 1978. Según la solapa de uno de sus libros, era “químico, historiador y violinista”, y la combinación de estas tres dedicaciones en una sola persona no podía sino dar lugar a una teoría singular. Los seres vivos nacen, crecen, llegan a la madurez, inician la decadencia y mueren con la misma precisión que encontramos en las leyes de la física y la química: Deulofeu llamó a este hecho “matemática biológica.” Más tarde decidió estudiar el pasado de las civilizaciones desde el mismo punto de vista, es decir, como si la historia se rigiera por leyes biológicas. El resultado de estas investigaciones es la obra Matemática de la historia, integrada por un conjunto de libros que convierten lo aparentemente fortuito y caótico devenir de las civilizaciones en una sinfonía bio-histórica que repitiendo los mismos movimientos a lo largo de los siglos, y que por tanto puede ser objeto de pronósticos rigurosos. Deulofeu preveía que la Matemática de la historia constara de veintidós dos volúmenes, pero finalmente se redujo a ocho porque temía no tener tiempo de completarla.

Según la ley matemática de la historia, que en estas líneas resumiremos de manera brutal, los imperios pasan por épocas de gran fraccionamiento demográfico, que duran siempre seis siglos y medio, y que se alternan con épocas imperialistas o de gran unificación, de una duración de diez siglos y medio. Al cabo de diecisiete siglos, pues, los pueblos han realizado el ciclo completo y se encuentran en el mismo lugar que al comienzo. Cada civilización pasa por las siguientes fases: un primer proceso de expansión agresivo, una gran depresión, un segundo proceso agresivo, un desastre militar seguido de una rápida recuperación, la plenitud imperial, una fase conservadora, una etapa de decadencia y la desintegración final del imperio.

Este proceso no tiene lugar en todo el mundo de manera simultánea. En Europa, el centro del movimiento del oriente al occidente mediterráneo, atraviesa la península Ibérica, llega después a las islas Británicas, pasa por los pueblos germánicos y finaliza en los países nórdicos y eslavos. Las transformaciones no tienen lugar de manera constante, sino mediante avances y retrocesos alternativos, que constituyen la “ley de los dos pasos adelante y un atrás”. Deulofeu representaba el ciclo completo en un sistema de coordenadas, donde el eje X era el tiempo, y el eje Y el grado de evolución. El gráfico se resolvía en una línea curva característica, que el historiador solía dibujar en la pizarra en sus conferencias.

Predicciones cumplidas

En 1951, la editorial Aymà de Barcelona publicó en castellano La matemática de la historia, síntesis y prólogo de los volúmenes que vendrían después. Este libro incluía una breve presentación de Francesc Pujols, en la que el filósofo explicaba que, entusiasmado por las renovadoras ideas de Deulofeu, había escrito un prólogo que superaba en longitud el libro que había de prologar, y que había decidido mantenerlo inédito hasta la publicación de la Obra Completa del historiador ampurdanés. Recordemos que en 1951 hacía sólo seis años que el Tercer Reich había sido derrotado, y dos que se había acabado el bloqueo de Berlín. Sin embargo, en la portada del libro de Deulofeu aparece un mapa de Europa con un solo topónimo, Berlín, del que se expanden amenazadoramente una serie de vectores que cubren todo el continente. En este libro, escrito en 1948, Deulofeu anuncia la desintegración de la URSS, la pérdida de las colonias inglesas y francesas y el dominio de Alemania, estado que según él tiene que vivir un régimen unitario o de plenitud imperial hasta aproximadamente el año 2200. El historiador, sin dejarse influir por la derrota del Hitler ni por la división de Alemania, aplicó las leyes matemáticas que había descubierto y hasta hoy nadie puede dudar que acertó sus predicciones.

Según la matemática de la historia, Alemania ha vivido la etapa de desastre militar y se encamina hacia la plenitud imperial, de hecho, repite el ciclo de Francia, y sabemos que el imperio francés no tardó en superar la derrota de Napoleón. Rusia, en cambio, a pesar de su victoria al final de la Segunda Guerra Mundial, estaba a punto de sobrepasar los 550 años de existencia y por tanto sólo se podía esperar que los pueblos eslavos vivieran un proceso de desintegración, como realmente ha sucedido.

Los volúmenes que forman la Matemática de la historia comenzaron a ser publicados en catalán el año 1967 por la Editorial emporitana, creada por el mismo historiador, y cuesta encontrarlos fuera de las librerías locales. Constituyen un repaso de todo el pasado de la humanidad, analizado a partir de las leyes y los ciclos descubiertos por el autor. Un apretado resumen de sus teorías fue publicado por la editorial Pòrtic en un libreto titulado La paz en el mundo por la matemática de la historia. Desde que estableció las leyes por primera vez, el historiador las aplicó con éxito en todos los periodos históricos, sin variar ni una coma; ya desde el primer momento insistió en una misma idea: “Mientras no se ha conocido la ley de la Historia, las luchas eran inevitables, porque nadie sabía cómo acabarían. Hoy, sin embargo, sabemos como han de acabar y, por tanto, es absurdo que, sabiendo de antemano los resultados, los pueblos se peleen . ” En el último libro de la serie publicado hasta ahora, La segunda oleada imperial en Europa, alerta sobre los peligros del imperialismo chino y anuncia que el poder centralizado desaparecerá en España hacia el año 2029. Es de suponer, sin embargo, que nadie se tomará en serio las profecías de un farmacéutico de Figueres, que además escribía en catalán y publicó la mayor parte de su obra en una editorial fundada por él mismo.

Teorías de Alexandre Deulofeu

Los ciclos de diecisiete siglos que enuncia la ley matemática de la historia no son sólo políticos, sino sociales, artísticos, filosóficos, científicos, ya que los diferentes momentos biológicos de las civilizaciones influyen en todos los niveles vitales y por lo tanto conllevan un determinado desarrollo cultural . Otra teoría original que debemos a Deulofeu, la que sitúa a Cataluña el nacimiento del arte románico, está muy vinculada a esta interdependencia entre política y cultura. Según el historiador, el románico nació en Sant Pere de Roda, y desde allí se fue expandiendo en círculos concéntricos hacia Francia y el interior de la Península, como explica en sus libros Catalunya, madre de la cultura europea , Cataluña, origen de la pintura medieval y Empordà-Rosellón, cuna de la escultura románica.

Las aportaciones de Alexandre Deulofeu son siempre innovadoras y amenudo utilizan conceptos multidisciplinares, que chocan con la rigidez de los especialistas más ortodoxos. En las bibliografías del final de sus libros, Deulofeu incluye filósofos y escritores junto a historiadores. De hecho, una de las principales aportaciones de este químico, físico, farmacéutico, historiador, músico y político es el espíritu abierto con el que se planteó el objeto de estudio. Por un lado, cuestionaba todas las teorías previas, y por otro, no le importaba utilizar fuentes consideradas por otros estudiosos poco dignas de crédito, como las del esoterismo menos abstruso. Deulofeu, autor de Química estructural (1937) y La energía atómica en el Servicio de la ciencia (1952), aborda sin prejuicios la obra de los alquimistas medievales, a los que considera no sólo precursores de los actuales, sino aún más evolucionados, los avances del nuestro siglo revelan que el saber alquímico no es tan distante de la ciencia como parecía hace doscientos años. Paralelamente, la concepción cíclica de la historia permite afirmar a Deulofeu que los egipcios conocían la electricidad y la energía atómica, como mostrarían algunos hallazgos arqueológicos, y que si leemos atentamente la descripción del Génesis, nos daremos cuenta de que el arca de Noé incluía un condensador eléctrico. Al igual que Pasteur, Alexandre Deulofeu creía que los procesos biológicos-incluyendo la historia-están regidos por influencias astrales.

Si el descubridor de la matemática de la historia no hubiera vivido en una ciudad que ya está suficientemente satisfecha con un genio local “Salvador Dalí”(nacido, para más desgracia, unos meses antes que el historiador) quizás habría tenido más predicamento. Pero Figueres es una ciudad pequeña, la posguerra fue muy larga ya nadie se le ha ocurrido todavía editar la obra inédita de Deulofeu, entre la que hay una historia del arte universal de medio millar de páginas. Salvo algunos países sudamericanos (particularmente Argentina, donde viajó poco antes de morir), nadie ha prestado mucha atención a las ideas de este hombre distraído, amante de Bach y del arte románico, que construyó una obra única en medio de la indiferencia general.

La Europa Futura

Libro «Catalunya i l’Europa futura» («Cataluña y la Europa futura») de Alexandre Deulofeu i Torres, editado en el año 1934 y reeditado el 1978. Páginas 297 a 300.

Capítulo XIX. ¿Cómo llegaremos a la confederación universal?

¿Cuál ha de ser la futura organización mundial? Evidentemente, una federación voluntaria de pueblos libres, dentro de la cual todos ellos tengan la misma categoría y, por lo tanto, la misma influencia.

¿Cómo podemos llegar? Evidentemente, por evolución natural, la cual se va ya realizando por dos caminos diferentes.

  • 1º. Por desintegración de los imperios y subsiguiente liberación de las nacionalidades sometidas, las cuales entrarán primero a formar parte de una federación parcial. Éste es el caso de la desintegración del imperio austro-húngaro, a consecuencia de la cual quedaron liberados los checos, los eslovacos y Hungría. Los primeros se unieron voluntariamente para constituir una República dentro de la cual cada uno de los pueblos goza de plena libertad. La Revolución rusa dió lugar a la creación de la Federación de Repúblicas Soviéticas. Otros pueblos, como Estonia, Lituania, Letonia, se hicieron completamente independientes, pero hoy ya se vislumbra la futura federación de pueblos bálticos. Continúan plenamente independientes Hungría, Polonia y Austria.
  • 2º. Los pueblos sometidos consiguen un régimen autonómico dentro del imperio, y éste lentamente va evolucionando hacia un régimen federal hasta anular absolutamente la preeminencia del pueblo que hasta entonces había ejercido la hegemonía. Ejemplos: En España observamos como el derrocamiento de la monarquía da lugar a la implantación de una república federable, en la cual, y en primer lugar, se declara en régimen autonómico Cataluña.

Hoy, nadie desconoce el movimiento nacionalista vasco, el cual acabará con un régimen autonómico para Vasconia y Navarra. Lo mismo pasará con Galicia, Valencia, Mallorca, probablemente con Aragón, y quizás con otros pueblos de España. Esta evolución solamente necesita tiempo para irse realizando.

En el momento que los pueblos autónomos lleguen a su plenitud, crearán una federación de repúblicas hispánicas, constituida por las repúblicas catalana, castellana, gallega, valenciana, mallorquina, portuguesa, o bien por subfederaciones como la federación catalano-valenciana-balear, federada a su tiempo con la galaico-portuguesa, castellano-leonesa, vasco-navarra, etc. Estas subfederaciones, dentro de las cuales las repúblicas tendrán un régimen de libertad, que será limitado por la propia voluntad, nombrarán los representantes respectivos para la constitución de un Parlamento general, que se reunirá alternativamente en las diversas capitales de las repúblicas, el cual se ocupará de los asuntos de tipo internacional que las federaciones parciales quieran otorgarle.

Lo mismo pasará probablemente en las Islas Británicas con Irlanda, Inglaterra, País de Gales y Escocia, y en Francia con la federación de repúblicas occitanas y las repúblicas de Bretaña, Normandía, Isla de Francia, etc., etc.

Estas federaciones, a semejanza de la U. R. S. S., tendrán un artículo que dirá: Las repúblicas federadas tienen el derecho a separarse cuando quieran de la confederación. Habrá desaparecido el concepto anticuado de patriotismo español, francés, etc. España y Francia y otras potencias decadentes serán substituidas por las agrupaciones de los pueblos federados. Como no existirán prejudicios patrioteros, lógicamente los pueblos tendrán tendencia a la supresión de los regímenes aduaneros, y lógicamente la federación ibérica, con las federaciones de otros países, tenderán a la constitución de un Parlamento común, en el cual estarán representados cada uno de los pueblos federados.

Ampliando la confederación, llegaremos al ideal supremo que consistirá en una multitud de pueblos libres, con sus gobiernos y Parlamento propios, y con un superParlamento, el cual estará constituido por un representante de cada una de las pequeñas repúblicas europeas, que tendrá como móvil fundamental el mantener la paz entre las nacionalidades confederadas.

¿Cómo evitaremos en absoluto la posibilidad de un conflicto armado? Muy sencillo. Cada república tendrá un servicio de orden público y este servicio estará a las órdenes del Parlamento general siempre que éste lo necesite. Pero se comprende que esto no sucederá nunca, por la sencilla razón que su fuerza será inmensa frente de cualquiera de los pueblos federados. En caso de divergencia entre dos Estados, la causa del litigio será llevada al Parlamento y será resuelta democráticamente según los votos de la mayoría. Se comprende que el fallo será acatado inmediatamente, por sentido democrático, y por tal como no habrá ningún Estado particular suficientemente fuerte para oponerse a todo el ejército internacional.

Fatalmente se llegará a la adopción de una lengua internacional. Se comprende que, ante la existencia de más de doscientas lenguas oficiales, se hará absolutamente imprescindible el uso de una lengua única en las deliberaciones del Parlamento general, la cual será el esperanto o bien cualquier otra lengua que no sea, con tal de evitar suspicacias, ninguna de las de los pueblos federados.

Europa avanza hacia un régimen político similar al comprendido en el gráfico entre los años 100-350 (a. J. C.), en la Edad Antigua, y entre los años 800-1500 en la Edad Media, con la diferencia que así como en estas etapas existían múltiples federaciones parciales y pequeñas nacionalidades completamente libres, sin un núcleo superior que regulase las divergencias, en la Europa futura existirá una Sociedad de Naciones verdadera, que imposibilitará los conflictos armados internacionales.

http://deulofeu.org

http://www.vicencpagesjorda.net

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Cuentos de la Selva ll –

Posted by astrondivinorum en 1 febrero 2010

Castaneda desaparece
Editado en catalán en: “Revista d’Etnologia de Catalunya” -núm. 15, noviembre de 1999, págs. 120-127-por el Departamento de Cultura de la Generalitat de Catalunya, Barcelona

Es difícil escribir algo nuevo sobre el universal Carlos César Castaneda Arana, sin que resulte una simple invención, una interpretación personal del articulista o sin que sea una crítica o una mitificación, de las que oscurecen cualquier realidad. Vamos a tratar, pues, de realizar un pequeño recorrido por su biografía reciente hasta donde los hechos verificados lo permitan. A partir de ahí, cada cual haga sus libres interpretaciones de lo que se le presente. Algunos de los datos que siguen han sido tomados de las investigaciones que Edith Stanley, Patrick Kerkstra y Scott Glover, investigadores del periódico norteamericano Los Angeles Times, han realizado sobre la reciente muerte de Castaneda.


