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Los ciclos de Alexandre Deulofeu”Matemática de la historia”

Posted by astrondivinorum en 31 octubre 2010

Alexandre Deulofeu y Torres nació en L’Armentera en 1903, pero creció y vivió en Figueres, donde moriría en 1978. Según la solapa de uno de sus libros, era “químico, historiador y violinista”, y la combinación de estas tres dedicaciones en una sola persona no podía sino dar lugar a una teoría singular. Los seres vivos nacen, crecen, llegan a la madurez, inician la decadencia y mueren con la misma precisión que encontramos en las leyes de la física y la química: Deulofeu llamó a este hecho “matemática biológica.” Más tarde decidió estudiar el pasado de las civilizaciones desde el mismo punto de vista, es decir, como si la historia se rigiera por leyes biológicas. El resultado de estas investigaciones es la obra Matemática de la historia, integrada por un conjunto de libros que convierten lo aparentemente fortuito y caótico devenir de las civilizaciones en una sinfonía bio-histórica que repitiendo los mismos movimientos a lo largo de los siglos, y que por tanto puede ser objeto de pronósticos rigurosos. Deulofeu preveía que la Matemática de la historia constara de veintidós dos volúmenes, pero finalmente se redujo a ocho porque temía no tener tiempo de completarla.

Según la ley matemática de la historia, que en estas líneas resumiremos de manera brutal, los imperios pasan por épocas de gran fraccionamiento demográfico, que duran siempre seis siglos y medio, y que se alternan con épocas imperialistas o de gran unificación, de una duración de diez siglos y medio. Al cabo de diecisiete siglos, pues, los pueblos han realizado el ciclo completo y se encuentran en el mismo lugar que al comienzo. Cada civilización pasa por las siguientes fases: un primer proceso de expansión agresivo, una gran depresión, un segundo proceso agresivo, un desastre militar seguido de una rápida recuperación, la plenitud imperial, una fase conservadora, una etapa de decadencia y la desintegración final del imperio.

Este proceso no tiene lugar en todo el mundo de manera simultánea. En Europa, el centro del movimiento del oriente al occidente mediterráneo, atraviesa la península Ibérica, llega después a las islas Británicas, pasa por los pueblos germánicos y finaliza en los países nórdicos y eslavos. Las transformaciones no tienen lugar de manera constante, sino mediante avances y retrocesos alternativos, que constituyen la “ley de los dos pasos adelante y un atrás”. Deulofeu representaba el ciclo completo en un sistema de coordenadas, donde el eje X era el tiempo, y el eje Y el grado de evolución. El gráfico se resolvía en una línea curva característica, que el historiador solía dibujar en la pizarra en sus conferencias.

Predicciones cumplidas

En 1951, la editorial Aymà de Barcelona publicó en castellano La matemática de la historia, síntesis y prólogo de los volúmenes que vendrían después. Este libro incluía una breve presentación de Francesc Pujols, en la que el filósofo explicaba que, entusiasmado por las renovadoras ideas de Deulofeu, había escrito un prólogo que superaba en longitud el libro que había de prologar, y que había decidido mantenerlo inédito hasta la publicación de la Obra Completa del historiador ampurdanés. Recordemos que en 1951 hacía sólo seis años que el Tercer Reich había sido derrotado, y dos que se había acabado el bloqueo de Berlín. Sin embargo, en la portada del libro de Deulofeu aparece un mapa de Europa con un solo topónimo, Berlín, del que se expanden amenazadoramente una serie de vectores que cubren todo el continente. En este libro, escrito en 1948, Deulofeu anuncia la desintegración de la URSS, la pérdida de las colonias inglesas y francesas y el dominio de Alemania, estado que según él tiene que vivir un régimen unitario o de plenitud imperial hasta aproximadamente el año 2200. El historiador, sin dejarse influir por la derrota del Hitler ni por la división de Alemania, aplicó las leyes matemáticas que había descubierto y hasta hoy nadie puede dudar que acertó sus predicciones.

Según la matemática de la historia, Alemania ha vivido la etapa de desastre militar y se encamina hacia la plenitud imperial, de hecho, repite el ciclo de Francia, y sabemos que el imperio francés no tardó en superar la derrota de Napoleón. Rusia, en cambio, a pesar de su victoria al final de la Segunda Guerra Mundial, estaba a punto de sobrepasar los 550 años de existencia y por tanto sólo se podía esperar que los pueblos eslavos vivieran un proceso de desintegración, como realmente ha sucedido.

Los volúmenes que forman la Matemática de la historia comenzaron a ser publicados en catalán el año 1967 por la Editorial emporitana, creada por el mismo historiador, y cuesta encontrarlos fuera de las librerías locales. Constituyen un repaso de todo el pasado de la humanidad, analizado a partir de las leyes y los ciclos descubiertos por el autor. Un apretado resumen de sus teorías fue publicado por la editorial Pòrtic en un libreto titulado La paz en el mundo por la matemática de la historia. Desde que estableció las leyes por primera vez, el historiador las aplicó con éxito en todos los periodos históricos, sin variar ni una coma; ya desde el primer momento insistió en una misma idea: “Mientras no se ha conocido la ley de la Historia, las luchas eran inevitables, porque nadie sabía cómo acabarían. Hoy, sin embargo, sabemos como han de acabar y, por tanto, es absurdo que, sabiendo de antemano los resultados, los pueblos se peleen . ” En el último libro de la serie publicado hasta ahora, La segunda oleada imperial en Europa, alerta sobre los peligros del imperialismo chino y anuncia que el poder centralizado desaparecerá en España hacia el año 2029. Es de suponer, sin embargo, que nadie se tomará en serio las profecías de un farmacéutico de Figueres, que además escribía en catalán y publicó la mayor parte de su obra en una editorial fundada por él mismo.

Teorías de Alexandre Deulofeu

Los ciclos de diecisiete siglos que enuncia la ley matemática de la historia no son sólo políticos, sino sociales, artísticos, filosóficos, científicos, ya que los diferentes momentos biológicos de las civilizaciones influyen en todos los niveles vitales y por lo tanto conllevan un determinado desarrollo cultural . Otra teoría original que debemos a Deulofeu, la que sitúa a Cataluña el nacimiento del arte románico, está muy vinculada a esta interdependencia entre política y cultura. Según el historiador, el románico nació en Sant Pere de Roda, y desde allí se fue expandiendo en círculos concéntricos hacia Francia y el interior de la Península, como explica en sus libros Catalunya, madre de la cultura europea , Cataluña, origen de la pintura medieval y Empordà-Rosellón, cuna de la escultura románica.

Las aportaciones de Alexandre Deulofeu son siempre innovadoras y amenudo utilizan conceptos multidisciplinares, que chocan con la rigidez de los especialistas más ortodoxos. En las bibliografías del final de sus libros, Deulofeu incluye filósofos y escritores junto a historiadores. De hecho, una de las principales aportaciones de este químico, físico, farmacéutico, historiador, músico y político es el espíritu abierto con el que se planteó el objeto de estudio. Por un lado, cuestionaba todas las teorías previas, y por otro, no le importaba utilizar fuentes consideradas por otros estudiosos poco dignas de crédito, como las del esoterismo menos abstruso. Deulofeu, autor de Química estructural (1937) y La energía atómica en el Servicio de la ciencia (1952), aborda sin prejuicios la obra de los alquimistas medievales, a los que considera no sólo precursores de los actuales, sino aún más evolucionados, los avances del nuestro siglo revelan que el saber alquímico no es tan distante de la ciencia como parecía hace doscientos años. Paralelamente, la concepción cíclica de la historia permite afirmar a Deulofeu que los egipcios conocían la electricidad y la energía atómica, como mostrarían algunos hallazgos arqueológicos, y que si leemos atentamente la descripción del Génesis, nos daremos cuenta de que el arca de Noé incluía un condensador eléctrico. Al igual que Pasteur, Alexandre Deulofeu creía que los procesos biológicos-incluyendo la historia-están regidos por influencias astrales.

Si el descubridor de la matemática de la historia no hubiera vivido en una ciudad que ya está suficientemente satisfecha con un genio local “Salvador Dalí”(nacido, para más desgracia, unos meses antes que el historiador) quizás habría tenido más predicamento. Pero Figueres es una ciudad pequeña, la posguerra fue muy larga ya nadie se le ha ocurrido todavía editar la obra inédita de Deulofeu, entre la que hay una historia del arte universal de medio millar de páginas. Salvo algunos países sudamericanos (particularmente Argentina, donde viajó poco antes de morir), nadie ha prestado mucha atención a las ideas de este hombre distraído, amante de Bach y del arte románico, que construyó una obra única en medio de la indiferencia general.

La Europa Futura

Libro «Catalunya i l’Europa futura» («Cataluña y la Europa futura») de Alexandre Deulofeu i Torres, editado en el año 1934 y reeditado el 1978. Páginas 297 a 300.

Capítulo XIX. ¿Cómo llegaremos a la confederación universal?

¿Cuál ha de ser la futura organización mundial? Evidentemente, una federación voluntaria de pueblos libres, dentro de la cual todos ellos tengan la misma categoría y, por lo tanto, la misma influencia.

¿Cómo podemos llegar? Evidentemente, por evolución natural, la cual se va ya realizando por dos caminos diferentes.

  • 1º. Por desintegración de los imperios y subsiguiente liberación de las nacionalidades sometidas, las cuales entrarán primero a formar parte de una federación parcial. Éste es el caso de la desintegración del imperio austro-húngaro, a consecuencia de la cual quedaron liberados los checos, los eslovacos y Hungría. Los primeros se unieron voluntariamente para constituir una República dentro de la cual cada uno de los pueblos goza de plena libertad. La Revolución rusa dió lugar a la creación de la Federación de Repúblicas Soviéticas. Otros pueblos, como Estonia, Lituania, Letonia, se hicieron completamente independientes, pero hoy ya se vislumbra la futura federación de pueblos bálticos. Continúan plenamente independientes Hungría, Polonia y Austria.
  • 2º. Los pueblos sometidos consiguen un régimen autonómico dentro del imperio, y éste lentamente va evolucionando hacia un régimen federal hasta anular absolutamente la preeminencia del pueblo que hasta entonces había ejercido la hegemonía. Ejemplos: En España observamos como el derrocamiento de la monarquía da lugar a la implantación de una república federable, en la cual, y en primer lugar, se declara en régimen autonómico Cataluña.

Hoy, nadie desconoce el movimiento nacionalista vasco, el cual acabará con un régimen autonómico para Vasconia y Navarra. Lo mismo pasará con Galicia, Valencia, Mallorca, probablemente con Aragón, y quizás con otros pueblos de España. Esta evolución solamente necesita tiempo para irse realizando.

En el momento que los pueblos autónomos lleguen a su plenitud, crearán una federación de repúblicas hispánicas, constituida por las repúblicas catalana, castellana, gallega, valenciana, mallorquina, portuguesa, o bien por subfederaciones como la federación catalano-valenciana-balear, federada a su tiempo con la galaico-portuguesa, castellano-leonesa, vasco-navarra, etc. Estas subfederaciones, dentro de las cuales las repúblicas tendrán un régimen de libertad, que será limitado por la propia voluntad, nombrarán los representantes respectivos para la constitución de un Parlamento general, que se reunirá alternativamente en las diversas capitales de las repúblicas, el cual se ocupará de los asuntos de tipo internacional que las federaciones parciales quieran otorgarle.

Lo mismo pasará probablemente en las Islas Británicas con Irlanda, Inglaterra, País de Gales y Escocia, y en Francia con la federación de repúblicas occitanas y las repúblicas de Bretaña, Normandía, Isla de Francia, etc., etc.

Estas federaciones, a semejanza de la U. R. S. S., tendrán un artículo que dirá: Las repúblicas federadas tienen el derecho a separarse cuando quieran de la confederación. Habrá desaparecido el concepto anticuado de patriotismo español, francés, etc. España y Francia y otras potencias decadentes serán substituidas por las agrupaciones de los pueblos federados. Como no existirán prejudicios patrioteros, lógicamente los pueblos tendrán tendencia a la supresión de los regímenes aduaneros, y lógicamente la federación ibérica, con las federaciones de otros países, tenderán a la constitución de un Parlamento común, en el cual estarán representados cada uno de los pueblos federados.

Ampliando la confederación, llegaremos al ideal supremo que consistirá en una multitud de pueblos libres, con sus gobiernos y Parlamento propios, y con un superParlamento, el cual estará constituido por un representante de cada una de las pequeñas repúblicas europeas, que tendrá como móvil fundamental el mantener la paz entre las nacionalidades confederadas.