Su vida

El universal autor conocido bajo el nombre de Carlos Castaneda, autodenominado brujo seguidor de las tradiciones chamánicas de los indios yaqui, norteamericanos, murió el 27 de abril de 1999 en Westwood, EE.UU., según comunicó su abogada Deborah Drooz, la cual se presenta como amiga del escritor y ejecutora de su testamento.
A pesar de la espesa neblina y misterio -voluntariamente esparcidos- que envuelven la vida de Carlos Castaneda, se sabe que emigró a los EE.UU. en el año 1951, y se dice que había nacido el día de Navidad del año 1925 en Sao Paulo (Brasil) o en Cajamarca (Perú), dependiendo de los relatos autobiográfícos que se quieran creer. Es muy probable que se tratara del hijo de alguna familia sudamericana que emigró a los EE.UU. a estudiar. En este sentido algunas voces, a mi juicio bastante autorizadas, afirman que su núcleo familiar tenía origen catalán y que su apellido real era Castañeda, apelativo bastante difundido en algunas comarcas catalanas que viene a significar “bosque de castaños”, pero que al emigrar de Sudamérica a los EE.UU., y ante la ausencia del sonido y la grafía “ñ” en inglés, perdió su Castañeda familiar en favor de su nuevo Castaneda.
Por su parte, nuestro autor era un mentiroso y un tramposo sin límites y nunca arrepentido de ello, de ahí que la comunidad científica jamás le haya prestado una seria atención, a pesar de que en muchos momentos afirmó y reiteró que lo que relataba era cierto y que no había fantasía en ello. No obstante, y a pesar de que se diera crédito a sus narraciones, lo cierto es que los detalles de su biografía -tan rebuscados por investigadores detractores como por mitómanos seguidores- son una suma de puras hipótesis oscurecidas con toda meticulosidad. Nada está claro, empezando por la fecha de su fecha de nacimiento o por el lugar donde aconteció. Incluso hay serias dudas sobre la veracidad oficial de su nombre. Uno podría pensar que se trata justamente de la estrategia del brujo, que tantas veces él mismo había repetido en sus libros, para escapar al enquilosamiento de un pasado que va formando una costra encima de uno y cada vez le impide más vivir como un guerrero. También se podría pensar que una persona como Castaneda se muestra elusivo ante la prensa y ayuda a forjar su propio mito haciendo desaparecer sus huellas del pasado hasta en los más mínimos detalles, pero que en algún nivel de su intimidad aparece un Carlos desenmascarado, pero resulta que no, que incluso alguien tan próximo a nuestro autor como el psicólogo Richard Yensen me comentó, cuando estuvimos juntos hace unas semanas, que Castaneda era un mentiroso permanente, que uno nunca podía fiarse de lo que decía. “Gran parte de la mística castanediana se basa en el hecho de que, ni tan sólo sus más íntimos amigos están seguros de quien es”, escribió su ex-esposa Margaret Runyan Castaneda, en un memorial que se publicó en el año 1997 a pesar de que el propio Castaneda trató de impedir que se editara. Así pues, nadie puede esperar que la academia de científicos, preocupados por la verdad objetiva, mostrara la menor disposición a creer o a verificar algo salido de la pluma de un supremo mentiroso de los únicos aspectos comprobables de su propia vida.
Con independencia de quien fuera ese hombre, de su nombre de pila y lugar y fecha de nacimiento, lo cierto es que nuestro autor consiguió galvanizar y catalizar la atención mundial hace unos treinta años. Ya es ampliamente sabido que como trabajo final para obtener el título de doctor en antropología en la Universidad de Los Ángeles, Castaneda hizo lo que tantos estudiantes de antropología al acabar la carrera: escogió un tema, un lugar y una etnia sobre la que realizar la investigación necesaria para la Academia, pero lo que salió fue el rememorado viaje al desierto de Arizona, en México. Su intención inicial -si hemos de creernos su relato- se centraba en buscar y estudiar los efectos de determinadas plantas medicinales de uso tradicional entre los pueblos que habitan este árido y ancho rincón de mundo. Pero el destino nunca perdona: se paró en una ciudad fronteriza con el desierto de Arizona y allí, en la misma parada de autobuses de la compañía Greyhound, la más popular de los EE.UU., comenzó el cambio que le llevaría a transformarse como persona, a él y a una buena parte de la juventud occidental. Una vez situado y sin saber lo que le deparaban los hados, en esta terminal de autobuses se encontró con un anciano indio de la etnia yaqui, supuestamente llamado Juan Matus, Don Juan, que decía provenir de Sonora, México. Si hemos de seguir creyendo la historia narrada por Castaneda, este anciano resultó ser un chamán que consumía plantas enteógenas, y las que usó para iniciar a su alumno y adentrarlo en un mundo oculto que sobrevivía desde hacía más de 2 000 años.
Bajo la dura, firme y sabia tutela del entrañable Don Juan, que duró a lo largo de bastantes años, nuestro autor experimentó los efectos del peyote, de diversas semillas enteógenas y de hongos probablemente psilocíbicos, conociendo vivencias y momentos de éxtasis supremo pero también de dolorosos y oscuros infiernos de pánico. Todo ello en un intento por conocer y vivir lo que denominó estados no ordinarios de realidad. Vagando por el desierto junto a su guía y maestro psicológico y etnobotánico (justo en las catalogaciones botánicas, lo único que se puede observar desde fuera, es donde Castaneda falla más), el antropólogo declaró haber visto insectos gigantescos, haber aprendido a volar con su nuevo pico, haberse transformado en cuervo y que finalmente, había triunfado en el propósito de alcanzar un nivel superior y más refinado de consciencia, en ser un hombre de conocimiento como lo era Don Juan.
Su tesis, publicada el año 1968 por la Universidad de California, se convirtió pronto en un éxito literario internacional. En ella tocaba la fibra adecuada y en el momento justo de la cresta de la ola de la joven cultura norteamericana de los años 1960, consumidora de substancias psicodélicas y románticamente enamorada de sus puros y sabios indígenas. El estilo de la obra inicial de Castaneda, estilo que ya nunca dejaría, era una curiosa y sugerente mezcla de alegorías universales, antropología, parapsicología, alquimia y filosofía budista, y -probablemente- una buena dosis de ficción. En mi opinión también hay una buena dosis de las enseñanzas que a principios de siglo difundiera G. Gurdjieff y su propio discípulo aventajado Ouspenski. Así fue como su primer libro, Las enseñanzas de Don Juan. Una vía yaki hacia el conocimiento, convirtió al anciano personaje de Don Juan en un nombre más que reverenciado entre los jóvenes y a Castaneda en un auténtico símbolo cultural.
En uno de los pocos artículos escritos sobre él y en el que Castaneda cooperó, publicado por la revista Time en 1973, se decía que: “para las decenas de miles de lectores (de Castaneda), jóvenes y ancianos, el primer encuentro de Castaneda con Juan Matus (…) es un hecho literario mejor conocido que el encuentro entre Dante y Beatriz a las orillas del Arno”… Efectivamente, así es. Después de tal impresionante debut literario, nuestro autor continuó produciendo éxitos de ventas tales como Una realidad aparte, Viaje a Itxlan y Relatos de poder. A raíz de ello, y dado el carácter entre pueril e impetuoso que caracteriza a nuestros vecinos del otro lado del Atlántico, una multitud jóvenes y de no tan jóvenes se precipitó hacia México esperando convertirse en nuevos alumnos echados a los sabios pies de Don Juan, los periodistas se pusieron a investigar la vida de este brujo y de su ya afamado discípulo… pero el anciano indio yaki no aparecía por ningún lado -al revés de lo que había sucedido con la chamana María Sabina.. Ello dio origen a especulaciones sobre la realidad de lo narrado en los libros de Castaneda, no faltando quien lo acusara de ser el autor de un ingenioso y bien elaborado camelo que no respondía a la realidad étnica y tradicional que se anunciaba. La crítica escéptica tuvo un buen representante en Joyce Carol Oates, reputado autor, quien dio la vuelta a los argumentos de veracidad, preguntándose en 1972 “¿Hay alguna posibilidad de que estos libros no sean de ficción? Todo el mundo los acepta como estudios antropológicos pero a mi me parecen unas remarcables obras artísticas, al estilo de Hesse cuando escribía sobre la iniciación del joven en otro tipo de realidad. Están bellamente construidos, el diálogo es impecable, el personaje de Don Juan es inolvidable y todo disfruta de un gran ritmo novelístico”. No puede ser realidad. Por su parte, el prestigioso antropólogo C. Geertz, dijo también que: “por ahora sus libros carecen de presencia alguna en el campo de la antropología”, en el sentido de que, a pesar de la gran popularidad obtenida, ningún profesor universitario y serio de antropología recomendaría esos textos a sus estudiantes. No obstante, ni la tendencia de Castaneda por mentir ni la más que cuestionable existencia real de Don Juan han hecho disminuir en ningún momento el entusiasmo de sus admiradores. En este sentido, Joshua Gilder, redactor de la Saturday Review, afirmó que no es necesario creer y tener fe para sentirse arrastrado por la narrativa de Castaneda, se trata de la reelaboración de mitos universales: obran un efecto extraño y maravilloso que está más allá del reino de las creencias. Es algo que solo un genio puede producir.
A pesar de tanta crítica -o justo debido a ella- en los últimos días de su vida, Castaneda insistió firmemente en que los hechos por él narrados en sus libros no tan solo eran reales sino que estaban meticulosamente documentados. También lo repitió ante las 400 personas que asistieron a un seminario impartido por él mismo en Anaheim, en el año 1995: ahí afirmó y reiteró que él no había inventado nada, que no estaba loco.
A mi juicio, y después de los años que he dedicado a la investigación de los enteógenos, a sus efectos y a la importancia que tienen en toda cultura humana, creo no equivocarme al afirmar que en estos campos del quehacer humano es muy, muy arriesgado decir que algo es real o que no lo es. Los efectos que producen las substancias psicoactivas tienen muchos matices de gris. En este sentido, hace años tuve la sensación -y con el tiempo se ha ido afirmando en mi interior- , de que la gran trampa de Castaneda, su gran mentira, no es lo que narra sino cómo lo relata: cuando se autoexperimenta con plantas enteógenas, uno ve mundos no ordinarios, pero también es cierto que no conozco a nadie en su sano juicio que afirme que tales mundos están realmente fuera del propio sujeto. Son mundos interiores a pesar de que, muy a menudo, tengan algún tipo de reverberación o empatía con el entorno. Es así como, para referirse a estas dimensiones de nuestro universo psíquico, es necesario e imprescindible usar metáforas lingüísticas. No en vano todas, absolutamente todas, las religiones anuncian sus verdades y descubrimientos en forma metafórica: el Tao de los budistas es innominable, lo mismo que el Uno de los cristianos, y para referirse a estas existencias trascendentes no queda más remedio que usar imágenes metafóricas. Creo que Castaneda hacía trampa cuando ponía las metáforas en boca del inefable Don Juan pero no anunciaba que la forma de explicar sus experiencias era también una metáfora. A menudo, en mis experiencias con ayahuasca, san pedro u otros enteógenos uso esas mismas formas expresivas (he volado por…, he visto…, he sentido la inmensidad…, he muerto…, mi cuerpo se transforma…) y si no anunciara que se trata del efecto de un enteógenos sobre mi propia mente, es probable que unos me tomaran por un demente y otros por un profeta, como a Castaneda.

Su muerte

A pesar de todo lo anterior, nuestro autor merece que se le aplique con todos los honores la máxima castellana de genio y figura… ya que su misteriosa vida de brujo se refleja también en su muerte.
La causa declarada de su silenciosa y anónima muerte fue un cáncer de hígado. Como mínimo externamente, murió en consecuencia a su vida de las últimas décadas y al contenido de sus enseñanzas: apartado del mundanal ruido, sin publicidad ni cámaras, en el más escrupuloso, libre y perfecto anonimato. De él no se tienen fotografías de menos de cuarenta años de antigüedad ni grabaciones de ningún tipo, ya que cuidaba muy mucho de que, en sus escasísimas apariciones en público, nadie registrara su voz ni fotografiara su imagen: de aquí la sorprendente foto que apareció en los periódicos de finales de junio para anunciar su muerte, retrato tomado el año 1951 en el que se ve un hombre de cara redonda, peinado de postguerra y todo ello de una calidad técnica ínfima. Un brujo, afirmaba Castaneda, nunca mira su pasado y estos sistemas para congelar la imagen de una persona frenan la evolución interior del guerrero.
Tampoco -según parece- se realizó funeral alguno. Su cuerpo fue incinerado en los EE.UU. y luego se esparcieron sus cenizas en México, de acuerdo a lo que figura en los registros de la morgue de la ciudad norteamericana de Culver. No obstante, tampoco estos datos tienen nada de fiable ya que ni tan solo su certificado oficial de defunción está libre de ambigüedades y falta de información. En él, y según el periódico Los Angeles Times, se dice que su ocupación laboral era la de profesor en la escuela del distrito de Berverly Hills (Beverly Hills School District), pero ninguna escuela de este distrito tiene registrado ni archivo alguno de que Castaneda enseñara ahí. También se ha dicho que nuestro autor carecía de familia, pero en el certificado de defunción aparece el nombre de una sobrina, Talia Bey, que resulta que es la presidente de la compañía Cleargreen Inc., la empresa que organizaba los seminarios de Castaneda sobre “tensegridad”, una moderna y algo deshilachada versión de las supuestas prácticas chamánicas para obtener energía, de las que una parte proviene claramente del yoga, otra de las artes marciales y aun otra parte de ejercicios ergonómicos. A pesar de ello, no ha sido posible localizar a T. Bey para que añadiera más información sobre el tema.
En este mismo sentido, es sorprendente que en el documento oficial de defunción, según Los Angeles Times, Castaneda aparece consignado como Nev. Married, “Nunca estuvo Casado” cuando, en cambio, se sabe de su matrimonio con Margaret Runyan Castaneda, procedente de Charleston (W.Va.), que duró entre los años 1960 y 1973, y del que nació un hijo no reconocido por Castaneda, ni bajo juramento ante un tribunal. Este supuesto hijo tiene ahora 36 años y vive en Atlanta. No para de reclamar ser el descendiente del afamado autor y para ello afirma tener un certificado de nacimiento en que el figura Carlos Castaneda como padre. No obstante, nada de ello está realmente aclarado a pesar de las investigaciones realizadas por E. Stanley, P. Kerkstra y S. Glover. La nube se cierra a su alrededor.
Cuando, hace unas semanas se pidió información sobre la muerte de Castaneda a su presunta ex esposa, M. Runyan de 76 años, ésta respondió que nadie le había informado, que no sabía nada, pero que él ya estaba preocupado por su muerte desde años atrás, afirmaba que iba a ser la mejor experiencia de su vida. En 1995, mientras impartía el seminario en Anaheim, nuestro autor declaró en público que: “…todos nos estamos enfrentando al infinito, tanto si nos gusta como si no ¿Por qué no lo hacemos mientras estamos débiles, cuando estamos con la salud quebrada o cuando estamos moribundos? ¿Por qué no cuando nos sentimos fuertes? ¿Por qué no ahora mismo?” En cambio, contrastando con estas explícitas declaraciones de hace tres años está su postura de cuando lo entrevistaron para la revista Time en el año 1973; entonces se mostró mucho más sucinto al tratar el tema del final de la vida desviando la atención del periodista hacia un graffiti que había en un muro de Los Angeles en el que se decía: “La muerte es el subidón más fuerte de todos. Por eso nos lo reservan para el final”.
Nuestro ínclito autor ha dejado un testamento que debe ser leído y validado a lo largo del mes de julio en Los Ángeles, y un dudoso certificado de defunción: perfecto final para una vida impecablemente brumosa. Las pocas personas que podrían salir legalmente beneficiadas de sus abundantes y jugosos derechos de autor fueron avisadas de la muerte de Castaneda por su abogada Deborah Drooze, pero nadie lo dijo a la prensa ni a ningún otro medio de comunicación hasta el día 18 de junio (había muerto el 27 de abril). Por su parte, la médico que atendió Castaneda en sus últimos respiros, Angelica Dueñas, no se sabe que haya hablado absolutamente con nadie en referencia a este tan secreto paciente. Incluso aquellas personas que, según parece, tenían a nuestro autor como a uno de sus buenos amigos no supieron nada acerca de su óbito y, cuando más tarde les fue comunicado tampoco gastaron ni un instante para dar a conocer la muerte de su amigo a nadie. Este fue su tributo a Castaneda y a su menosprecio por la publicidad, respetándolo y prescindiendo de la dimensión de realidad en pueda hallarse el autor.
Michael Korda, autor y editor que publicó algún libro de Castaneda en la editorial Simon&Schuster declaró que él mismo había adoptado como práctica habitual en su vida no discutir nunca ni con nadie relacionado con la industria de los medios de comunicación sobre Castaneda, y menos aun sobre su defunción. Tampoco Tracy Kramer, agente literaria de Castaneda en Los Angeles, ha devuelto ni una sola de las llamadas recibidas que preguntaban o comentaban algo sobre el mismo tema. En lugar de ello, se ha limitado a citar los mismos textos de Castaneda: “de acuerdo a la tradición de los chamanes de su linaje, Carlos Castaneda dejó este mundo en plena consciencia”.
Como muy corto resumen de su vida pues, sólo me atrevo a añadir que Castaneda fue el autor de diez libros traducidos a diecisiete idiomas, libros que han causado un auténtica revolución en el pensamiento occidental de la segunda mitad del siglo XX. Algún observador norteamericano ha afirmado que fue el primer y principal ideólogo de la denominada Nueva Era, pero en mi opinión, quien ha leído con atención sus libros probablemente aceptará que en ellos hay la posibilidad de embuste, de fantasías trenzadas extraordinariamente bien y otras virtudes y cualidades, o bien lo contrario, pero -por lo menos desde la vieja y ya curtida Europa- se hace difícil ver en el brioso y masculino Castaneda un abanderado de la algo fofa Nueva bobEra. No creo que él lo aceptara.
En todo caso, el tema no está en si es cierto o no, en un sentido físico, el contenido de sus relatos, sino en lo tremendamente sugerente de sus libros, en lo que obran sobre los lectores y en el espacio mítico que ocupan en la realidad actual ¿Alguien se preguntaría si existió un Edipo de carne y hueso para corroborar la veracidad del mito o metáfora usado para explicar nuestras dependencias psicológicas maternas? ¿Verdad que no…?