¿Cómo evitaremos en absoluto la posibilidad de un conflicto armado? Muy sencillo. Cada república tendrá un servicio de orden público y este servicio estará a las órdenes del Parlamento general siempre que éste lo necesite. Pero se comprende que esto no sucederá nunca, por la sencilla razón que su fuerza será inmensa frente de cualquiera de los pueblos federados. En caso de divergencia entre dos Estados, la causa del litigio será llevada al Parlamento y será resuelta democráticamente según los votos de la mayoría. Se comprende que el fallo será acatado inmediatamente, por sentido democrático, y por tal como no habrá ningún Estado particular suficientemente fuerte para oponerse a todo el ejército internacional.

Fatalmente se llegará a la adopción de una lengua internacional. Se comprende que, ante la existencia de más de doscientas lenguas oficiales, se hará absolutamente imprescindible el uso de una lengua única en las deliberaciones del Parlamento general, la cual será el esperanto o bien cualquier otra lengua que no sea, con tal de evitar suspicacias, ninguna de las de los pueblos federados.

Europa avanza hacia un régimen político similar al comprendido en el gráfico entre los años 100-350 (a. J. C.), en la Edad Antigua, y entre los años 800-1500 en la Edad Media, con la diferencia que así como en estas etapas existían múltiples federaciones parciales y pequeñas nacionalidades completamente libres, sin un núcleo superior que regulase las divergencias, en la Europa futura existirá una Sociedad de Naciones verdadera, que imposibilitará los conflictos armados internacionales.

http://deulofeu.org

http://www.vicencpagesjorda.net

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Psiquedelia – Centenario Albert Hofmann

Posted by astrondivinorum en 7 marzo 2010

Psiquedelia El programa homenajea a Albert Hofmann, descubridor del LSD, que este año cumple su primer centenario. Invitados Alejo Alberdi, Eduardo Hidalgo, Gonzalo Torrente, Juan Ruiz Franco, Javier Esteban y José Carlos Bouso. Fernando Sánchez Dragó dirige y presenta.

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El Camino a Eleusis, Una Solución al Enigma de los Misterios

Posted by astrondivinorum en 12 febrero 2010

Los iniciados debían sufrir, sentir, experimentar ciertas emociones y estados de ánimo; no estaban ahí para aprender nada.
Aristóteles sobre los misterios eleusinos

Una tarde de Agosto de 1927, en las montañas de Catskills, Gordon Wasson y Valentina Pavlovna caminaban de la mano en medio de un bosque, disfrutando de su luna de miel, cuando notaron que a un costado del sendero había innumerables hongos de distintas formas, colores y tamaños. Valentina, de origen ruso, con cariño, con sacra ternura, los reconoció y los recolectó. Wasson intentó disuadirla, ¡Regresa, regresa acá! Son venenosos, hacen daño. Valentina reía. Sus festivas carcajadas sonarán por siempre en mis oídos. Al día siguiente, Wasson probó por primera vez los hongos. Sobrecogido por la reveladora experiencia y asombrado por la actitud opuesta que había manifestado el día anterior frente a su mujer, ambos comenzaron a investigar el trato que se le daba a los hongos en Inglaterra y en Rusia.
Los escritores ingleses rara vez los mencionaban y cuando lo hacían era relacionándolos con aspectos desagradables, ofensivos, con la putrefacción, la descomposición y la muerte. Los escritores rusos llenaban sus textos con hongos, siempre en un contexto afectuoso. Wasson dividió el mundo entre culturas micófilas (amantes de los hongos) y micófobas. Tras décadas de investigaciones sobre lo que llamó la etnomicología, descubrió que hace miles de años los hongos fueron objeto de devoción religiosa. Sus investigaciones en las culturas populares de los pueblos micófilos y los viajes que experimentó junto a su mujer, lo llevaron a establecer una relación entre los hongos y el conocimiento espiritual.
En 1955 en un viaje a México, con el fin de corroborar las anotaciones de los frailes españoles del siglo XVI sobre la ingesta de los hongos por los nativos, Wasson participó de una ceremonia conducida por una chamana, María Sabina. Fue el primer blanco del que se tenga registro que haya participado en una de estas ceremonias. Su intuición fue confirmada. Los hongos eran considerados entes divinos. Y el ritual buscaba abrir las compuertas hacia una relación con el todo como un ser viviente. Si en el primer viaje Wasson había relacionado su ingesta de hongos con una experiencia espiritual propia, en el viaje a México Wasson conoció la relación de los hongos con la cultura espiritual de un pueblo. De inmediato hizo el alcance: La utilización religiosa de los hongos en México eran la respuesta a los misterios Eleusinos celebrados en Grecia durante casi dos mil años. Su ingestión permite a uno contemplar con mayor claridad que la de nuestros ojos mortales, vistas que están allende los horizontes de esta vida; viajar por el tiempo, hacia adelante y hacia atrás, penetrar en otros planos de la existencia; incluso, como dicen los indios mexicanos, conocer a Dios.

El libro está dividido en tres partes. En la primera, Wasson cuenta la historia que lo llevó a relacionar el misterio de Eleusis con la ingesta de una sustancia enteógena. La segunda parte está escrita por el químico suizo Albert Hofmann, y en ella demuestra que los griegos pudieron haber obtenido a partir de un hongo que crecía en el trigo y la cebada, una sustancia de características similares al LSD: el cornezuelo, que los micólogos conocen como Claviceps purpurea.
En la tercera parte, el profesor de etnobotánica griega, Carl Ruck, intenta reconfigurar, a partir de una agobiante cantidad de citas, lo que se hacía al interior del templo en Eleusis. Como si revelara un secreto que había resistido todas las fuerzas de la historia, exhibe paso a paso el misterio que celosamente guardaron Platón, Aristóteles, Sócrates, Píndaro, Sófocles, Aristófanes, y todos los que viajaron a Eleusis.
Cada año, se iniciaban en los misterios, miles de personas de todas las clases, emperadores y prostitutas, esclavos y hombres libres. Sólo dos condiciones se les exigían (que hablaran griego y que no hubiesen cometido un asesinato) para comenzar con los ritos preliminares que duraban más de medio año. Eran los misterios menores y se realizaban en Atenas. Luego emprendían la peregrinación hacia Eleusis, por primera y única vez, para ver lo sagrado. Era una caminata de 20 kilómetros que comenzaba atravesando un puente demasiado estrecho para llevar un carruaje y en el que a sus costados hombres con máscaras insultaban a los peregrinos. Eleusis era una región sagrada por su afinidad especial con el reino de los muertos. La procesión pasaba simbólicamente la frontera entre los dos mundos: un viaje trascendental cargado de dificultades. Tras recorrer la Vía Sacra llegaban al telesterion, o sala de iniciación de los misterios mayores, donde algo se veía. Eso era todo lo que se podía contar sobre los misterios, el resto era un secreto o, simplemente, inexpresable (en el libro jamás se exponen las razones que hayan llevado a los griegos a mantener el secreto de los misterios eleusino). El telesterión era muy pequeño para permitir una representación teatral, y los griegos difícilmente podrían haber sido engañados con algún truco escénico. Además había síntomas físicos que acompañaban las visiones: miedo y un temblor de las extremidades, vértigo, náusea y sudor frío. Después de eso sobrevenía la visión.
Las investigaciones realizadas por Ruck lo llevaron a concluir que los griegos conocían sustancias embriagantes distintas al alcohol. De hecho no tenían una palabra para alcohol, ni tampoco sabían destilarlo. Lo más fuerte que podían obtener por fermentación natural era un vino de 14 grados. Sin embargo, los griegos solían beber sus vinos mezclados con agua. Había incluso vinos tan fuertes que para poder ser bebidos sin riesgo vital, debían diluirlos con veinte partes de agua, por cada una de vino. Y aun así podían producir diversos síntomas físicos: insomnio, alucinaciones, mareos o hilaridad. La razón de esto es que en la Antigüedad el vino, en casi todos los pueblos primitivos, no contenía alcohol como sustancia embriagante, sino que por lo general, era una infusión de toxinas vegetales en un líquido vinoso.
Destinadas para ceremonias religiosas, como los misterios de Eleusis, y más tarde utilizadas profanamente, las sustancias enteógenas no eran ajenas a la cultura griega. Un nuevo paradigma, el cristianismo, terminó por extirpar esas prácticas paganas. La fe pasaba a ser el exclusivo vehículo de las experiencias místicas.
Luego de tan reveladora investigación, quedan rondando algunas preguntas: ¿Habrá sido una revelación eleusina la que llevó a Platón a concebir un mundo de las ideas donde todo era perfecto, un mundo de esencias que se revelaba en oposición a éste de imperfectas materializaciones? ¿Es nuestra cultura occidental, hija de la civilización helénica, consecuencia de una cultura familiarizada con los enteógenos?
Por último una recomendación de Wasson: Si tiene la más leve duda, no pruebe los hongos.

El Camino a Eleusis, Una Solución al Enigma de los Misterios, Wasson, Hofmann, Ruck. México, Fondo de Cultura Económica, 1995.

El desarrollo de la fiesta era el siguiente:

-. Día 13: Como preparación de los Misterios, se llevaba a cabo una procesión de Eleusis a Atenas. Se sacaban las imágenes en procesión, se reunían los que querían iniciarse y el hierofante excluía a los que no podían hacerlo por no estar libres de delito.

-. Día 14: Los efebos llevaban los objetos sagrados al Eleusinion de la ciudad de Atenas.

-. Día 15: agyrmós (reunión). Primer día de los rituales, en los días anteriores sólo se hacían los preliminares. Los mystai (los que iban a ser iniciados) se reunían en Atenas. Se hacía la proclamación (prorresis) y, al grito de «aquí las víctimas», se sacrificaba el cerdo que cada mysta llevaba para que el animal muriese por él (el cerdo está consagrado a Deméter). Después al iniciado se le hacía sentarse sobre una piel de carnero (thrónosis) y, en silencio, era velado y purificado por medio del aire (haciéndole aire) y del fuego (acercándole una antorcha) y se le pasaba por encima de la cabeza la cesta mística (líkne)

-. Día 16: Se gritaba «al mar, mystai» y los iniciados se bañaban con los cerdos muertos.

-. Día 17: Epidaurias. Introducidas el 420 aC., conmemoraban la llegada de Asclepio a los misterios. Se reservaban para quien había llegado tarde. Había una procesión con un sacrificio y una pannychís (una procesión nocturna) en honor a Asclepio.

-. El día 18 se descansaba.

-. Día 19: Procesión de Atenas a Eleusis llevando los objetos sagrados. El recorrido se hacía por el Camino Sagrado (saliendo por la puerta sagrada) hasta Eleusis, donde se llegaba a la caída de la noche.

-. Día 20: Escolta de Iaco. Los iniciados partían, guiados por el dios Iaco (un epíteto de Dioniso) que era llevado por un sacerdote. Se rememoraba, así, las penalidades de Deméter buscando a Core. Cerca ya de Eleusis, cruzaban el puente sobre el río Cefiso (gefyrismos: «paso del puente») donde los peregrinos eran objeto de burlas e insultos por parte de la gente que se reunía junto al puente con este propósito. Después de este ritual, encaminado a alejar los malos espíritus, se llegaba al santuario donde Iaco era acogido con gran aclamación y los iniciados bailaban en la plaza Caliroco («de las bellas danzas») en honor de Deméter y Core.

(Desconocemos cuándo los iniciados ayunaban y bebían el kykeón, bebida hecha con agua, harina y poleo, símbolo de la vida civilizada introducida por Deméter a través del cultivo y el consumo del cereal.)

-. Día 21: Tenían lugar los ritos secretos (parte de los Misterios que pertenece al campo de la hipótesis y de la conjetura) De noche, los iniciados entraban en el santuario, donde tenían una serie de experiencias místicas: «veían» a la diosa sentada en la «Roca sin Alegría» (agelastos), escuchaban sus lamentaciones… Al llegar al telesterion, sala del santuario donde debía producirse la epifanía de las dos diosas, depositaban los cerdos en los mégara (subterráneos). Después salían en peregrinación buscando a Core. Con la cabeza cubierta para que no viera nada, cada mysta era guiado por un mystagogos mientras el hierofante golpeaba un gong llamando a Core. Su regreso no podía ser visto por los iniciados: «aparecía» delante de su madre, se abrazaban y se dirigían al telesterion. Allí, los epoptai (iniciados de segundo grado: «los que ya han visto») entreveían a madre e hija, entraban y aparecía el hierofante respaldado por la luz de centenares de antorchas. Los iniciados, con la cabeza ya descubierta, entraban. Las diosas serían visibles a los iniciados, aunque por poco tiempo. Abandonaban la sala los mystai y, entonces, los epoptai recibían una visión especial: la espiga, símbolo del don de Deméter, de la cultura y de la civilización.