Josep Mª Fericgla
Dr. en Antropología

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Sinestesia y LSD

Posted by astrondivinorum en 16 enero 2010

Supongamos por un momento que tu cerebro se embrolla de tal manera que comienza a percibir los sonidos como si fuesen colores o a sentir los olores como sonidos. Por extraño que te parezca esto, es una condición relativamente común, que la padece una de cada 2500 personas y se llama sinestesia.

La sinestesia (del griego “syn”, junto, y “aisthesis”, sensación), es un trastorno de la percepción en el que el estímulo recibido a través de uno de los sentidos provoca simultáneamente la sensación en otro. Una persona que padece este desorden puede, por ejemplo, “oír” los colores,”ver” los sonidos o sentir sabores al pasar sus dedos por una textura determinada. Se de manera natural en aproximadamente una de cada 2500 personas, o como resultado de la ingesta de algunas drogas psicodélicas, como la LSD o la mezcalina.

Existen dos tipos de sinestesias. La sinestesia de primer grado es la que “mezcla” las impresiones dos sentidos diferentes; y la sinestesia de segundo grado, más rara, asocia la impresión de un sentido del cuerpo a una emoción, un objeto o una idea.

En general, afecta más a las mujeres y las personas zurdas, y con alguna frecuencia estas personas experimentan además una excelente memoria. No es raro que un sinestésico presente problemas a la hora de efectuar cálculos o para orientarse. Se cree que podría haber algún factor genético asociado a este desorden, ya suele darse en miembros de una misma familia. Al contrario de lo que puede pensarse, los sujetos sinestésicos no tienen una mayor predisposición a otros procesos psicopatológicos ni una mayor inclinación hacia las artes, aunque es cierto que muchos artistas (mayormente los pintores y compositores) presentan esta afección.

De todas las mezclas de sentidos posibles, la que se da con mayor frecuencia es la que asocia colores con números o palabras. Eso significa que una persona puede, por ejemplo, “ver” el color blanco cada vez que piensa en “lunes” o el rojo cuando ve o piensa en “9”. Por supuesto, este “cruce de sentidos” también puede hacer cosas de lo más extrañas con la percepción de la realidad. ¡Imagina lo que sentirías si una melodía determinada dejase sabor a chocolate (o a cualquier otra cosa) en tu boca cada vez que la escuchas!

Estas percepciones extrañas son completamente reales para quien presenta este trastorno. Son completamente involuntarias, se producen de forma continua y son consistentes: siempre vera el color blanco al pensar en “lunes”, por ejemplo. También son completamente específicas de cada persona. Dos pacientes con sinestesia seguramente asociarán diferentes percepciones a un determinado tipo de estímulo. Además, la memoria de la percepción sinestésica es muchas veces mejor que la de la percepción real. Si un sinestésico asocia, por ejemplo, el color verde con el nombre de una persona, muy posiblemente recordará el color del nombre mejor que el propio nombre.

Los científicos están de acuerdo en que la percepción sinestésica es una percepción real, que debería poder explicarse sobre bases neuroanatómicas. En cualquier persona, los estímulos sensoriales son recogidos por receptores especializados (localizados en los órganos de los sentidos), y enviados en forma de señales nerviosas al cerebro, donde se analizan separadamente en distintas regiones de la corteza cerebral, llamadas áreas sensoriales. Existen áreas visuales, auditivas, somáticas, etc. que se localizan en puntos de la corteza cerebral distantes unos de otros.

Estas conexiones entre los órganos sensoriales y la región correspondiente son específicas, y propios de cada sentido. La corteza visual se encarga del análisis de la información visual recogida por los receptores existentes en la retina), la corteza auditiva analiza la información que llega del oído, etc. Pero desde todas estas áreas sensoriales también se envían señales a otras áreas corticales denominadas “áreas asociativas”, en donde se relacionan características como forma, tamaño, color, etc. Esta asociación entre diferentes estímulos sensoriales permite, por ejemplo, que podamos encontrar un objeto con unas características determinadas de forma y tamaño mediante el tacto, sin la ayuda de la vista, dentro de un conjunto de objetos de formas y tamaños diferentes. Estas asociaciones ocurren en todas las personas, independientemente de que presenten o no sinestesia.

Pero en los sinestésicos ocurre algo más. Varios científicos suponen que la existencia de conexiones anatómicas no habituales (una especie de “cortocircuito”) en el cerebro de una persona con este trastorno conectan unos sistemas sensoriales con otros. Hasta hoy se desconoce el lugar exacto de estas conexiones, pero algunos estudios efectuados empleando técnicas de imágenes sintéticas en vivo (como la tomografía por emisión de positrones), hacen suponer que estas conexiones se encuentran entre diferentes áreas sensoriales de la corteza cerebral.

Un experimento llevado a cabo con un grupo de sinestésicos que asociaban colores con palabras, permitió ver las diferencias entre el proceso mental de estas personas y las de un cerebro normal. Cuando las personas sinestésicas oían una serie de palabras (que su cerebro asocia con colores determinados), presentaban actividad en áreas de la corteza visual además de en las áreas implicadas en el procesamiento del lenguaje. Es decir, se activaban zonas del cerebro encargadas del proceso de la información visual relacionadas con el análisis del color. El grupo de control, en cambio, no solo no presentó actividad alguna en las áreas de la corteza visual al escuchar las palabras ni siquiera al pedirles que imaginaran un color asociado a una palabra.

Esto demuestra que la sinestesia tiene una base fisiológica, y que muy posiblemente no existan dos cerebros sinestésicos iguales, ya que las asociaciones que se establecen son diferentes en cada caso.

Ahora ya lo sabes: si estas teniendo extrañas visiones o escuchas los colores, posiblemente seas uno de los poseedores de un cerebro sinestésico.

Algunos sinéstetas


La sinestesia es más común en artistas y músicos. Hay muchos ejemplos que incluyen a científicos, pintores, escritores y compositores. Dentro de los pintores podemos mencionar a Paul Klee, Wassily Kandisnky, Piet Mondrian, Francis Picabia, Georgia O’Keefe y David Hockney –todos ellos con un manejo excepcional del color. Se ha encontrado que los sinéstetas son más consistentes en la identificación de los colores –16.7 millones de opciones– con noventa por ciento de consistencia en un año, en relación con los no sinéstetas, con sólo de treinta a cuarenta por ciento en un mes.

Escritores como Charles Baudelaire, Arthur Rimbaud, Victor Hugo, Marcel Proust, Francisco de Quevedo, Vladimir Nabokov y probablemente Patrick Süskind fueron o son sinéstetas o estuvieron interesados en este fenómeno.

En su novela publicada en 1985 Das Parfum / Die Geschichte eines Mörders (El perfume / Historia de un asesino) en la actualidad de moda nuevamente gracias a la película homónima dirigida por Tom Tykwer, Patrick Süskind describe la vida de Jean-Baptiste Grenouille, un hombre tan genial e infame como lo habrían sido el Marqués de Sade, Saint-Just, Fouché o Napoleón. Grenouille tenía dos características fundamentales: poseer un olfato fuera de serie –“la mejor nariz de París” como él mismo se apodaba–, pero también carecer de olor propio, lo que hacía que fuera rechazado por las demás personas (los bebés normalmente huelen a bebé e identifican a la madre desde los seis días de nacidos a través de su olor hasta que cumplen tres meses, cuando son capaces por primera vez de fijar la visión). El cuerpo de Jean-Baptiste Grenouille no olía a nada.

Süskind dice que su personaje era capaz de distinguir más de mil aromas, lo que es un error –desde nuestro punto de vista–, pues un catador de perfumes profesional o de vino o whisky es capaz de distinguir con entrenamiento hasta más de cien mil. Esta habilidad requiere necesariamente no sólo poseer una capacidad olfativa extraordinaria, sino una memoria nasal fuera de lo común.
En la década de los veinte, Alexandr Luria, neurólogo ruso, estudió durante treinta años el caso de un tal Sherashevsky, descrito en The Mind of a Mnemonist. Sherashevsky poseía una memoria absolutamente anormal: podía recordar setenta palabras en cualquier orden en listas dadas hasta quince años atrás. Se dedicó a ser un memorista profesional trabajando en un circo e incluso aumentaba su memoria con trucos mnemotécnicos.

¿A que se debía la hipermemoria o hipermnesia de Sherashevsky? Probablemente a una condición llamada sinestesia. Sherashevsky tenía una respuesta inusual a diferentes estímulos: retenía imágenes vívidas de forma visual (memoria fotográfica), pero tenía problemas para integrar y recordar cosas complejas: memorizaba visualmente una cara y no la reconocía después con un simple cambio en la expresión facial (padecía de aprosopagnosia), con los cambios de luz confundía los objetos, tenía problemas para dar seguimiento a una historia al ser “bombardeado” con imágenes. Además padecía de una incapacidad para olvidar, lo cual es una tragedia como lo describe Borges en su cuento “Funes el memorioso”.

Cuenta Bernard Lechevalier en su libro Le cerveau de Mozart que, el 11 de abril de 1770, Leopold Mozart y su hijo Wolfgang –entonces de 14 años de edad– llegaron a Roma viajando desde Salzburgo. Padre e hijo acudieron a escuchar el célebre Miserere de Gregorio Allegri, el cual se interpretaba sólo el Viernes Santo de cada año en la Capilla Sixtina del Vaticano. Leopold le escribe a su esposa que: “Los músicos de la capilla tienen prohibido, bajo pena de excomunión, sacar una pequeña parte, copiar o comunicar a cualquier persona” la partitura de la obra. Mozart la escuchó una sola vez y, ya de vuelta en el alojamiento, fue capaz de transcribir toda la partitura de memoria con las voces de todos los instrumentos y del coro. Cuando el papa Clemente XIV se enteró de la proeza, lo nombró caballero del Éperon d’Or (caballero de la Orden Vaticana de la Espuela Dorada), título que Mozart jamás utilizaría por modestia. El segundo marido de Constanza, la viuda de Mozart, escuchó en una ocasión el Miserere de Allegri en un Viernes Santo, y verificó que Mozart –por supuesto– no había cometido error alguno. El Miserere de Allegri fue modificado por Tomasso Bai (quizá esta versión fue la que escuchó Mozart) y consiste en una obra que abarca la tercera parte de un compact disc (más de veinte minutos) y que consta de nueve voces para coro, más las parte de la orquesta. Las últimas tres sinfonías (39, 40 y 41) Mozart las escribió sin escucharlas jamás, toda la música estaba en su cabeza. Los músicos educados, con una formación suficiente, son capaces de “escuchar” las obras sólo viendo la partitura –lo que en sí constituye una forma de sinestesia–: un ejemplo célebre es Beethoven, quien, por ser sordo desde joven, no pudo escuchar gran parte de la música que compuso –e incluso trató de dirigir ocasionalmente la orquesta.
Lechevalier menciona en su libro que una explicación posible para el episodio del Miserere de Allegri es que Mozart tuviera hipermemoria musical y probablemente sinestesia, es decir que asociara quizá ciertos sonidos con otros tantos colores de las pinturas de Miguel Ángel en la Capilla Sixtina, y que, recordándolos, tuviera –eso sin duda– la capacidad de volver verdaderamente a “escuchar” cada nota en su cerebro, en su imaginación, cada vez que lo deseara.


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El Día Fuera del Tiempo, inventado por José Argüelles

Posted by astrondivinorum en 6 enero 2010

                                                2012 HOAX

Los mayas históricos fueron astrólogos, observaron y contabilizaron los desplazamientos del Sol, la Luna, Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno; para ellos, “los astros eran entidades que participaban en la trama humana”. Los mayas no inventaron los calendarios ni tampoco el concepto del cero, los heredaron de los olmecas. El Calendario Haab consta de 365 días, fue dividido en 18 meses de 20 días y un mes de 5 días. Este calendario se fundamentó a partir de los desplazamientos del Sol y es el equivalente maya de nuestro Calendario Gregoriano. 

El calendario Tzolk´in es el más antiguo y también fue creado por los olmecas quienes lo heredaron a todas las sociedades precolombinas que perpetuaron su legado cultural y religión hasta los mexica (aztecas). El Tzolk´in se compone de 260 días y al contrario del Haab, no se divide en meses, es una cuenta de 20 nombres con 13 numerales que alternándose, forman la suma de 260 días.
Los mayas tuvieron otro tipo de cuenta calendárica llamada Cuenta Larga, consiste en 1 872 000 días o 5 128 años; basándose en la página 16 del códice colonial “Oxcutzcab”, los investigadores Goodman, Martinez y Thompson, situaron el origen de esa cuenta para el día 13 de Agosto de 3114 y ha sido tomada convencionalmente como la autentica datación para el inicio de la Cuenta Larga; se le conoce como correlación GMT en honor a los tres investigadores en cuestión. Es preciso indicar que existen otras 20 correlaciones distintas a la GMT. La propuesta de datación para la Cuenta Larga publicada por Andreas Fuls en el Scientifican American de Mayo del 2004, difiere 208 años en relación a la GMT y hace coincidir los eventos contados por los mayas con los eventos del cielo también registrados en las estelas “lo que no sucede con la correlación GMT” y, esta evidencia, coloca en un predicamento todas las dataciones mayas. Profundizar en este estudio, significa transformar toda la historia de Mesoamérica. Queda entonces en el aire la veracidad de la correlación GMT.
En la página 59 del Códice Dresde aparece una tabla con series de 780 días que corresponden –casi exactamente– al tiempo de la órbita del planeta Marte. El escaso resto de 0,06 días suma, después de 19 órbitas, alrededor de un día; esta correción periódica aparece escrita también en la tabla. Este dato puede considerarse como referencia de un calendario basado en el ciclo sinódico de Marte. Venus aparece también en el Códice Dresde al igual que en una infinidad de estelas, Venus estaba relacionado con el tipo de guerra maya que los arqueólogos han llamado Guerra Estrella. En los registros de los templos erigidos por K´inich Kan B´alam II –quien gobernó Palenque de 684 a 702–, Júpiter y Saturno fueron tomados como referencia para el inicio de guerras o para el “bautizo” de algunos templos.
Esta es la síntesis de los calendarios mayas. Hoy, los jeroglíficos mayas se pueden leer; yo los leo, también los traduzco y los interpreto. En este mismo blog, en los artículos publicados el sábado 7 y el sábado 28 de marzo puedes consultar algunos de mis trabajos de desciframiento.
Basado en lo que cientos de textos jeroglíficos mayas dicen, observo que los mayas históricos fueron seres exactamente iguales a los seres humanos de todos los tiempos, es decir: violentos, guerreros, sanguinarios y con una tendencia a la simulación para perpetuarse en el poder. Esa es la condición humana; como historiador y amante de las certezas, te puedo asegurar que no he encontrado una sola civilización en el mundo que no efectuara sacrificios humanos, que no traicionara su pasado para el beneficio de su presente y que no hubiera victimando a sus aliados. Los mayas históricos, como todas las culturas precolombinas, ajustaron su historia y sus conocimientos para gobernar bajo un régimen de terror basado en los sacrificios humanos y en las guerras.