-. Día 22: Había un sacrificio de bueyes y cerdos a Deméter y Core.

-. Día 23: Los iniciados volvían a Atenas.

-. Día 24: El día después de los Misterios, se celebraba en Atenas la reunión de la Boulé en el Eleusinion.

Fuentes: Enteogenesis , Los Misterios Eleusinos

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Cuentos de la Selva ll –

Posted by astrondivinorum en 1 febrero 2010

Castaneda desaparece
Editado en catalán en: “Revista d’Etnologia de Catalunya” -núm. 15, noviembre de 1999, págs. 120-127-por el Departamento de Cultura de la Generalitat de Catalunya, Barcelona

Es difícil escribir algo nuevo sobre el universal Carlos César Castaneda Arana, sin que resulte una simple invención, una interpretación personal del articulista o sin que sea una crítica o una mitificación, de las que oscurecen cualquier realidad. Vamos a tratar, pues, de realizar un pequeño recorrido por su biografía reciente hasta donde los hechos verificados lo permitan. A partir de ahí, cada cual haga sus libres interpretaciones de lo que se le presente. Algunos de los datos que siguen han sido tomados de las investigaciones que Edith Stanley, Patrick Kerkstra y Scott Glover, investigadores del periódico norteamericano Los Angeles Times, han realizado sobre la reciente muerte de Castaneda.