El 25 de Julio de 2009, miles de personas en el mundo festejaron el Día Fuera del Tiempo, se trata de un  concepto occidental que se presenta como maya, inventado por José Argüelles; él y sus numerosos seguidores afirman sin sustento histórico que los mayas utilizaron un Calendario Lunar compuesto por 13 meses de 28 días y cuando multiplican 13 x 28 les da como resultado 364 días de un calendario Lunar y como les falta un día para el ciclo Solar, decidieron llamarlo Día Fuera del Tiempo.
Su multiplicación es correcta, pero es falso que los mayas tuvieran un Calendario Lunar de 13 meses,  de 28 días que además, combinan con uno Solar de 365, entonces ¿es Lunar o es Solar? Ninguno de los dos, es una farsa.
Este calendario fantasma coincide con “la salida de la estrella Sirio” y, a partir de esta otra mentira, se ha desarrollado toda una tesis que raya en la incongruencia y resulta una monumental falta de respeto no solamente para los mayas históricos sino también para nuestra inteligencia. Estos profetas modernos hablan de “radiaciones que atraviesan la galaxia” (la Vía Láctea, supongo) y las denominan “ondas de densidad que produce evolución” (¡¡ups!!).
En el colmo de la desfachatez y evidenciando una completa ignorancia de astrofísica, continúan inventando los profetas modernos que “Estas ondas tienen tal importancia que, por ejemplo, nuestro Sol fue resultado de una de ellas (sic). Hace millones de años, una onda de estas pasó por aquí y provocó el encendido de una estrella gigante que explotó y dio origen a nuestro sol” (tales afirmaciones niegan siglos de confirmaciones científicas sobre el origen de las estrellas que nada tiene que ver con estas incoherencias) y afirman: “Los mayas sabían eso” (no dicen de cuál texto maya tradujeron “esa información” ni cómo los mayas pudieron conocer lo que sucedió hace 4 500 mil millones de años cuando ni siquiera había vida bacteriológica en nuestro planeta). Continúan relatando mentiras y evidenciando ignorancia sobre los procesos del universo afirmando como un niño que miente con seguridad que “los mayas podían conectar directa, sensorial, sensual y electromagnéticamente la energía y la información de esa radiación que emana del centro de la galaxia, y así despertar para la mente real, la mente superior, la mente más profunda (ambiciosa  terminología occidental que nada tiene que ver con la cultura maya). Los mayas se sentían envueltos en la mente del Sol, que a su vez les manifestaba la mente y el corazón de las galaxias, las que a su vez tenían deseos…”
Stephen Hawkin lo planteó con su ecuaciones sobre la entropía gravitacional de los agujeros negros y en el invierno del año pasado, el telescopio Hubble confirmó que en el centro de las galaxias existen espeluznantes agujeros negros que absorben energía más no la emiten. Lo de la conciencia intergaláctica pertenece al orden religioso y ahí, no tengo nada que decir sino respetar esa interpretación divina, más no histórica, del universo que por cierto, se encuentra alejada años luz de la cosmogonía de los mayas históricos.
En todo el discurso del Día Fuera del Tiempo se afirman falsedades como verdades absolutas, se utiliza la mentira como un recurso dialéctico que no resiste el más somero análisis histórico ni científico. Sus seguidores especulan –ignorando los principios elementales de la Física Cuántica– sobre trascender nuestra dimensión espacio-temporal y proponen transitar a través de un tunel “Cuatridimensional” hacia un “Espacio-Tiempo-Quintodimensional” (¿?) cuando en realidad, únicamente las partículas subatómicas pueden transitar en otras dimensiones y el Principio de Incertidumbre  de Heisenberg nos impide medir con certeza lo que acontece en el jardín de las partículas subatómicas ¡La tomada de pelo es monumental!
Me remito al origen del absurdo: Los mayas históricos no tuvieron un Calendario Lunar como el que inventó Argüelles, y todo lo que de esa mentira se deriva, son elucubraciones occidentales.
¿Qué mueve a la gente a buscar el misterio en el agua clara y a seguir a falsos profetas?
Definitivamente los seguidores de estas incoherencias sin fundamento histórico demuestran nuestra enorme capacidad para no enfrentar la verdad. Regularmente, los seres humanos somos presas de nuestros miedos y nos acomodamos en nuestra displicencia o en un estadio de incongruencia existencial que suele  camuflarse con mentiras.
Por eso se venden miles de libros que inventan historias sobre los mayas. Los seres humanos tenemos el derecho de creer en la religión que queramos pero la Historia Maya nada tiene que ver con el Día Fuera del Tiempo, es preciso situar esa creencia como uno más de “Los Grandes Fraudes Mayas del Tercer Milenio”.
Cuando escuches o leas a estos profetas modernos, pregúntales o cuestiona ¿cuáles son sus fuentes, en dónde está la Estela Maya con el texto jeroglífico que justifica sus palabras, en qué texto colonial o tradición oral se fundamentan sus interpretaciones de los mayas galácticos?
El tiempo circular maya fue medido con admirable exactitud por nuestros mayores y, al ser elevado al status de un Dios, resulta por decir lo menos “ingenuo” siquiera considerar que hubiera un Día Fuera del Tiempo.

                                                                                                                     Claudio Obregón Clarin

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Del peyote al LSD, Una odisea psicodelica

Posted by astrondivinorum en 31 diciembre 2009

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Bases evolutivas de las drogodependencias

Posted by astrondivinorum en 28 noviembre 2009

Por Rafael Mora Marín
Introducción

El abuso de sustancias con fines lúdicos es un fenómeno tan universal en todas las sociedades y culturas a lo largo de la Historia (1) que se puede decir que forma parte de la naturaleza humana.
Cuando se identifica un aspecto universal de la conducta o cognición, la psicología evolucionista nos lleva a preguntarnos por su significado adaptativo: ¿qué ventajas confiere esta conducta o proceso cognitivo para la supervivencia o reproducción? ¿cómo puede esta conducta o proceso cognitivo haber sido configurado por la selección natural en nuestro medio primitivo? (2).
Al aplicar la teoría de la evolución a las conductas adictivas aparece una paradoja central: los argumentos evolucionistas generalmente se basan en cómo un cierto rasgo o conducta beneficia a un organismo (o al gen que lo codifica, desde el punto de vista del modelo del gen egoísta(3); pero es obvio que la conducta adictiva acaba produciendo grandes perjuicios al individuo. Una vía para afrontar este problema es usar una aproximación que se centre en las adaptaciones evolutivas. Más que buscar los actuales costes y beneficios de la conducta, podemos analizar cómo ciertos rasgos y conductas han sido configurados previamente por la selección natural(4,5).
La hipótesis de que las sustancias adictógenas deben actuar sobre sustratos cerebrales evolutivamente conservados es apoyada por el simple hecho de que otros mamíferos pueden autoadministrarse de forma compulsiva las mismas drogas que los humanos. Los sistemas neurales subcorticales que modulan estas compulsiones parecen estar anatómica, química y quizá emocional/motivacionalmente conservados a lo largo de la evolución de los mamíferos. Obviamente esos sistemas fueron preservados porque sirven a algún propósito crítico distinto de promover el consumo voraz de los compuestos químicos altamente purificados desarrollados recientemente por los humanos6.
La selección natural puede mantener genes para rasgos que lleven a un consumo excesivo y dependencia de alcohol porque esos mismos rasgos pueden incrementar la aptitud (fitness) en otros contextos (7).
En lugar de sólo buscar explicaciones para el abuso de sustancias en los genes, temperamento, experiencias tempranas, condiciones sociales, escena cultural o exposición al uso de drogas, una perspectiva evolucionista sugiere que también podemos considerar cómo esos factores interaccionan con los mecanismos conductuales que hacen a todos los humanos vulnerables al uso de sustancias(8).
Este trabajo revisa aportaciones muy diversas que intentan explicar la universalidad de las conductas adictivas en el ser humano desde campos tan dispares como la botánica, la antropología, la psicología o las neurociencias. En primer lugar veremos cómo las sustancias tóxicas presentes en el medio ambiente ancestral pudieron contribuir a configurar nuestro cerebro. A continuación repasaremos los sistemas emocionales implicados en las sensaciones placenteras inducidas por las sustancias psicotrópicas, el sistema dopaminérgico y el sistema opioide. Después, el apego y cómo sus trastornos pueden facilitar el consumo de drogas.
La teoría de la historia vital explica la tendencia de algunas personas en algunas circunstancias a asumir riesgos, entre ellos los que comporta el uso de sustancias. Revisaremos algunos trabajos sobre neurobiología, rasgos de personalidad y consumo de alcohol llevados a cabo en macacos, y su extrapolación al ser humano. El dominio jerárquico y la dependencia social pueden estar implicados en algunos tipos de drogodependencia. Algunos factores de personalidad pueden también estar relacionados con estos problemas. Finalmente haremos algunas consideraciones sobre las posibles implicaciones de la perspectiva evolucionista en prevención y tratamiento de los trastornos adictivos.
Prehistoria del consumo de drogas y coevolución
La primera droga que llega al registro escrito es el opio, en unas tablillas cuneiformes descubiertas en Uruk (antigua Mesopotamia) y datadas en el tercer milenio anterior a nuestra era. Bastante posteriores –del XXII a. C., aproximadamente- son unas tablillas sumerias donde se menciona la cerveza(1).
Probablemente el uso ritualizado de sustancias psicoactivas se iniciase hace unos diez mil años y es posible que su uso culturalmente transmitido se remonte a unos 50000 años atrás.
Cincuenta mil años han dado lugar a cambios culturales y sociales espectaculares, pero se trata de un periodo de tiempo demasiado breve cuando hablamos de evolución (9,10).
Numerosas pruebas señalan que la estirpe filogenética de la que procede el hombre ha estado en contacto con sustancias psicoactivas a lo largo de millones de años de evolución.
El alcohol en la naturaleza
Los azúcares de la pulpa de la fruta proporcionan un incentivo energético para que los vertebrados consuman la fruta y subsecuentemente dispersen sus semillas, pero también sirven como sustrato para la fermentación por las levaduras9.
La presencia de etanol en la fruta madura y fermentada podría indicar una exposición histórica sostenida de todos los animales frugívoros a este compuesto11.
Se ha descrito numerosos casos de animales que espontáneamente utilizan sustancias naturales ricas en alcohol con las que se intoxican. Por poner algunos ejemplos, elefantes africanos, vacas asturianas, el cercopiteco verde en las Antillas (12).
Las frutas silvestres son más ricas en etanol en climas tropicales que en climas fríos y mucho más si están maduras o muy maduras. Dependiendo de la especie y grado de madurez, Dudley (9) encontró en tres especies de frutas de la selva panameña contenidos de alcohol que oscilaban entre trazas y valores cercanos al 0.6%. Aunque estas concentraciones son relativamente bajas en relación con las bebidas alcohólicas consumidas por los humanos, el autor llama la atención sobre la ubicuidad del etanol en las distintas especies de plantas estudiadas.
La interacción coevolutiva entre las frutas y los vertebrados que han servido como agentes dispersadores de sus semillas ha sido intensa desde el Mesozoico (unos 80-90 millones de años). Los humanos procedemos de un linaje de primates predominantemente frugívoros, con dietas basadas en la fruta desde hace al menos 24 millones de años. Dudley hipotetiza que nuestros precursonres homínidos fueron expuestos cotidianamente a bajas concentraciones de etanol, lo que dio lugar a adaptaciones fisiológicas y preferencias a lo largo de una escala de tiempo evolucionista, que han permanecido en los humanos modernos. Una prueba de esa adaptación podría ser la presencia del sistema enzimático necesario para catabolizar el etanol; el primer enzima de la vía metabólica del etanol, la alcohol deshidrogenasa, ha sido rastreada evolutivamente hasta hace 450 millones de años, en los primeros peces óseos (13).
Ventajas adaptativas
Dudley hipotetiza dos posibles explicaciones, no excluyentes, para intentar entender las fuerzas de la selección natural que actúan en este caso:
1) El fenómeno de hormesis, término desarrollado en toxicología y salud pública para definir el fenómeno por el que la exposición a dosis bajas de muchos tóxicos o radiaciones puede tener un efecto más beneficioso para la salud que la ausencia total de dichos agentes, los cuales a dosis altas son cancerígenos o perjudiciales en otros aspectos. La relación entre la dosis de esas sustancias y la letalidad adquiere forma de U, donde las dosis próximas a cero y las muy altas son más perjudiciales que las dosis bajas pero no nulas14,15. Hasta la fecha, los efectos horméticos del etanol han sido estudiados exclusivamente en la mosca de la fruta del género Drosophila. La longevidad y fecundidad de estos insectos mejora a concentraciones muy bajas de etanol, pero disminuye a concentraciones mayores. Las consecuencias horméticas del etanol en el Homo sapiens, es decir, los beneficios del consumo habitual de dosis bajas de bebidas alcohólicas están siendo investigadas sólo desde hace unos pocos años. Numerosos estudios epidemiológicos sugieren una reducción sistemática en el riesgo cardiovascular y mortalidad global en personas que consumen bajas dosis de etanol en comparación con los abstemios y con los consumidores de dosis altas.
2) Ventajas para la alimentación y la ganacia nutricional. El vapor etílico puede ser una pista a larga distancia para localizar campos de fruta madura lo que ocurre, por ejemplo, en las moscas de la fruta adultas y también en los mamíferos frugívoros. El etanol puede servir también a los frugívoros como un estimulante de la alimentación, dada su obligatoria asociación con valiosos recursos nutricionales. Dada la amplia competición por la fruta madura desde microbios, larvas de insectos y diversos vertebrados, un posible correlato a corto plazo para la ingestión de dosis bajas de etanol podría ser incrementar la tasa de ingestión de comida, lo que a cambio podría incrementar el contenido de etanol sanguíneo y estimular el consumo posterior. En este sentido, hay estudios en humanos que indican que tener una predilección por lo dulce esté asociado a una vulnerabilidad genética al alcoholismo16. Las contribuciones calóricas del etanol contenido en la fruta puede ser también significativas para los vertebrados frugívoros. En las frutas tropicales estudiadas por Dudley el valor calórico del etanol representa del 6 al 9% de las calorías totales.
Análogos aleloquímicos de los neurotransmisores
Las sustancias psicoactivas son ubicuas en la naturaleza y el hombre a lo largo de la evolución, al igual que numerosas especies animales, ha podido estar en contacto con ellas. Sullivan y Hagen (10) postulan la hipótesis de que los humanos han compartido una relación coevolutiva con sustancias vegetales psicotrópicas a lo largo de millones de años.
Las plantas han desarrollado sustancias químicas que mimetizan la estructura de los neurotransmisores de los mamíferos herbívoros y se unen a los receptores de su sistema nervioso como un medio para protegerse de ellos; por ejemplo, los alcaloides del cornezuelo de centeno, opiáceos, nicotina, muscarina, o cannabis. Las sustancias vegetales que mimetizan la función de neurotransmisores son denominados análogos aleloquímicos de los neurotransmisores. Sullivan y Hagen denominan fenómeno aleloquímico-SNC a la relación coevolutiva entre plantas y mamíferos. Este fenómeno explicaría, según los autores, la cuestión teleológica de por qué el cerebro contiene receptores para sustancias derivadas de plantas. Las sustancias aleloquímicas que mimetizan los neurotransmisores de los mamíferos son una prueba de una relación profunda en el tiempo entre plantas psicotrópicas y mamíferos.
Por otra parte, los mamíferos han desarrollado muchas adaptaciones fisiológicas y conductuales para vencer las defensas aleloquímicas de las plantas. Entre las que podrían ser denominadas adaptaciones químico-ecológicas la más relevante es el citocromo P-450 y otros sistemas enzimáticos hepáticos, que han evolucionado específicamente con la función de metabolizar aleloquímicos por oxidación, hidrólisis o reducción. Otros ejemplos de adaptaciones fisiológicas químico-ecológicas son el gusto, el olfato y la expulsión directa de toxinas por el vómito. Asociadas con estas funciones fisiológicas están muchas adaptaciones conductuales tales como:
· Conductas de inducción de la desintoxicación: la búsqueda e ingestión de tierra, arcilla o carbón para facilitar la eliminación de aleloquímicos es utilizada por humanos, chimpancés, monos, pájaros y otros animales
· Prácticas culturales desarrolladas por el Homo sapiens a lo largo de miles de años, de eliminar las sustancias aleloquímicas de plantas usadas como alimento por medio de procesos tales como el calentamiento, lixiviación, secado, fermentación, adsorción y procesamiento físico.
· Selectividad: sólo unas pocas de las 300000 especies de plantas conocidas son explotadas como alimento y solo una pequeña fracción de los aleloquímicos conocidos son usados por humanos y animales.
Ventajas adaptativas del consumo de aleloquímicos: la búsqueda de sustancias como adaptación
Algunos neurotransmisores requieren nutrición exógena para su síntesis. Según la hipótesis de Sullivan y Hagen cuando ocurre un déficit de estos neurotransmisores el animal inicia la búsqueda de sustancias químicas compensatorias en el medio, de forma análoga a lo que ocurre con la homeostasis de la sal, agua, minerales y nutrientes. La búsqueda de sustancias aleloquímicas podría ocurrir en dos situaciones:
1) En ambientes extremos o altamente cambiantes, los alimentos de alta calidad pueden haber sido periódicamente agotados. En periodos de escasez los análogos vegetales de los neurotransmisores pueden haber sido más fáciles de obtener, transportar y almacenar que los precursores dietéticos de esos neurotransmisores. El objetivo de los primitivos homínidos al consumir análogos aleloquímicos de los neurotransmisores no sería sentirse mejor, sino ahorrar energía.
2) Adaptaciones sostenidas al estrés deplecionan los neurotransmisores. El estrés es una respuesta adaptativa a contextos ambientales desafiantes que, si es sostenida, puede llevar a conductas desadaptativas, agotamiento y muerte. En el caso de los primeros humanos la explotación de análogos exógenos de los neurotransmisores puede haber prevenido la depleción de neurotransmisores y permitido a los usuarios tolerar prolongados estados de estrés en condiciones adversas.
Una adaptación conductual que ha evolucionado en respuesta a presiones de selección en el pasado también será activada por nuevos fenómenos que deplecionan los neurotransmisores en el presente. Un ejemplo contemporáneo del uso de sustancias en asociación con anormalidades en los neurotransmisores es la “automedicación” por personas con enfermedades mentales como esquizofrenia y depresión.
Bases evolutivas de los sistemas emocionales del cerebro
Los animales persiguen aquellas actividades que promueven sentimientos positivos (placer, gozo, satisfacción) porque estas emociones han evolucionado como indicadores de que se está alcanzando algún objetivo biológico que incrementa las probabilidades de transmitir los genes a la descendencia (comer, beber, copular, descansar). Los estímulos ambientales que amenazan la vida evocan por el contrario sentimientos negativos (ansiedad, miedo) que generan a su vez respuestas de evitación6,17
No sorprende el hecho de que haya una constante preocupación cultural por alcanzar estados de placer, ni el hecho de que las personas intenten inducir placer de una gran variedad de modos, a través del sexo, bromas, empatía, reuniones sociales, y fiestas. La naturaleza habitualmente breve de los sentimientos de placer puede proteger a las personas de una reducción prolongada de la vigilancia, que a menudo acompaña al placer.
Esta sensación también parece haber coevolucionado con la capacidad de indicar exactamente el propio estado de ánimo a los demás. Dentro de límites, mostrar placer puede hacer a un individuo más atractivo (por ej., “un ganador”) y por consiguiente disminuir los encuentros competitivos17.
Una de las primeras hipótesis sobre el consumo de drogas que surgió desde la perspectiva evolucionista es que la búsqueda de ciertas sustancias químicas es una manifestación de una tendencia generalmente adaptativa a repetir conductas que proporcionan placer. En este sentido, intentar explicar por qué los humanos usan drogas sería para Nesse (18) como intentar explicar por qué comemos. La diferencia, por supuesto, es que la ingesta de alimento es útil y la selección ha configurado mecanismos cerebrales que regulan la ingesta de alimentos, mientras que no se han desarrollado mecanismos que regulen específicamente la ingesta de drogas.
Los sistemas emocionales implicados en el refuerzo y la recompensa parecen estar relacionados con las vías dopaminérgicas y con los opioides endógenos.
El sistema dopaminérgico
Se ha planteado la hipótesis de que la vía final común del refuerzo y la recompensa en el cerebro es la vía dopaminérgica mesolímbica. Algunos consideran incluso que ésta constituye el “centro del placer” del cerebro y que la dopamina es el “neurotransmisor del placer”. Hay muchos estímulos naturales capaces de desencadenar la liberación de dopamina por parte de las neuronas dopaminérgicas mesolímbicas, dando lugar a verdaderos “clímax naturales” (19).
Las diferentes sustancias psicotrópicas de abuso actúan como falsos neurotransmisores que hacen que la vía mesolímbica libere dopamina, a menudo de una forma más explosiva y agradable de la que se da en la naturaleza. Las drogas de abuso crean así una señal en el cerebro que indica, falsamente, la llegada de un gran beneficio para la aptitud general del organismo (esto es, de un incremento en la probabilidad de transmisión de sus genes a las futuras generaciones). Esto cambia la propensión conductual de modo que la búsqueda de drogas incrementa su frecuencia y desplaza a conductas más adaptativas (6,8). Otros aspectos nuevos del medio moderno, como los videojuegos o los alimentos ricos en grasa, sal y azúcar (snacks) tienen efectos similares (8).
El origen de nuestra vulnerabilidad a abusar de las drogas estaría pues determinada por el desajuste (mismatch) entre antiguos mecanismos y el medio ambiente moderno.
Limitaciones del modelo del desajuste
Este modelo evolucionista del desajuste que algunos autores10 denominan “convencional” deja muchos aspectos del abuso de sustancias sin explicar:
1) La primera experiencia con drogas es a menudo aversiva. El soporte lógico más importante para la interpretación evolucionista del modelo de recompensa es que las drogas se empiezan a consumir de forma casual y son reforzadas inmediatamente por una euforia hedónica. Esto podría ser aplicado al uso de drogas euforizantes altamente purificadas o sintéticas, que son consumidas por un porcentaje relativamente bajo de la población. Sin embargo las sustancias más ampliamente utilizadas por la humanidad desde la prehistoria y por quizá un cuarto de la población mundial actual son los estimulantes colinérgicos nicotina y betel, consumidos en un estado no refinado. Estas sustancias no producen inmediatamente un “subidón” hedonístico; al contrario, son desagradables para los nuevos consumidores, quienes deben persistir durante un significativo periodo de tiempo hasta tolerar los efectos secundarios displacenteros. La experiencia de efectos subjetivos recompensadores no parece por tanto una condición necesaria para la conducta de consumo de drogas(5.20).
2) Incluso en el caso de sustancias euforizantes, a lo largo del tiempo aumenta el craving con la escalada en su uso mientras que el placer (recompensa) permanece constante o disminuye, y se acumulan además consecuencias desadaptativas. Está claro que la persecución de placer es una explicación insuficiente(8,20).
3) Se ha demostrado que el sistema dopaminérgico mesolímbico no es sólo un sistema de recompensa. Según investigaciones recientes este sistema refuerza estímulos novedosos, recompensadores o incluso aversivos, que producen activación e influyen subsecuentemente en la motivación4,9.
Motivación, deseo y búsqueda de recompensa
El sistema dopaminérgico parece implicado no tanto en el placer hedónico de recibir una recompensa como en la motivación incentiva que mueve a la búsqueda conductual de dicha recompensa8. Robinson y Berridge20 propusieron que la dopamina media en la prioridad, preeminencia o saliencia del incentivo. A través de la acción del sistema dopaminérgico los estímulos con el atributo de saliencia del incentivo (SI) se convierten en atractivos y demandan atención (son “importantes”). El sistema dopaminérgico dota de saliencia (importancia) a un incentivo (estímulo) y motiva a la búsqueda del mismo(9, 20, 21). Las drogas que estimulan el sistema dopaminérgico provocan así una señal de saliencia que es falsamente reconocida como adaptativa.
La atribución de saliencia es crucial en la pérdida de control que se observa en las adicciones, porque la dopamina media la búsqueda compulsiva de la droga sin que dé señales de saciación (de parada). Por otra parte en las situaciones que se relacionan con la recaída el contexto enfatiza movimientos hacia algo que el sistema dopaminérgico ha evaluado como positivo. Las personas desean el estado que las drogas parecen proporcionar, incluso si el estado resultante en realidad no recompensa. Así, el determinante inmediato no es una consideración racional de la situación –de hecho la recaída es a menudo temida- sino la repentina oleada en el deseo que resulta del contexto.
¿Por qué la evolución no proporcionó una regulación más precisa del sistema dopaminérgico? ¿Por qué no hay algún dispositivo de detección de saliencia desadaptativa? Las respuestas están en nuestra historia evolutiva. La limitación de los recursos en el llamado ambiente de adaptación evolutiva (AAE) tuvo un impacto sobre el diseño evolutivo del sistema de saliencia que ayuda a explicar por qué el sistema de saliencia puede indicar una continua conducta de aproximación. Para producir un diseño más efectivo, a menudo tiene sentido ayudarse de aspectos habituales del medio, lo que produce una estrecha relación entre el medio y el organismo a través de un diseño expectante (se espera un tipo específico de input ambiental para mejorar el propio funcionamiento). Además, por no programarlo todo dentro del “diseño”, la selección construye un diseño incompleto.
Por medio de un diseño expectante e incompleto el sistema dopaminérgico puede confiar en el medio para moderar sus señales. Esto es particularmente cierto para organismos que han evolucionado en ambientes irregulares, donde los recursos no están distribuidos continuamente (tales como luz solar para las plantas o materia vegetal para algunos herbívoros) sino que difieren mucho en calidad, facilidad de acceso y cantidad.
Nuestros ancestros cazadores-recolectores evolucionaron en este tipo de ambiente, donde determinar cuánto tiempo permanecer en una zona de recursos versus buscar otra nueva era un problema crucial. El resultado es que los humanos, entre otras muchas especies, no se implican sistemáticamente en consideraciones explícitas de las opciones conductuales (por ejemplo, en una valoración racional de riesgos/beneficios) sino que confían a veces en el ambiente para que sea el factor limitante de la conducta de aproximación.
Sin embargo, en el abundante ambiente de hoy este diseño evolutivo no es adaptativo y puede ser particularmente peligroso para aquellos individuos que tienen sistemas dopaminérgicos más sensibles debido a variaciones naturales. En ellos el impacto farmacológico de la droga producirá una mayor reacción en el sistema dopaminérgico dotando a las drogas de gran saliencia. Cuando esto es combinado con un medio que no es autolimitante (hoy las drogas psicoactivas están disponibles en concentraciones mucho mayores que aquellas del AAE) el efecto global puede ser muy nocivo.
Otras experiencias como el juego o el sexo pueden convertirse en adictivas puesto que el ambiente por sí mismo puede estimular el sistema dopaminérgico.
Capacidad autopercibida de supervivencia y aptitud reproductiva
David B. Newlin(5,22) ha desarrollado un modelo más sofisticado del sistema dopaminérgico como sistema de motivación. Según este autor los estímulos naturales capaces de activar la vía dopaminérgica córtico-mesolímbica incrementarían la propia percepción de la capacidad de supervivencia y de la aptitud reproductiva (self-percived survival ability and reproductive fitness, SPFit). Este nuevo constructo psicológico se basa en las motivaciones fundamentales de los mamíferos para mejorar y para proteger sus probabilidades de supervivencia y de reproducción y entronca con características psicológicas básicas tales como sentimientos de poder, control y omnipotencia personal (relacionados con la capacidad de supervivencia) y con sentimientos de atractivo sexual, atractivo físico y competencia social (relacionados con la aptitud reproductiva). La función evolutiva de esta capacidad autopercibida de supervivencia y aptitud reproductiva sería organizar y priorizar la conducta en un mundo complejo.
Su sustrato cerebral sería el sistema dopaminérgico córtico-mesolímbico, pero no como un sistema de recompensa que refuerza las experiencias placenteras sino como un modelo teleológico basado en motivaciones y conductas dirigidas al objetivo de sobrevivir y reproducirse. Es activamente puesto en marcha por cualquier estímulo biológicamente relevante, sea positivo, novedoso, aversivo o amenazador (este puede ser el caso del primer contacto con una droga). En la jerarquía de las motivaciones la supervivencia y la aptitud reproductiva son inmensamente más básicas para el animal y el ser humano que la búsqueda de placer. Las sensaciones placenteras o de euforia provocadas por las drogas son consideradas epifenómenos incidentales. Pueden proceder del incremento artificial de la capacidad autopercibida de supervivencia y aptitud reproductiva que provoca la droga. Al mismo tiempo, la activación de este sistema puede también provocar afectos negativos tales como miedo, ansiedad o ira.
Las drogas de abuso incrementan artificialmente sentimientos de poder personal (que está directamente relacionada con la autopercepción de la capacidad de supervivencia) y atractivo sexual. Por ejemplo, el bebedor intoxicado puede creer que se está comportando de un modo atractivo (es decir, se incrementa su propia percepción de su capacidad de supervivencia y aptitud reproductiva) cuando en realidad está haciendo el ridículo. La autopercepción se eleva artificialmente mientras que la aptitud real puede estar de hecho comprometida por la droga. Los estados de abstinencia de la droga se asociarán con una disminución de la capacidad autopercibida de supervivencia y aptitud reproductiva por debajo de los niveles basales.
Este modelo predice en individuos bajo la influencia de drogas un aumento de conductas arriesgadas porque su acrecentada sensación de fortalecimiento e invulnerabilidad tenderá a disminuir su percepción de las consecuencias adversas de sus actos.

Sistema opioide
El placer hedónico de recibir una recompensa puede estar relacionado con la percepción de seguridad frente a potenciales riesgos para la supervivencia y la reproducción. Este tipo de sentimientos positivos y tranquilizantes de seguridad parece mediado por los sistemas opioides del cerebro y puede ser evocado por ciertas interacciones sociales -como la presencia de un ser querido, la estimulación sexual o el juego- o por la consumación de recompensas no sociales tales como una comida sabrosa(6).
El placer derivado de la consumación de la recompensa supone un menor nivel de activación (arousal) que los relacionados con la búsqueda de recompensa a través del sistema dopaminérgico descrito más arriba.
Diversos autores(6,17) coinciden en que el sistema opioide juegua un papel importante en el desarrollo de dependencia social y de apego. El sistema opioide cerebral habría asegurado a los mamíferos la tendencia a mantener vínculos sociales filiativos que resultaron adaptativos a lo largo del curso de la evolución.
Diversos hallazgos experimentales apoyan esta relación entre el sistema opioide y los vínculos sociales. Por ejemplo, todos los opioides que estimulan los receptores mu reducen poderosamente los índices de ansiedad de separación a dosis muy bajas, no sedantes, en modelos animales. La abstinencia de opiáceos precipitada mediante el bloqueo de receptores con naloxona incrementa las conductas filiativas, y la administración aguda de dosis no sedativas de morfina disminuye el grado y frecuencia de la conducta filiativa en animales(17). La separación de sus madres de crías de macaco rhesus con la concurrente administración de naloxona incrementa las vocalizaciones de aflicción emitidas por las crías. Y la frecuencia e intensidad de las llamadas de aislamiento cuando animales adultos son separados de sus compañeros también se incrementan con la administración de naloxona.
La administración de dosis altas de naloxona a voluntarios sanos produce un incremento de la tensión, ansiedad, irritabilidad y depresión. Estos sentimientos son similares a los asociados a la pérdida social(17).
El éxtasis o MDMA y otras sustancias de síntesis incrementan un sentido de afiliación social general y este sentimiento de “pertenencia al grupo” es uno de sus principales atractivos (McGuire, 113). Precisamente para enfatizar los efectos empáticos y facilitadores de la intimación que suelen producir estas sustancias, durante los años sesenta se acuñó el término “entactógeno”(23.)
La vinculación puede ser el modelo social ideal para alcanzar estados placenteros, pero no sin costes e incertidumbres. Llegar a establecer vínculos sociales adecuados no solo necesita usualmente considerable tiempo y esfuerzo, sino que requiere que los compañeros estén motivados y sean receptivos para alcanzar fines similares.
Así, los costes pueden ser considerablemente anteriores a los beneficios. En este contexto se entiende el atractivo de drogas como la heroína porque producen sentimientos placenteros predecibles con menor coste interpersonal que el asociado a la vinculación. En efecto, el deseo por el placer asociado con una vinculación satisfactoria parece permanecer intacto entre personas que usan drogas inductoras de placer, mientras que la capacidad de alcanzar esa vinculación puede estar comprometida17.
Para las personas que carecen de habilidades sociales y que son adictas a drogas relacionadas con el sistema opioide, tales como la heroína, la autoinducción de placer por medio de drogas puede ser una vía de atenuación de sentimientos persistentes de aislamiento social.
Clínicamente también ocurre lo contrario: personas que son adictas a estas sustancias son menos inclinadas a comprometerse en conductas de vinculación que las que no usan drogas. Por ejemplo, las madres que son adictas a opiáceos se vinculan menos intensamente con su descendencia.
En resumen estos hallazgos permiten las siguientes conclusiones17:
1) los opioides endógenos son parte del sistema neuroquímico de recompensa para el apego social;
2) la cualidad agradable (placentera) de unas relaciones sociales óptimas está asociado con la descarga opioide endógena; y
3) los sentimientos dolorosos subjetivos asociados con acontecimientos sociales no adaptativos o indeseados (por ej., ostracismo social) están asociados con una disregulación del sistema opioide.
Problemas de apego y consumo de drogas
John Bowlby definió la conducta de apego como “cualquier forma de conducta que tiene como resultado el que una persona obtenga o retenga la proximidad de otro individuo diferenciado y preferido, que suele concebirse como más fuerte y/o más sabio”. El apego es instintivo e innato tanto en la madre como en el hijo, y el sistema de conducta responsable de construir y mantener el vínculo de apego está diseñado para mantener tanto la proximidad física como la comunicación social entre los compañeros vinculados. A causa de su significado crucial para la supervivencia, el vínculo madre-hijo ha evolucionado en una gran variedad de especies24. Un apego estable en niños está asociado con seguridad emocional y con el desarrollo de un modelo interno de uno mismo como digno y capaz de dar y recibir afecto. El apego inestable tiende a ocasionar inseguridad emocional, desarrollo de un autoconcepto defectuoso y tendencia a un tipo de conducta “pegajosa” con las personas significativas, lo que Bowlby llamó apego ansioso. El contacto físico, un componente importante en la formación de apego, es uno de los más potentes medios de dar seguridad y reducir el miedo. Se ha dicho que tal seguridad física puede afectar la actividad opioide en el córtex cingulado y que la ansiedad de apego puede, en consecuencia, ser un factor importante en el desarrollo posterior de dependencia de drogas o alcohol(24)
El apego afecta a la internalización del contexto ambiental. Por ejemplo, una relación paterno-filial fuerte está asociado con la internalización de las normas y valores paternos4