Su vida

El universal autor conocido bajo el nombre de Carlos Castaneda, autodenominado brujo seguidor de las tradiciones chamánicas de los indios yaqui, norteamericanos, murió el 27 de abril de 1999 en Westwood, EE.UU., según comunicó su abogada Deborah Drooz, la cual se presenta como amiga del escritor y ejecutora de su testamento.
A pesar de la espesa neblina y misterio -voluntariamente esparcidos- que envuelven la vida de Carlos Castaneda, se sabe que emigró a los EE.UU. en el año 1951, y se dice que había nacido el día de Navidad del año 1925 en Sao Paulo (Brasil) o en Cajamarca (Perú), dependiendo de los relatos autobiográfícos que se quieran creer. Es muy probable que se tratara del hijo de alguna familia sudamericana que emigró a los EE.UU. a estudiar. En este sentido algunas voces, a mi juicio bastante autorizadas, afirman que su núcleo familiar tenía origen catalán y que su apellido real era Castañeda, apelativo bastante difundido en algunas comarcas catalanas que viene a significar “bosque de castaños”, pero que al emigrar de Sudamérica a los EE.UU., y ante la ausencia del sonido y la grafía “ñ” en inglés, perdió su Castañeda familiar en favor de su nuevo Castaneda.
Por su parte, nuestro autor era un mentiroso y un tramposo sin límites y nunca arrepentido de ello, de ahí que la comunidad científica jamás le haya prestado una seria atención, a pesar de que en muchos momentos afirmó y reiteró que lo que relataba era cierto y que no había fantasía en ello. No obstante, y a pesar de que se diera crédito a sus narraciones, lo cierto es que los detalles de su biografía -tan rebuscados por investigadores detractores como por mitómanos seguidores- son una suma de puras hipótesis oscurecidas con toda meticulosidad. Nada está claro, empezando por la fecha de su fecha de nacimiento o por el lugar donde aconteció. Incluso hay serias dudas sobre la veracidad oficial de su nombre. Uno podría pensar que se trata justamente de la estrategia del brujo, que tantas veces él mismo había repetido en sus libros, para escapar al enquilosamiento de un pasado que va formando una costra encima de uno y cada vez le impide más vivir como un guerrero. También se podría pensar que una persona como Castaneda se muestra elusivo ante la prensa y ayuda a forjar su propio mito haciendo desaparecer sus huellas del pasado hasta en los más mínimos detalles, pero que en algún nivel de su intimidad aparece un Carlos desenmascarado, pero resulta que no, que incluso alguien tan próximo a nuestro autor como el psicólogo Richard Yensen me comentó, cuando estuvimos juntos hace unas semanas, que Castaneda era un mentiroso permanente, que uno nunca podía fiarse de lo que decía. “Gran parte de la mística castanediana se basa en el hecho de que, ni tan sólo sus más íntimos amigos están seguros de quien es”, escribió su ex-esposa Margaret Runyan Castaneda, en un memorial que se publicó en el año 1997 a pesar de que el propio Castaneda trató de impedir que se editara. Así pues, nadie puede esperar que la academia de científicos, preocupados por la verdad objetiva, mostrara la menor disposición a creer o a verificar algo salido de la pluma de un supremo mentiroso de los únicos aspectos comprobables de su propia vida.
Con independencia de quien fuera ese hombre, de su nombre de pila y lugar y fecha de nacimiento, lo cierto es que nuestro autor consiguió galvanizar y catalizar la atención mundial hace unos treinta años. Ya es ampliamente sabido que como trabajo final para obtener el título de doctor en antropología en la Universidad de Los Ángeles, Castaneda hizo lo que tantos estudiantes de antropología al acabar la carrera: escogió un tema, un lugar y una etnia sobre la que realizar la investigación necesaria para la Academia, pero lo que salió fue el rememorado viaje al desierto de Arizona, en México. Su intención inicial -si hemos de creernos su relato- se centraba en buscar y estudiar los efectos de determinadas plantas medicinales de uso tradicional entre los pueblos que habitan este árido y ancho rincón de mundo. Pero el destino nunca perdona: se paró en una ciudad fronteriza con el desierto de Arizona y allí, en la misma parada de autobuses de la compañía Greyhound, la más popular de los EE.UU., comenzó el cambio que le llevaría a transformarse como persona, a él y a una buena parte de la juventud occidental. Una vez situado y sin saber lo que le deparaban los hados, en esta terminal de autobuses se encontró con un anciano indio de la etnia yaqui, supuestamente llamado Juan Matus, Don Juan, que decía provenir de Sonora, México. Si hemos de seguir creyendo la historia narrada por Castaneda, este anciano resultó ser un chamán que consumía plantas enteógenas, y las que usó para iniciar a su alumno y adentrarlo en un mundo oculto que sobrevivía desde hacía más de 2 000 años.
Bajo la dura, firme y sabia tutela del entrañable Don Juan, que duró a lo largo de bastantes años, nuestro autor experimentó los efectos del peyote, de diversas semillas enteógenas y de hongos probablemente psilocíbicos, conociendo vivencias y momentos de éxtasis supremo pero también de dolorosos y oscuros infiernos de pánico. Todo ello en un intento por conocer y vivir lo que denominó estados no ordinarios de realidad. Vagando por el desierto junto a su guía y maestro psicológico y etnobotánico (justo en las catalogaciones botánicas, lo único que se puede observar desde fuera, es donde Castaneda falla más), el antropólogo declaró haber visto insectos gigantescos, haber aprendido a volar con su nuevo pico, haberse transformado en cuervo y que finalmente, había triunfado en el propósito de alcanzar un nivel superior y más refinado de consciencia, en ser un hombre de conocimiento como lo era Don Juan.
Su tesis, publicada el año 1968 por la Universidad de California, se convirtió pronto en un éxito literario internacional. En ella tocaba la fibra adecuada y en el momento justo de la cresta de la ola de la joven cultura norteamericana de los años 1960, consumidora de substancias psicodélicas y románticamente enamorada de sus puros y sabios indígenas. El estilo de la obra inicial de Castaneda, estilo que ya nunca dejaría, era una curiosa y sugerente mezcla de alegorías universales, antropología, parapsicología, alquimia y filosofía budista, y -probablemente- una buena dosis de ficción. En mi opinión también hay una buena dosis de las enseñanzas que a principios de siglo difundiera G. Gurdjieff y su propio discípulo aventajado Ouspenski. Así fue como su primer libro, Las enseñanzas de Don Juan. Una vía yaki hacia el conocimiento, convirtió al anciano personaje de Don Juan en un nombre más que reverenciado entre los jóvenes y a Castaneda en un auténtico símbolo cultural.
En uno de los pocos artículos escritos sobre él y en el que Castaneda cooperó, publicado por la revista Time en 1973, se decía que: “para las decenas de miles de lectores (de Castaneda), jóvenes y ancianos, el primer encuentro de Castaneda con Juan Matus (…) es un hecho literario mejor conocido que el encuentro entre Dante y Beatriz a las orillas del Arno”… Efectivamente, así es. Después de tal impresionante debut literario, nuestro autor continuó produciendo éxitos de ventas tales como Una realidad aparte, Viaje a Itxlan y Relatos de poder. A raíz de ello, y dado el carácter entre pueril e impetuoso que caracteriza a nuestros vecinos del otro lado del Atlántico, una multitud jóvenes y de no tan jóvenes se precipitó hacia México esperando convertirse en nuevos alumnos echados a los sabios pies de Don Juan, los periodistas se pusieron a investigar la vida de este brujo y de su ya afamado discípulo… pero el anciano indio yaki no aparecía por ningún lado -al revés de lo que había sucedido con la chamana María Sabina.. Ello dio origen a especulaciones sobre la realidad de lo narrado en los libros de Castaneda, no faltando quien lo acusara de ser el autor de un ingenioso y bien elaborado camelo que no respondía a la realidad étnica y tradicional que se anunciaba. La crítica escéptica tuvo un buen representante en Joyce Carol Oates, reputado autor, quien dio la vuelta a los argumentos de veracidad, preguntándose en 1972 “¿Hay alguna posibilidad de que estos libros no sean de ficción? Todo el mundo los acepta como estudios antropológicos pero a mi me parecen unas remarcables obras artísticas, al estilo de Hesse cuando escribía sobre la iniciación del joven en otro tipo de realidad. Están bellamente construidos, el diálogo es impecable, el personaje de Don Juan es inolvidable y todo disfruta de un gran ritmo novelístico”. No puede ser realidad. Por su parte, el prestigioso antropólogo C. Geertz, dijo también que: “por ahora sus libros carecen de presencia alguna en el campo de la antropología”, en el sentido de que, a pesar de la gran popularidad obtenida, ningún profesor universitario y serio de antropología recomendaría esos textos a sus estudiantes. No obstante, ni la tendencia de Castaneda por mentir ni la más que cuestionable existencia real de Don Juan han hecho disminuir en ningún momento el entusiasmo de sus admiradores. En este sentido, Joshua Gilder, redactor de la Saturday Review, afirmó que no es necesario creer y tener fe para sentirse arrastrado por la narrativa de Castaneda, se trata de la reelaboración de mitos universales: obran un efecto extraño y maravilloso que está más allá del reino de las creencias. Es algo que solo un genio puede producir.
A pesar de tanta crítica -o justo debido a ella- en los últimos días de su vida, Castaneda insistió firmemente en que los hechos por él narrados en sus libros no tan solo eran reales sino que estaban meticulosamente documentados. También lo repitió ante las 400 personas que asistieron a un seminario impartido por él mismo en Anaheim, en el año 1995: ahí afirmó y reiteró que él no había inventado nada, que no estaba loco.
A mi juicio, y después de los años que he dedicado a la investigación de los enteógenos, a sus efectos y a la importancia que tienen en toda cultura humana, creo no equivocarme al afirmar que en estos campos del quehacer humano es muy, muy arriesgado decir que algo es real o que no lo es. Los efectos que producen las substancias psicoactivas tienen muchos matices de gris. En este sentido, hace años tuve la sensación -y con el tiempo se ha ido afirmando en mi interior- , de que la gran trampa de Castaneda, su gran mentira, no es lo que narra sino cómo lo relata: cuando se autoexperimenta con plantas enteógenas, uno ve mundos no ordinarios, pero también es cierto que no conozco a nadie en su sano juicio que afirme que tales mundos están realmente fuera del propio sujeto. Son mundos interiores a pesar de que, muy a menudo, tengan algún tipo de reverberación o empatía con el entorno. Es así como, para referirse a estas dimensiones de nuestro universo psíquico, es necesario e imprescindible usar metáforas lingüísticas. No en vano todas, absolutamente todas, las religiones anuncian sus verdades y descubrimientos en forma metafórica: el Tao de los budistas es innominable, lo mismo que el Uno de los cristianos, y para referirse a estas existencias trascendentes no queda más remedio que usar imágenes metafóricas. Creo que Castaneda hacía trampa cuando ponía las metáforas en boca del inefable Don Juan pero no anunciaba que la forma de explicar sus experiencias era también una metáfora. A menudo, en mis experiencias con ayahuasca, san pedro u otros enteógenos uso esas mismas formas expresivas (he volado por…, he visto…, he sentido la inmensidad…, he muerto…, mi cuerpo se transforma…) y si no anunciara que se trata del efecto de un enteógenos sobre mi propia mente, es probable que unos me tomaran por un demente y otros por un profeta, como a Castaneda.