Apego y perspectiva temporal
La perspectiva temporal es el grado en el que un individuo “espera o prefiere (conscientemente o no) recibir beneficios, recompensas o consecuencias de su acción ahora –inmediatamente- o después -en algún momento futuro”(4). En ambientes subóptimos (especialmente aquellos caracterizados por pobre apego) los niños que se están desarrollando acentúan las estrategias a corto plazo y la asunción de riesgos (risk-taking) porque esto fue adaptativo en el pasado: “cuando el futuro es peligroso o impredecible la estrategia óptima es (o fue en el medio ambiente primitivo) no tenerlo en cuenta de un modo importante. Esto hace que las consecuencias inmediatas sean más atractivas (porque son relativamente más valorables). El cuidado parental inconsistente e insensible lleva al niño a internalizar modelos que enfatizan el riesgo y la incertidumbre, es decir, la preferencia temporal inmediata. A su vez, una preferencia temporal inmediata está significativamente relacionada con el uso de sustancias4.
Apego y modelos cerrados
La calidad del apego influye en el desarrollo de los modelos internos del mundo y de uno mismo. Los niños con un apego seguro generalmente tienen modelos abiertos (receptivos a la información nueva) mientras que los niños maltratados tienen modelos cerrados (confían en las interpretaciones ya existentes, evitando la exploración cognitiva de alternativas conductuales). El cierre tiene el efecto adaptativo de proteger contra un alto estrés que podría dañar los sistemas biológicos pero puede también llevar a patrones de conducta repetitivos basados en interpretaciones rígidas de las señales que llegan..
Los modelos cerrados afectan al uso y abuso de sustancias de tres formas:
1. Un individuo con modelo cerrado tiene gran riesgo de llevar a cabo conductas no convencionales porque las convenciones de los demás (especialmente de los padres) no son internalizadas (25).
2. cuando un individuo empieza a implicarse en el uso de drogas, los modelos cerrados le llevan a acentuar su repetición, elevando el riesgo de pasar del uso al abuso.
3. Una vez empieza el abuso, los sistemas cerrados afectan severamente la capacidad del individuo tanto para evaluar claramente el consumo de drogas como para explorar otras opciones conductuales.
Apego y regulación
Los padres ayudan a los hijos a modular sus estados emocionales y a reducir la tensión interna. Sin embargo cuando se confrontan con un cuidado insensible y nocivo, los niños generalmente manejarán la homeostasis y regulación emocional por sí mismos, más que con el apoyo emocional extra que los padres pueden proporcionar. La consecuencia es un sistema regulador frágil, que es un factor de riesgo importante para el abuso de sustancias. La experiencia adictiva proporciona efectos regulares, estimulantes y controlables y los sistemas homeostáticos comprometidos pueden reorientarse alrededor del consumo de drogas.
Si un trauma tal como abuso sexual o maltrato acompaña a un pobre cuidado parental el efecto sobre la habilidad del niño de regular su activación (arousal) y emoción puede ser nefasto.
Historia vital, conductas de riesgo y drogas.
De acuerdo con la teoría la historia vital (life-history) los aspectos biológicos del curso de la vida tienen que ver con las estrategias de reparto de una cantidad finita de esfuerzo entre el crecimiento y desarrollo, la supervivencia, la reproducción actual y la reproducción futura. Estas actividades presentan necesidades competitivas, con costes y beneficios variables a lo largo del ciclo vital. Para cada contexto específico algunos patrones de reparto del esfuerzo son más exitosos que otros en términos de supervivencia y reproducción. Por ejemplo, el reparto del esfuerzo hacia la reproducción versus el crecimiento propio, o cuando se asigna el esfuerzo a producir más descendencia versus asignar más energía a cada uno de los pocos hijos (26).
Una de estas estrategias de reparto del esfuerzo es la evitación versus asunción de riesgos. Llevar a cabo conductas arriesgadas tiene costes y beneficios ahora y en el futuro. Hill y Chow (26) conciben la asunción de riesgos como arriesgar la supervivencia futura para obtener un beneficio actual. La asunción de riesgos se ha mantenido en el acervo genético de la especie porque ha tenido éxito a lo largo de la evolución en términos de aptitud reproductiva (que se puede definir como la probabilidad de dejar descendientes). En el medio ambiente actual esa tendencia hacia el riesgo se traduce en conductas como el consumo de drogas, la conducción temeraria (competición por el estatus en carreras de coches), embarazos no deseados en adolescentes (reproducción precoz), adquisición de recursos de alto riesgo (robar), peleas, juego de azar, etc.
Las circunstancias en las que asumir riesgos ha resultado un fenómeno evolutivamente adaptativo coinciden con las características de los drogodependientes actuales. Hill y Chow consideran que factores relacionados con el género, la historia vital y el ambiente están implicados en los patrones individuales de asunción de riesgos.
Género
Virtualmente todos los estudios muestran diferencias significativas en cuanto al género, con mayor asunción de riesgos por parte de los varones y muy especialmente en los varones jóvenes. Desde la teoría de la historia vital la diferencia entre géneros se entiende por el papel que la asunción de riesgos tiene en la competición reproductiva, que es típicamente más intensa para los varones jóvenes que para las mujeres o los varones de más edad. El esfuerzo asignado a la reproducción puede ser de dos tipos principales, a veces mutuamente excluyentes: esfuerzo para el emparejamiento y esfuerzo parental.
En muchas especies de mamíferos la hembra parece especializarse en el esfuerzo parental (gestación, lactancia), mientras que los machos parecen asignar más esfuerzo a conseguir pareja que a cuidar de la descendencia. Estos patrones diferenciados tienen implicaciones sobre la asunción de riesgos. La hembras pueden competir por parejas de alta calidad y pueden tener que afrontar situaciones de riesgo, pero mucha menor frecuencia que los machos. Los machos típicamente se enfrentan a situaciones de alto riesgo/alto beneficio, donde la precaución puede significar ser excluido de la reproducción y el éxito sólo ocurre asumiendo grandes riesgos. Es más probable que los varones (y no las mujeres) se impliquen en competiciones y conflictos físicos cuando el estatus y los recursos están en juego. Las mujeres tienen mayor tendencia que los varones a la autopreservación, en contextos donde la supervivencia del hijo depende de la supervivencia de la madre26.
Estadio de la historia vital
El mayor beneficio potencial de realizar acciones arriesgadas ocurre el estadio vital de competición por las parejas. Tanto en varones como en mujeres la época de mayor asunción de riesgos corresponde a la 2ª y 3ª décadas de la vida, principalmente entre los 15 y 29 años, lo que coincide con el momento en que los individuos están completando su propio crecimiento y desarrollo, abandonando el hogar y comenzando los esfuerzos reproductivos para formar parejas y familias. Durante esos años se agudiza la competición por los recursos sociales y económicos, y se determina el destino de cada uno en el mercado de parejas. Es un periodo de alto riesgo y alto beneficio potenciales, especialmente para los varones.
Si uno no tiene pareja puede incurrir en grandes costes para obtener una; el beneficio potencial es alto en comparación con la estrategia conservadora. A estas edades la estrategia óptima es asumir riesgos para adquirir recursos que serán inmediatamente usados en el esfuerzo reproductivo. Una vez que se va alcanzando un estado de éxito reproductivo (y el individuo se compromete activamente en el esfuerzo parental) será menos probable tolerar el riesgo. Una vez se ha obtenido una pareja y el esfuerzo cambia hacia la parentalidad arriesgar la supervivencia puede ser demasiado costoso si ello significa abandonar una descendencia vulnerable. Así, es de esperar la menor asunción de riesgos entre las personas con pareja estable e hijos26. Desde una perspectiva casi opuesta, McGuire y Troisi (17) interpretan la alta prevalencia de dependencia de alcohol y otras sustancias durante los años clave en la reproducción como la consecuencia de un funcionamiento subóptimo del sistema de conducta reproductiva porque, según estos autores, la dependencia a menudo es observada entre personas que fracasan en la adquisición de pareja.
Características ambientales
Llevar a cabo o no una acción que puede ocasionar consecuencias arriesgadas en el futuro para obtener un beneficio actual depende de las expectativas sobre el contexto futuro, comparado con el presente, y con la probabilidad de sobrevivir hasta ese futuro.
En un ambiente estable ahorrar recursos para su uso posterior es la estrategia que habitualmente tendrá más éxito; pero asumir riesgos puede ser una estrategia más efectiva cuando el futuro es impredecible o la supervivencia incierta. Este estado puede llevar a no tener en cuenta el futuro en la toma de decisiones.
En cuanto al momento de la reproducción, la elección arriesgada usualmente es emparejarse precozmente, lo que puede suponer un alto riesgo para la supervivencia futura propia y de la descendencia. Si uno espera hasta que las condiciones sean mejores, con más recursos, puede obtener mejores resultados. Sin embargo cuando el ambiente futuro es inestable, el asumir pronto riesgos, específicamente la reproducción precoz, será la elección más efectiva (4,26.)
Algunas investigaciones inspiradas en la perspectiva de la historia vital han valorado la impredecibilidad en el medio familiar como una dimensión es particularmente relevante para caracterizar el funcionamiento de familias donde uno de los padres es alcohol dependiente y donde los niños encuentran poca estabilidad.
La falta de rutinas y reglas familiares consistentes durante un periodo crítico en el desarrollo tienen consecuencias a largo plazo para la conducta y las respuestas emocionales. Las características del ambiente infantil pueden conducir a un modelo mental de que el futuro es incierto, ocasionando el rechazo de recompensas y beneficios futuros por no confiar en ellos. Este modelo mental se desarrolla a través de procesos de apego interpersonal26
Historia vital y consumo de alcohol
En su revisión, Hill y Chow (26) encuentran que el abuso de alcohol muestra un patrón semejante a otros tipos de conductas de riesgo: es más frecuente en varones, sobre todo entre los 18 y 29 años, y decrece con la edad. El matrimonio y sobre todo la parentalidad disminuyen la tasa de abuso de alcohol. Los ingresos económicos (como medida de los factores ambientales que pueden ocasionar incertidumbre sobre el futuro) parecen inversamente relacionados con el consumo de alcohol, aunque este punto, según los propios autores, requiere más estudios.
Una perspectiva de la historia vital nos ayuda a comprender el abuso de alcohol y otras conductas de riesgo interpretándolas como funcionales, con el objetivo último pero no consciente de obtener recursos sociales y económicos con la finalidad de dejar descendencia. Esta perspectiva de causas últimas no contradice ni entra en conflicto con explicaciones de mecanismos próximos.
Neurobiología, personalidad y consumo de alcohol
Higley y cols (7,27) han estudiado el consumo de alcohol en primates no humanos (macaco rhesus). Llegan a la conclusión de que existen numerosas similitudes entre los primates humanos y no humanos con respecto a la tipología de Cloninger28 de la dependencia etílica. Según dicha tipología se distinguen en humanos dos tipos de alcoholismo, denominados tipo 1 (circunscrito al ambiente) y tipo 2 (circunscrito a varones)
Factores selectivos en el alcoholismo tipo 1
Se considera que el alcoholismo tipo 1 es el resultado del consumo de alcohol para aliviar la ansiedad. La evitación de la ansiedad puede tener tanto consecuencias positivas como negativas. Un ejemplo aparece en la relación materno-filial. La selección natural ha llevado a las crías de los primates a desarrollar una fuerte dependencia de su madre.
El vínculo materno-filiar asegura que la cría reciba no solo nutrición y protección física, sino que también facilita la transmisión de información y el apoyo para el desarrollo de independencia y estabilidad emocional en el futuro. La ansiedad y la activación (arousal) son influencias próximas que motivan que la cría de macaco, o el niño, permanezca junto a su madre. Pero un exceso de ansiedad puede ocasionar un contacto físico crónico entre la madre y el hijo, lo que puede impedir que el hijo busque otras relaciones sociales y que establezca vínculos sociales con sus iguales.
La manipulación experimental del vínculo temprano materno-filial en macacus rhesus (criándolos con madres menos sensibles a sus necesidades, o en grupos de iguales sin madre) puede llevar a los macacos adolescentes a mostrar un perfil de elevada ansiedad y arousal, lo que se relaciona positivamente con tasas de consumo de alcohol, compatibles con las predicciones del alcoholismo tipo 1. Cuando los macacos criados por su madre son separados de ella en la adolescencia la ansiedad ante diferentes condiciones ambientales desencadena un consumo de alcohol excesivo.
En resumen, un rasgo como la ansiedad, que promueve el vínculo materno-filial, en un ambiente determinado puede ser adaptativo. Pero bajo diferentes condiciones ambientales es desadaptativo, como cuando la ansiedad impide la formación de vínculos sociales, disminuye las oportunidades de obtener pareja o induce dependencia del alcohol. McGuire y Troisi (17) entienden en parte el abuso de alcohol como una estrategia para desplazar las consecuencias indeseables que se asocian con fracasos reales o imaginados.
Factores selectivos en el alcoholismo tipo 2
El alcoholismo tipo 2 de Cloninger incluye entre sus componentes centrales una edad temprana de inicio de problemas con el alcohol, conductas antisociales y problemas de funcionamiento social tales como escasa filiación social y pocas habilidades sociales, disminución del control de impulsos, agresión excesiva, alta búsqueda de novedades y baja evitación del daño. Cloninger propuso que el déficit de serotonina en el SNC contribuiría al riesgo de desarrollar alcoholismo de tipo 2.
El déficit en ácido 5-hidroxiindolacético (5-HIAA, principal metabolito de la serotonina) en el líquido cefalorraquídeo (LCR) se correlaciona no solo con el alcoholismo de tipo 2 de Cloninger, sino con toda una serie de circunstancias que en principio parecen altamente nocivas para la supervivencia y capacidad de reproducción tanto en humanos como en primates, pero que tienen su significado adaptativo en contextos determinados.
Tendencia a evitar las relaciones sociales
Un déficit de 5-HIAA en LCR se correlaciona con una socialización reducida. Los problemas de funcionamiento social que empiezan a edades tempranas se correlacionan a su vez con el uso excesivo de alcohol y otras sustancias en la adolescencia. Desde el punto de vista evolucionista la cuestión es ¿qué ventaja adaptativa puede obtenerse de la conducta que tiende a evitar las relaciones sociales?
Formar parte de un grupo social tiene ventajas evidentes, como defenderse de depredadores. En épocas de abundancia el vivir en grupo tiene pocos costes nutricionales para los primates. Pero hay condiciones donde vivir solo puede ser más beneficioso. Por ejemplo, en tiempos de escasez los grupos sociales grandes pueden consumir rápidamente sus limitados recursos. Una posible ventaja de ser solitario cuando los recursos son escasos es que el primate que se alimenta por su cuenta puede evitar competir con otros miembros del grupo y así es más probable que continúe obteniendo las calorías suficientes para sobrevivir.
Déficits de control de impulsos y conducta impulsiva
La impulsividad puede llevar al animal a asumir situaciones potencialmente peligrosas (alto riesgo para obtener un posible alto beneficio), como puede ser la búsqueda impulsiva de oportunidades de apareamiento furtivo con el riesgo de desencadenar la venganza de los individuos de un rango social superior
Migración temprana
En el caso de los macacos, los machos jóvenes emigran desde su grupo social a otro. Los individuos con bajas concentraciones de 5-HIAA en el LCR tienden a emigrar más precozmente, muchas veces antes de alcanzar la madurez, lo que puede ocasionar su muerte prematura. Pero es posible que estos machos emigren pronto a la búsqueda de oportunidades sexuales (reproductivas). Los machos que permanecen en su grupo tienen menos probabilidades de reproducirse.
Agresividad
Los bajos niveles de 5-HIAA en LCR están asociados a un tipo de agresividad desenfrenada, no competitiva, que puede hacer que el animal se enzarce en peleas que pueden dar lugar a lesiones importantes o a muerte prematura. Pero cuando no están en grupos sociales los macacos machos adultos a menudo viven y viajan en solitario. Sin el potencial beneficio de la seguridad que ofrece el grupo, los machos solitarios deben defenderse solos. Una tendencia a actuar agresivamente puede ofrecer una ventaja competitiva cuando se enfrenta a otros machos solitarios.
Éxito reproductivo