Su muerte

A pesar de todo lo anterior, nuestro autor merece que se le aplique con todos los honores la máxima castellana de genio y figura… ya que su misteriosa vida de brujo se refleja también en su muerte.
La causa declarada de su silenciosa y anónima muerte fue un cáncer de hígado. Como mínimo externamente, murió en consecuencia a su vida de las últimas décadas y al contenido de sus enseñanzas: apartado del mundanal ruido, sin publicidad ni cámaras, en el más escrupuloso, libre y perfecto anonimato. De él no se tienen fotografías de menos de cuarenta años de antigüedad ni grabaciones de ningún tipo, ya que cuidaba muy mucho de que, en sus escasísimas apariciones en público, nadie registrara su voz ni fotografiara su imagen: de aquí la sorprendente foto que apareció en los periódicos de finales de junio para anunciar su muerte, retrato tomado el año 1951 en el que se ve un hombre de cara redonda, peinado de postguerra y todo ello de una calidad técnica ínfima. Un brujo, afirmaba Castaneda, nunca mira su pasado y estos sistemas para congelar la imagen de una persona frenan la evolución interior del guerrero.
Tampoco -según parece- se realizó funeral alguno. Su cuerpo fue incinerado en los EE.UU. y luego se esparcieron sus cenizas en México, de acuerdo a lo que figura en los registros de la morgue de la ciudad norteamericana de Culver. No obstante, tampoco estos datos tienen nada de fiable ya que ni tan solo su certificado oficial de defunción está libre de ambigüedades y falta de información. En él, y según el periódico Los Angeles Times, se dice que su ocupación laboral era la de profesor en la escuela del distrito de Berverly Hills (Beverly Hills School District), pero ninguna escuela de este distrito tiene registrado ni archivo alguno de que Castaneda enseñara ahí. También se ha dicho que nuestro autor carecía de familia, pero en el certificado de defunción aparece el nombre de una sobrina, Talia Bey, que resulta que es la presidente de la compañía Cleargreen Inc., la empresa que organizaba los seminarios de Castaneda sobre “tensegridad”, una moderna y algo deshilachada versión de las supuestas prácticas chamánicas para obtener energía, de las que una parte proviene claramente del yoga, otra de las artes marciales y aun otra parte de ejercicios ergonómicos. A pesar de ello, no ha sido posible localizar a T. Bey para que añadiera más información sobre el tema.
En este mismo sentido, es sorprendente que en el documento oficial de defunción, según Los Angeles Times, Castaneda aparece consignado como Nev. Married, “Nunca estuvo Casado” cuando, en cambio, se sabe de su matrimonio con Margaret Runyan Castaneda, procedente de Charleston (W.Va.), que duró entre los años 1960 y 1973, y del que nació un hijo no reconocido por Castaneda, ni bajo juramento ante un tribunal. Este supuesto hijo tiene ahora 36 años y vive en Atlanta. No para de reclamar ser el descendiente del afamado autor y para ello afirma tener un certificado de nacimiento en que el figura Carlos Castaneda como padre. No obstante, nada de ello está realmente aclarado a pesar de las investigaciones realizadas por E. Stanley, P. Kerkstra y S. Glover. La nube se cierra a su alrededor.
Cuando, hace unas semanas se pidió información sobre la muerte de Castaneda a su presunta ex esposa, M. Runyan de 76 años, ésta respondió que nadie le había informado, que no sabía nada, pero que él ya estaba preocupado por su muerte desde años atrás, afirmaba que iba a ser la mejor experiencia de su vida. En 1995, mientras impartía el seminario en Anaheim, nuestro autor declaró en público que: “…todos nos estamos enfrentando al infinito, tanto si nos gusta como si no ¿Por qué no lo hacemos mientras estamos débiles, cuando estamos con la salud quebrada o cuando estamos moribundos? ¿Por qué no cuando nos sentimos fuertes? ¿Por qué no ahora mismo?” En cambio, contrastando con estas explícitas declaraciones de hace tres años está su postura de cuando lo entrevistaron para la revista Time en el año 1973; entonces se mostró mucho más sucinto al tratar el tema del final de la vida desviando la atención del periodista hacia un graffiti que había en un muro de Los Angeles en el que se decía: “La muerte es el subidón más fuerte de todos. Por eso nos lo reservan para el final”.
Nuestro ínclito autor ha dejado un testamento que debe ser leído y validado a lo largo del mes de julio en Los Ángeles, y un dudoso certificado de defunción: perfecto final para una vida impecablemente brumosa. Las pocas personas que podrían salir legalmente beneficiadas de sus abundantes y jugosos derechos de autor fueron avisadas de la muerte de Castaneda por su abogada Deborah Drooze, pero nadie lo dijo a la prensa ni a ningún otro medio de comunicación hasta el día 18 de junio (había muerto el 27 de abril). Por su parte, la médico que atendió Castaneda en sus últimos respiros, Angelica Dueñas, no se sabe que haya hablado absolutamente con nadie en referencia a este tan secreto paciente. Incluso aquellas personas que, según parece, tenían a nuestro autor como a uno de sus buenos amigos no supieron nada acerca de su óbito y, cuando más tarde les fue comunicado tampoco gastaron ni un instante para dar a conocer la muerte de su amigo a nadie. Este fue su tributo a Castaneda y a su menosprecio por la publicidad, respetándolo y prescindiendo de la dimensión de realidad en pueda hallarse el autor.
Michael Korda, autor y editor que publicó algún libro de Castaneda en la editorial Simon&Schuster declaró que él mismo había adoptado como práctica habitual en su vida no discutir nunca ni con nadie relacionado con la industria de los medios de comunicación sobre Castaneda, y menos aun sobre su defunción. Tampoco Tracy Kramer, agente literaria de Castaneda en Los Angeles, ha devuelto ni una sola de las llamadas recibidas que preguntaban o comentaban algo sobre el mismo tema. En lugar de ello, se ha limitado a citar los mismos textos de Castaneda: “de acuerdo a la tradición de los chamanes de su linaje, Carlos Castaneda dejó este mundo en plena consciencia”.
Como muy corto resumen de su vida pues, sólo me atrevo a añadir que Castaneda fue el autor de diez libros traducidos a diecisiete idiomas, libros que han causado un auténtica revolución en el pensamiento occidental de la segunda mitad del siglo XX. Algún observador norteamericano ha afirmado que fue el primer y principal ideólogo de la denominada Nueva Era, pero en mi opinión, quien ha leído con atención sus libros probablemente aceptará que en ellos hay la posibilidad de embuste, de fantasías trenzadas extraordinariamente bien y otras virtudes y cualidades, o bien lo contrario, pero -por lo menos desde la vieja y ya curtida Europa- se hace difícil ver en el brioso y masculino Castaneda un abanderado de la algo fofa Nueva bobEra. No creo que él lo aceptara.
En todo caso, el tema no está en si es cierto o no, en un sentido físico, el contenido de sus relatos, sino en lo tremendamente sugerente de sus libros, en lo que obran sobre los lectores y en el espacio mítico que ocupan en la realidad actual ¿Alguien se preguntaría si existió un Edipo de carne y hueso para corroborar la veracidad del mito o metáfora usado para explicar nuestras dependencias psicológicas maternas? ¿Verdad que no…?