Durante la estación de apareamiento del macaco rhesus el macho experimenta muchos cambios hormonales y neuroendocrinos, incluyendo un incremento en los niveles de 5-HIAA en LCR. Los machos con concentraciones de esta sustancia por encima de la media tienen una probabilidad significativamente superior de emparejarse y tener descendencia. Por el contrario, los machos con concentraciones de 5-HIAA por debajo de la media tienen un alto riesgo de fracasar en la búsqueda de pareja.
Independientemente de la función serotoninérgica los machos más viejos tienen más probabilidades de reproducirse. Los machos con concentraciones más altas de 5-HIAA que tienen más éxito reproductivo son también probablemente más viejos que sus competidores sin tanto éxito reproductivo. Por el contrario entre los machos con función serotoninérgica disminuida, es más probable que se reproduzcan los más jóvenes. Estas diferencias en cuanto a la edad y los niveles de serotonina pueden interpretarse desde una perspectiva de la historia vital: un macho con altas concentraciones de 5-HIAA puede tener las habilidades y oportunidades para cultivar relaciones con hembras que pueden traducirse en un alto éxito reproductivo. Además, como estos machos también viven más tiempo que los machos con bajas concentraciones de 5-HIAA, pueden tener en promedio más años reproductivos que vivir y reforzar su éxito reproductivo relativo en el futuro. Los machos con bajas concentraciones de 5-HIAA en el LCR se reproducen a una edad más temprana, en una estrategia de “vive deprisa, muere joven…”.
Beneficios tempranos
La selección natural puede favorecer relativamente las bajas concentraciones de 5-HIAA a causa de los beneficios tempranos que confiere. La selección puede mantener tales genes porque en el momento en que el gen ejerce su acción perjudicial su portador ya se ha reproducido más que otros individuos.
Dominio y dependencia social
En su evolución, el hombre pasó por un estado en que los pequeños grupos sociales eran regulados por una estricta jerarquía de dominio, tal como hoy ocurre en las sociedades de babuinos y macacos. Para su estabilidad la jerarquía requiere de sus miembros ciertos patrones de conducta: irritabilidad hacia los inferiores, ansiedad hacia los superiores, elación al ascender en la jerarquía y depresión al descender29.
Sólo unos pocos individuos obtuvieron las ventajas de convertirse en dominantes (alto éxito reproductivo, acceso desproporcionado a recursos). Otros se convirtieron en subordinados para evitar implicarse en conductas agresivas que les podrían ocasionar lesiones mientras que mantenían los beneficios de ser miembros del grupo (por ej., protección frente a depredadores).
La ingesta de alcohol tiende a liberar patrones de conducta similares a los observados en los individuos alfa para mantener el dominio del grupo: asertividad, agresividad, asunción de riesgos y elevado interés en el sexo24, lo que puede estar relacionado con el incremento que el alcohol provoca en la propia percepción de la capacidad de supervivencia y aptitud reproductiva.
La desigualdad de las condiciones de vida entre dominantes y subordinados puede tener un impacto importante en el abuso de sustancias a causa del aumento del estrés general en subordinados, de que en los individuos no dominantes se favorecen las estrategias a corto plazo, y de la dependencia social4.
Dependencia social
Un individuo subordinado puede intentar establecer una relación socialmente dependiente con uno dominante. Esta relación está marcada por interacciones no confrontativas con el compañero dominante donde el subordnado apoya (o parece apoyar) al individuo dominante mientras trabaja para obtener el mayor beneficio de la relación. La dependencia social proporciona algunos beneficios al individuo subordinado: le permite manipular al individuo dominante, crear un aliado y reducir sus conductas agresivas, promocionar una interacción cerrada entre los dos individuos, favoreciendo así el altruismo recíproco y usar otros tipos de conductas (ej.: apaciguamiento, interacciones paterno-filiales) para implicar al otro en una especie de parasitismo social cuyo fin es la extracción de recursos.
La conducta dependiente puede estar relacionada con ciertos tipos de conducta adictiva; más claramente con aquella en la que aparece el abuso en un momento tardío de la vida y a menudo acompañado por síntomas semejantes a los depresivos (versus un tipo más precoz y asociado a la búsqueda de sensaciones). En estos individuos las drogas ofrecen una huída de los sentimientos negativos y depresivos y/o de situaciones difíciles, frustrantes y estresantes. En general estos individuos no se comprometen conscientemente en la conducta dependiente con drogas, sino que más bien caen en ella al personalizar la relación con la droga y proyectar patrones aprendidos de dependencia hacia la sustancia. Los individuos se centran en los beneficios personales de la droga, como mejorar los sentimientos depresivos, y no reconocen los efectos negativos de su uso.
Tres argumentos apoyan este modelo: 1)en algunos casos el abuso de drogas está relacionado con desigualdades sociales y económicas; 2) los humanos tenemos la capacidad de desplazar patrones derivados de conductas interpersonales hacia objetos; y 3) los adictos tienden a personalizar su relación con las drogas, a menudo a través del simbolismo. Afirmaciones como “Yo puedo controlar la droga” o ”yo sé cuándo parar” podrían ser vistas como reflejo de esta dinámica dependiente.
Factores de personalidad
Los trastornos de personalidad que el DSM-IV-TR (30) incluye en el cluster B (límite, antisocial, histriónico y narcisista) tienen gran prevalencia en pacientes con uso de sustancias y, entre ellos, los dos primeros citados31. Escapa a la finalidad de este trabajo repasar de forma exhaustiva los factores adaptativos que han favorecido la aparición y mantenimiento de los distintos trastornos de personalidad, pero llamaremos la atención sobre el hecho de que muchos de los rasgos de personalidad característicos de esos trastornos (impulsividad, búsqueda de gratificación inmediata -perspectiva temporal centrada en el corto plazo-, rasgos antisociales, asunción de riesgos) ya han sido valorados en las páginas precedentes.
El rechazo de las convenciones sociales es uno de los más poderosos predictores de uso frecuente de drogas. Se trata de variables relacionadas con búsqueda de sensaciones, rebeldía, tolerancia a la desviación y bajo rendimiento escolar. Los individuos implicados en instituciones orientadas hacia los valores tradicionales (escuela, instituciones religiosas…) tienen el menor riesgo de uso de drogas. Las instituciones tradicionales enfatizan las obligaciones, la inversión a largo plazo y la seguridad. La “convencionalidad” da pocos beneficios a corto plazo.
Para muchos (por ej., aquellos con bajo apego) el mundo no es un lugar seguro, y tiene más sentido maximizar los beneficios a corto plazo4,25.
Implicaciones terapéuticas
El interés de la aproximación evolucionista al problema de las drogodependencias no es simplemente teórico o academicista. Esta perspectiva alienta la atención terapéutica hacia la diversidad de factores que influyen sobre las emociones, tales como las relaciones, el apoyo social, desigualdad social, la experiencia de discriminación y las oportunidades o su ausencia.
Hay razones por las que las personas que no tienen éxito en la competición social es probable que experimente emociones positivas con menos frecuencia, emociones negativas con más frecuencia, tomen drogas más a menudo y respondan peor al tratamiento. En palabras de Randolph M. Nesse, “aunque no podemos esperar razonablemente ganar la guerra contra las drogas de abuso, podemos usar nuestros conocimientos para desarrollar estrategias adecuadas para el manejo, desde la prevención, tratamiento y salud pública, de un problema que es probable que persista porque está enraizado en el diseño fundamental del sistema nervioso humano”.
Estrategias de prevención de las drogodependencias
Las intervenciones ambientales que mejoren las condiciones generales para el desarrollo de los niños tanto en la familia como en el medio social próximo son fundamentales para reducir la probabilidad de que desarrollen estrategias a corto plazo y rechazo de las convenciones sociales, que a menudo conducen al abuso de sustancias (4).
Algunas investigaciones inspiradas en la perspectiva de la historia vital han valorado la impredecibilidad en el medio familiar como una dimensión particularmente relevante para caracterizar el funcionamiento de familias donde un de los padres es alcohol dependiente y donde los niños encuentran poca estabilidad. La ausencia de rutinas y reglas familiares consistentes durante un periodo crítico en el desarrollo tienen consecuencias a largo plazo para la conducta y las respuestas emocionales. Las características del ambiente en los primeros años de vida pueden conducir a un modelo mental de que el futuro es incierto, llevando al rechazo de recompensas y beneficios futuros por no confiar en ellos. Este modelo mental se desarrolla a través de procesos de apego interpersonal (26).
Alterar la predecibilidad ambiental puede ser un objetivo factible para la intervención en terapia familiar que podría producir resultados duraderos. En consistencia con esta afirmación, casi la única estrategia preventiva para el uso indebido de alcohol en jóvenes que reúne criterios Cochrane de eficacia es justamente un programa familiar (13).
Terapias psicológicas
En la terapia, es probable que sean efectivas las tácticas que tengan en consideración la resistencia inicial debida a la desviación de las convenciones sociales y los modelos cerrados (por ejemplo, la entrevista motivacional de Miller y Rollnick(32), seguidas de intervenciones más centradas en el desarrollo de la autorregulación y de estrategias conductuales y vitales a largo plazo. Se han descrito terapias de grupo para las adicciones a la luz de la teoría del apego (33,34).
La idea de que tanto la dependencia de sustancias como los procesos sociales pueden involucrar a los mismos sistemas emocionales cerebrales plantea la cuestión de cómo la dinámica social podría jugar un papel importante tanto para facilitar como para disuadir del consumo de sustancias, y qué podríamos hacer para orientar de forma adecuada esa dinámica social.
La elevación temporal de la capacidad autopercibida de supervivencia y aptitud reproductiva podría ser una vía de abordaje para los terapeutas cognitivos, que pueden ayudar al consumidor de la sustancia a evaluar sus expectativas y cogniciones ligadas la consumo (13): “te sientes más sexy cuando bebes. Revisemos las pruebas de tu éxito sexual bajo la influencia del alcohol”.
Terapias farmacológicas
Los alcohólicos de tipo 2 de Cloninger, caracterizados por una baja producción de seronina en el SNC, podrían beneficiarse en teoría de fármacos serotoninérgicos como los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS)7. Sería sin embargo demasiado simplista pensar que los pacientes tipo 2 beberían de forma menos arriesgada si tomasen un ISRS. De hecho, parece que los pacientes tipo 2 pueden tener una evolución menos favorable con ISRS que con placebo, o no mostrar respuesta mientras que los pacientes de tipo 1 sí se benefician de estos fármacos (13).
Desde el punto de vista de los sistemas emocionales se está prestando especial atención al sistema dopaminérgico. Se ensayan antagonistas y agonistas parciales de los receptores dopaminérgicos, e incluso la inmunización contra el agonismo dopaminérgico. Sin embargo, de acuerdo con las teoría evolucionistas, los agentes que antagonizan la dopamina directamente tendrían efectos antihedónicos por lo que habría que esperar grandes dificultades en la cumplimentación del tratamiento.
Otros fármacos modulan las emociones tales como la ansiedad de separación y podrían jugar un papel relevante en la terapia: agonistas de la oxitocina, agonistas de la prolactina, agonistas colinérgicos nicotínicos y agonistas alfa1-adrenérgicos como la clonidina. La oxitocina además reduce el desarrollo de tolerancia a los opiáceos, lo que podría significar que esta sustancia sirvió a la función evolutiva de mantener la eficacia de la recompensa mediada por los opioides en los animales jóvenes(6,35).
Conclusiones
La mayoría de los investigadores en el campo de las drogodependencias han dirigido sus trabajos al problema de por qué unas personas abusan de sustancias y otras no, es decir, hacia los mecanismos próximos que explican el consumo. En esta revisión se ha examinado en cambio por qué todos somos vulnerables al abuso de sustancia, es decir, cuáles son las causas últimas. La respuesta está en las fuerzas de la selección natural que han ido configurando nuestro cerebro.
La estirpe de primates de la que procede el Homo sapiens puede haber estado en contacto con dosis bajas y continuadas de etanol al menos en los últimos 24 millones de años. El significado evolucionista del consumo de alcohol podría tener que ver con el hecho de que dosis bajas y diarias pueden tener efectos beneficiosos, además de facilitar la localización de alimento y la ingesta calórica. Sin embargo algunos autores consideran improbable que los bajos niveles de alcohol puedan haber conferido alguna ventaja evolutiva en el ambiente ancestral.
Puesto que los homínidos han sido expuestos a aleloquímicos psicotrópicos durante millones de años y pueden haber desarrollado adaptaciones para explotar los sustitutos químicos vegetales de los neurotransmisores, una motivación a la búsqueda de sustancias psicotrópicas activada por el déficit de neurotransmisores podría no ser patológica.
Las hipótesis tradicionales sostenían que la dependencia de drogas se debe al refuerzo positivo mediado por la vía dopaminérgica mesolímbica como sistema de recompensa. Desde una perspectiva evolucionista se distinguen dos sistemas relacionados con el bienestar que tienden a operar de un modo simbiótico: los sistemas modulados por la dopamina regulan la aproximación a la recompensa y los sistemas modulados por los opioides regulan la consumación de la recompensa. El sistema dopaminérgico de motivación evolucionó para adaptarse a la búsqueda de recursos en un medio donde estos eran limitados y distribuidos de forma irregular. Según diversos autores el modo en que las vías dopaminérgicas motivan a la búsqueda de la droga puede ser dotando de saliencia al estímulo o bien por medio del incremento de la capacidad autopercibida de supervivencia y aptitud reproductiva. El placer generado por el sistema opioide tiene que ver evolutivamente con procesos de vinculación social.
Los problema de apego en la infancia pueden hacer que la perspectiva temporal se centre en lo inmediato porque el futuro parece incierto. La falta de apego facilita el desarrollo de modelos cerrados del mundo y tendencia a la desviación de las convenciones sociales. Unos cuidados parentales deficitarios provoca un sistema regulador de las emociones frágil. Todas estas situaciones pueden contribuir a que una persona con trastornos del apego se inicie en el consumo de sustancias.
La teoría de la historia vital explica desde una perspectiva evolucionista la tendencia a asumir riesgos en general y el riesgo que supone el consumo de sustancias en particular. La asunción de riesgos es más frecuente en varones jóvenes sin pareja y sobre todo sin hijos. Esta puede ser la estrategia más efectiva cuando las circunstancias ambientales son adversas y el futuro incierto. La impredecibilidad en el medio familiar puede empujar al consumo de sustancias.
El consumo de alcohol en el alcohoismo de tipo 1 de Cloninger parece tener que ver con problemas para manejar la ansiedad. En el tipo 2 toda una serie de rasgos de personalidad aparentemente deletéreos relacionados con niveles bajos de serotonina en el SNC tienen un significado adaptativo: tendencia al aislamiento social, impulsividad, agresividad, etc.
La dependencia de drogas que empieza a edades tardías puede tener relación con el desarrollo en principio adaptativo de dependencia social, al proyectar patrones aprendidos de dependencia hacia la sustancia y personalizar la relación con la misma.
Impulsividad, búsqueda de gratificación inmediata, rasgos antisociales, asunción de riesgos y rechazo de las convenciones sociales son algunas características de personalidad que favorecen el consumo de sustancias y han sido seleccionadas evolutivamente.
La aproximación evolucionista apoya una búsqueda integral de las causas próximas del abuso de sustancias y también apoya los tratamientos psicosociales en conjunción con los farmacológicos.
No existe por el momento una teoría unificada que pueda explicar el complejo fenómeno de la drogodependencia desde la perspectiva evolucionista; incluso algunas hipótesis son contradictorias. Probablemente algunas de las ideas esbozadas en este trabajo serán rechazadas en el futuro.
La investigación en este campo requiere obtener datos fiables de múltiples fuentes: arqueología del consumo humano de plantas; historias orales de culturas que han dejado de ser cazadoras-recolectoras en épocas recientes; estudios observacionales de homínidos en su medio natural; y estudios experimentales sobre el efecto de las drogas en otros animales. La última prueba sería comprobar si la hipótesis evolucionista mejora nuestra modesta capacidad de ayudar a los consumidores de drogas a dejar de consumir o al menos a disminuir los daños causados por la sustancia (36).

Fuente: Neurociencia-Neurocultura

Bibliografía
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Psicodélicos en la era de máquinas inteligentes

Posted by astrondivinorum en 25 noviembre 2009

 Fuente: RawbotsRawbots Canal Youtube

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El Origen de la Conciencia en la Ruptura de la Mente Bicameral

Posted by astrondivinorum en 21 noviembre 2009

La conciencia, tal como la conocemos hoy en día, se basa en una trilogía, como lo define Freud. Pero los primeros Homo Sapiens, ¿merecían verdaderamente su nombre de “hombre que sabe”? Es decir, ¿eran conscientes de ser conscientes? La dinámica de desarrollo del espíritu abstracto nos indica sin duda que no.

El psicólogo americano Julian Jaynes formula la hipótesis de que en esta mezcla forzada y violenta el Hombre ha desarrollado lo que hoy llamamos la conciencia subjetiva, y de la cual carecía en la época bicameral. “La duplicidad a largo plazo, necesaria para la supervivencia en un entorno inestable y violento, necesita la invención de un Yo análogo que puede “hacer” y “ser” una cosa totalmente diferente de lo que la persona hace o es efectivamente, según lo que observan sus iguales”. Resulta fácil imaginar lo importante que era una capacidad así para sobrevivir durante aquellos siglos. En el caso de ser dominado por un invasor y contemplar la violación de su mujer, un hombre que obedeciese a sus voces interiores se defendería de inmediato, claro, aunque acabaría siendo masacrado. Pero si un hombre pudiese ser una cosa en sí mismo y otra en el exterior, si pudiese alimentar su rabia y su deseo de venganza tras una máscara de aceptación de lo inevitable, dicho hombre sobreviviría.

Julian Jaynes sostenía en su libro The Origin of Conciousness in the breakdown of the Bicameral Mind que la psiquis del hombre tomó un camino equivocado hace unos 5000-7000 años (lo que también aprueba el físico David Bohm) con el surgimiento de ciertas facetas mentales favorecedoras de la conducta egoísta (que, como ya vimos serían todas las funciones emisoras). Arthur Koestler sostenía que algo había ido mal en la evolución del Homo sapiens sugiriendo que “éste podría ser una especie biológica aberrante afectada por una imperfección que afectó a los circuitos de nuestro sistema nervioso”; ésta anomalía podría radicar en la desincronización entre el neurocórtex y el hipotálamo, sugiriendo la búsqueda de “algún correctivo que reparase ese evidente error evolutivo” (Holroyd, 1993). También el conocido psicólogo C.G. Jung opinaba que la mente del hombre occidental está enferma porque el modo de proceder de la moderna civilización reprime la capacidad de percibir las formas universales de conducta, los patrones de comportamiento o instintos psicológicos básicos comunes a todas las culturas (los arquetipos del inconsciente colectivo).
El filósofo Rafael Gambra cita a algunos autores que sostienen que tanto los caldeos como los egipcios, los hindúes o los chinos poseían profundos conocimientos éticos y psicológicos y que la antigua Grecia -donde solemos situar el origen de la historia de la filosofía- no supuso más que una reducción de horizontes con respecto a la antigua filosofía oriental. Muchos filósofos como Schopenhauer, Pablo Deussen, Jiddu Krishnamurti y otros han basado su sistema filosófico en los Vedas y el pensamiento oriental (Gambra, 1977; Holroyd, 1993) (filosofía que mucho antes de Platón ya clasificaba los estados de consciencia en tamas, rajas y sattwas). Suele considerarse a Grecia como la cuna de la razón lo que parece patente a tenor de los grandes filósofos que nos ha dejado la historia. No hay que descartar, por tanto, que en la época helenista haya culminado el proceso de desarrollo de las facultades intelectuales del hombre en detrimento de las perceptivas, ya en declive desde miles de años antes, quizás desde el comienzo del Neolítico, como intuía Julian Jaynes. Y quizás podamos decir también -como aprobaría Popper, Shaw y muchos otros filósofos, incluso contemporáneos- que con Platón empieza y acaba la filosofía y que desde entonces no solo han continuado retrocediendo nuestras facultades perceptivas sino también las intelectuales.
Y ya, por último, si hemos perdido la oportunidad de alcanzar un óptimo grado de desarrollo psíquico ¿es posible recuperar el tiempo perdido?, ¿está el ser humano en condiciones de aspirar aun a un grado más alto de evolución?. Teilhard de Chardin, de acuerdo con la imperiosa ley de la complejidad-conciencia, y de modo similar a como ha sucedido en el pasado, opinaba que la evolución permitirá alcanzar grados más altos de psiquismo (el “Punto Omega”) sobrepasando así la reflexión meramente individualista que inevitablemente conduce a la conducta egóica. Quizás tenga razón, pero no hay que confiar en que esa mejora en la calidad de la conciencia provenga ya, cruzándose de brazos, de la mera evolución. El hombre ha conseguido influir en el medio y en la naturaleza y está claro que solo por su propia iniciativa y haciendo uso de su propia voluntad podrá aspirar, mediante un adecuado aprendizaje, a lo que probablemente sería el último y el mejor de sus progresos.
HACIA UN CORRECTO APRENDIZAJE
Si el uso excesivo de nuestras funciones emisoras enmascara, en fin, el correcto funcionamiento de las funciones receptoras cabe pensar ¿serán entonces estas últimas las únicas responsables de un correcto desarrollo de nuestras capacidades mentales?. Obviamente no. Si un bebé no recibe adecuada educación de tipo cultural o intelectual (funciones emisoras como el lenguaje o la capacidad de razonar, planificar o emitir juicios) el niño pasará el resto de su vida observando muy atentamente como cualquier otro animal de la naturaleza. Posiblemente sepa cuidarse muy bien en un medio salvaje, pero ni siquiera tendrá consciencia de sí mismo ni de su propia existencia. El caso de los niños salvajes (como el caso de Victor, un niño perdido en los bosques franceses hasta los 12 años) o de los niños aislados desde su nacimiento (como Genie, una niña encontrada en 1970 que permaneció incomunicada hasta los 13 años de edad), dejan claro este asunto y demuestran que las funciones cerebrales que no se usan, se atrofian de modo irreversible (García, 1992). Estos célebres casos, ampliamente estudiados y documentados, no solo han demostrado que el habla y el resto de funciones intelectuales -y posiblemente cualquier tipo de función cerebro-mental- son difíciles de recuperar a partir de cierta edad, sino que confirman que las primeras funciones en desarrollarse son las funciones de percepción y observación -funciones animales imprescindibles para sobrevivir en la selva o en situaciones extremas-, las cuales se encuentran sumamente agudizadas en todos estos casos.
Es precisamente la aparición de la razón la que permite la graduación de la consciencia humana, hasta llegar a dionoia o nous, la verdadera autoconsciencia, ausente en animales irracionales. La graduación de la consciencia en animales -privados de razón- puede entenderse como una graduación de la percepción, que también varía desde el sueño hasta un estado de máxima vigilancia de tipo irracional instintivo. El raciocinio es, por tanto, vital para el desarrollo de la consciencia (o autoconsciencia) y, aun cuando inicialmente se incluyó entre las funciones típicamente emisoras, al nivel de la recepción de información pasa a ser una función receptora equivalente a lo que los antiguos griegos entendían por nous o razón superior.
Recientes hallazgos de neurobiólogos de las Universidades de Columbia y de California indican que el cerebro se desarrolla de un modo u otro en función de las vivencias de la infancia y que algunas de sus áreas, como las que afectan a la percepción táctil, crecen más cuanto más se ejercitan. Las zonas que más trabajan, sobre todo en la infancia, se desarrollan más que las que se usan menos. Este hecho se pone de manifiesto en los experimentos de Michael Merzenich de la Universidad de California en San Francisco por los que consiguió que un mono tocase un disco giratorio con sólo los tres dedos centrales de su mano; tras haber dado el disco varios miles de vueltas, el área cortical del simio dedicada a los tres dedos centrales se había expandido a expensas de la dedicada a los otros dedos. De este modo “la arquitectura de nuestros cerebros se irá modificando de manera personal… constituyendo la base biológica -junto con la estructura genética- de la expresión de la individualidad” (Kandel et al., 1992). Si, como también parece deducirse de los experimentos de Marcus E. Raichle, las funciones emisoras provienen de zonas del cerebro diferentes a las perceptivas, estaría claro que nuestros sistemas educativos -que solo se ocupan de las primeras- serían totalmente erróneos, manteniendo y perpetuando así ese error evolutivo en el que estamos inmersos.

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¿Puede nuestro cerebro predecir el futuro?

Posted by astrondivinorum en 26 octubre 2009

El cerebro es capaz de percibir algo que todavía no ha sucedido. Según una sorprendente investigación en la que se ha empleado la tecnología médica más puntera, varias zonas del encéfalo se activan segundos antes de recibir un determinado estímulo. Quizá se haya identificado así la base biológica de las premoniciones.
Una investigación realizada por científicos holandeses ha demostrado que el cerebro es capaz de “presentir” sucesos que todavía no han ocurrido. Utilizando tecnología de resonancia magnética como la empleada para hacer diagnósticos clínicos, un equipo de la Universidad de Amsterdam dirigido por el físico y psicólogo Dick Bierman ha analizado la reacción de diferentes áreas cerebrales de una veintena de voluntarios mientras se les mostraba una serie de imágenes al azar. Unas eran eróticas, otras de carácter violento y un tercer grupo tenía un contenido neutro. Según se mostrase una imagen u otra se activaba una región específica del cerebro, relacionada con una emoción determinada. Para sorpresa de los investigadores, este órgano reaccionaba frente cada una de las imágenes unos segundos antes de que apareciese en la pantalla. De algún modo era capaz de prever algo que todavía no había ocurrido. Según los autores del análisis, este fenómeno no parece estar relacionado con la vista. Además, los resultados, que han sido adelantados por el diario británico The Daily Mail, no pueden ser atribuidos al simple azar, pues sólo existe una posibilidad entre millones de que sean simples coincidencias. Los participantes en el estudio nunca habían manifestado facultades extrasensoriales.

“Estamos satisfechos de haber comprobado que las personas pueden ‘sentir’ los sucesos antes de que ocurran”, manifestó Bierman, al tiempo que anunciaba:“Ahora deseamos seguir investigando para determinar qué tipo de personas es particularmente bueno en esto”. Tal vez la fantasía recogida en películas y novelas como Minority Report, en las que un grupo de dotados trabaja con la policía prediciendo los crímenes antes de que sucedan, no esté tan alejada de la realidad.

TIEMPO “ BIDIRECCIONAL”
¿Cómo es posible que algo que no ha ocurrido pueda ser detectado por el cerebro? La clave podría residir en que la información fluye temporalmente en dos sentidos: hacia el futuro, tal como la percibimos en la vida ordinaria, y hacia el pasado, como podría suceder en el caso de los presentimientos. Así, los datos del futuro podrían viajar en dirección contraria al flujo del tiempo al que estamos acostumbrados, es decir, hacia el pasado. Aunque las premoniciones registradas en el experimento de la Universidad de Amsterdam se producen apenas unos segundos antes de los sucesos previstos –entre uno y tres–, el mero hecho de que ocurran plantea la posibilidad de poder vislumbrar acontecimientos futuros más alejados en el tiempo. Los investigadores se preguntan si las personas con una predisposición especial podrían obtener mejores resultados, si se podría estructurar un método de entrenamiento mental para mejorarlos o incluso si podría inventarse algún artilugio que los potenciase de la misma forma que emplear las máquinas de los gimnasios sirve para incrementar el tejido muscular. Algunos científicos de renombre ya han mostrado su fascinación por los resultados de los experimentos de Bierman. Uno de ellos es el Premio Nobel de Física Brian Josephson, de la Universidad de Cambridge (Reino Unido): “La evidencia nos empuja a creer que lo que está pasando es que la información viene del futuro. Creo que podemos sentir el futuro”, ha manifestado.

MIEDO AL RIDÍCULO
La investigación desarrollada por Bierman y su equipo supone una continuación del trabajo iniciado en los años 70 del siglo pasado por el doctor John Hartwell, quien descubrió en el registro de las ondas cerebrales de los pacientes sometidos a determinados estímulos que su respuesta se adelantaba en unos segundos a la imagen mostrada. En la década de 1990 el doctor Dean Radin aplicó la tecnología de los detectores de mentiras, que registra los cambios eléctricos en la piel, a soldados que habían tenido una suerte especial durante la batalla y, exponiéndoles de forma aleatoria imágenes impactantes, sexuales o violentas, comprobó que la reacción aparecía unos segundos antes de que se les mostrasen. El propio Bierman ha confesado su escepticismo inicial respecto a los resultados de su propio experimento, por lo que lo repitió de nuevo de forma completa: “Al principio estaba asustado por las implicaciones que tenía, pero al comprobar que no había ningún error comencé a reflexionar mas profundamente sobre la naturaleza del tiempo”. El científico holandés asegura que hay otros laboratorios que han obtenido resultados similares a los de su equipo, pero que no los han hecho públicos por temor a ser ridiculizados. “Estoy intentando persuadir a todos estos equipos de investigadores para que publiquen juntos sus resultados”, adelanta.

Otros grupos de científicos que siguen la misma línea de investigación son los implicados en el programa Proyecto Conciencia Global, que consiste en vigilar un conjunto de generadores aleatorios de cifras conectados entre sí que están distribuidos por todo el mundo y que han sufrido alteraciones no atribuibles al azar antes de que se produjera un hecho impactante en algún lugar del mundo, como, por ejemplo, los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos. Por el momento, todas las iniciativas se encuentran en una fase inicial, pero pasar de prever algo que sucederá en unos segundos a algo que tendrá lugar dentro de días o años no parece ser un escalón insalvable. Claro, que cuando se habla del tiempo, de viajar a través de éste o de saber algo que todavía no ha ocurrido se plantean una serie de preguntas de difícil respuesta, como si es posible cambiar el futuro. ¿Acaso no ofrece la posibilidad de modificarlo el hecho de conocer algo que va a ocurrir? Tal vez los seres humanos hemos tenido siempre la facultad de conocer por adelantado algunos de los hechos relevantes de nuestra existencia, como atestiguan los innumerables casos de personas que salvaron su vida gracias a que presintieron que se iba a producir un accidente, pero lo difícil es llegar a dominar esa voz interior que nos avisa del peligro.

KARY MULLIS: UN PREMIO NOBEL ATÓNITO
¿Qué es lo que hace que un soldado disfrute de una suerte extraordinaria en el transcurso de una guerra? Esta pregunta llevó al doctor Dean Radin a participar en el programa Stargate con el objetivo de determinar si alguno de estos soldados tenía la capacidad de adelantarse al futuro. Conectados a un polígrafo que detectaba las variaciones de la corriente eléctrica de su piel, Radin fue mostrando imágenes impactantes, alternadas con otras neutras, a un grupo de ex combatientes que habían vivido estas circunstancias. Cuando veían una foto o un vídeo violento, su organismo reaccionaba ante el impacto visual unos segundos antes. Kary Mullis, premio Nobel de Química y padre del método que ha permitido desarrollar la genética molecular moderna, se sometió al experimento y mostró su asombro por el resultado obtenido: “Era algo fantasmal. Yo podía ver lo que iba a suceder aproximadamente en unos tres segundos. Eso no debería ser posible”

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El Despertar del Universo -The Awakening Universe

Posted by astrondivinorum en 24 octubre 2009

Este es un extracto de una película escrita por Neal Rogin y Drew Dellinger. Se basa en el libro, “La historia del universo” por el historiador cultural Thomas Berry y cosmólogo Brian Swimme. La película fue elaborada bajo los auspicios de la Alianza Pachamama, como parte de su despertar  Soñador, cambiar el programa de los sueños.

Para obtener más información sobre la película, eche un vistazo en el sitio web de Despertar Universo.
http://www.awakeninguniverse.com
http://www.pachamama.org

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