Josep Mª Fericgla
Dr. en Antropología

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"Los enemigos de un hombre de conocimiento" Las Enseñanzas de Don Juan

Posted by astrondivinorum en 2 octubre 2009

Domingo, 15 de abril, 1962

Cuando me disponía a partir, decidí preguntarle una vez más por los enemigos de un hombre de conocimiento. Aduje que no podría regresar en algún tiempo y sería buena idea escribir lo que él dijese y meditar en ello mientras estaba fuera.
Titubeó un rato, pero luego comenzó a hablar.
Cuando un hombre empieza a aprender, nunca sabe lo que va a encontrar. Su propósito es deficiente; su intención es vaga. Espera recompensas que nunca llegarán, pues no sabe nada de los trabajos que cuesta aprender.
“Pero uno aprende así, poquito a poquito al comienzo, luego más y más. Y sus pensamientos se dan de topetazos y se hunden en la nada. Lo que se aprende no es nunca lo que uno creía. Y así se comienza a tener miedo. El conocimiento no es nunca lo que uno se espera. Cada paso del aprendizaje es un atolladero, y el miedo que el hombre experimenta empieza a crecer sin misericordia, sin ceder. Su propósito se convierte en un campo de batalla.
“Y así ha tropezado con el primero de sus enemigos naturales: ¡el miedo! Un enemigo terrible: traicionero y enredado como los cardos. Se queda oculto en cada recodo del camino, acechando, esperando. Y si el hombre, aterrado en su presencia, echa a correr, su enemigo habrá puesto fin a su búsqueda.”
¿Qué le pasa al hombre si corre por miedo?
Nada le pasa, sólo que jamás aprenderá. Nunca llegará a ser hombre de conocimiento. Llegará a ser un maleante, o un cobarde cualquiera, un hombre inofensivo, asustado; de cualquier modo, será un hombre vencido. Su primer enemigo habrá puesto fin a sus ansias.
¿Y qué puede hacer para superar el miedo?
La respuesta es muy sencilla. No debe correr. Debe desafiar a su miedo, y pese a él debe dar el siguiente paso en su aprendizaje, y el siguiente, y el siguiente. Debe estar lleno de miedo, pero no debe detenerse. ¡Esa es la regla! Y llega un momento en que su primer enemigo se retira. El hombre empieza a sentirse seguro de si. Su propósito se fortalece. Aprender no es ya una tarea aterradora.
“Cuando llega ese momento gozoso, el hombre puede decir sin duda que ha vencido a su primer enemigo natural.”
¿Ocurre de golpe, don Juan, o poco a poco?
Ocurre poco a poco, y sin embargo el miedo se conquista rápido y de repente.
¿Pero no volverá el hombre a tener miedo si algo nuevo le pasa?
No. Una vez que un hombre ha conquistado el miedo, está libre de él por el resto de su vida, porque a cambio del miedo ha adquirido la claridad: una claridad de mente que borra el miedo. Para entonces, un hombre conoce sus deseos; sabe cómo satisfacer esos deseos. Puede prever los nuevos pasos del aprendizaje, y una claridad nítida lo rodea todo. El hombre siente que nada está oculto,
“Y así ha encontrado a su segundo enemigo: ¡la claridad! Esa claridad de mente, tan difícil de obtener, dispersa el miedo, pero también ciega.
“Fuerza al hombre a no dudar nunca de sí. Le da la seguridad de que puede hacer cuanto se le antoje, porque todo lo que ve lo ve con claridad. Y tiene valor porque tiene claridad, y no se detiene en nada porque tiene claridad. Pero todo eso es un error; es como si viera algo claro peto incompleto. Si el hombre se rinde a esa ilusión. de poder, ha sucumbido a su segundo enemigo y será torpe para aprender. Se apurará cuando debía ser paciente, o será paciente cuando debería apurarse. Y tonteará con el aprendizaje, hasta que termine incapaz de aprender nada más.
¿Qué pasa con un hombre derrotado en esa forma, don Juan? ¿Muere en consecuencia?
-No, no muere. Su segundo enemigo nomás ha parado en seco sus intentos de hacerse hombre de conocimiento; en vez de eso, el hombre puede volverse un guerrero impetuoso, o un payaso. Pero la claridad que tan caro ha pagado no volverá a transformarse en oscuridad y miedo. Será claro mientras viva, pero ya no aprenderá ni ansiará nada.
Pero ¿qué tiene que hacer para evitar la derrota?
-Debe hacer lo que hizo con el miedo: debe desafiar su claridad y usarla sólo para ver, y esperar con paciencia y medir con tiento antes de dar otros pasos; debe pensar, sobre todo, que su claridad es casi un error. Y vendrá un momento en que comprenda que su claridad era sólo un punto delante de sus ojos. Y así habrá vencido a su segundo enemigo, y llegará a una posición donde nada puede ya dañarlo. Esto no será un error ni tampoco una ilusión. No será solamente un punto delante de sus ojos. Ése será el verdadero poder.
“Sabrá entonces que el poder tanto tiempo perseguido es suyo por fin. Puede hacer con él lo que se le antoje. Su aliado está a sus órdenes. Su deseo es la regla. Ve claro y parejo todo cuanto hay alrededor. Pero también ha tropezado con su tercer enemigo: ¡el poder!
“El poder es el más fuerte de todos los enemigos. Y naturalmente, lo más fácil es rendirse; después de todo, el hombre es de veras invencible. Él manda; empieza tomando riesgos calculados y termina haciendo reglas, porque es el amo del poder.
“Un hombre en esta etapa apenas advierte que su tercer enemigo se cierne sobre él. Y de pronto, sin saber, habrá sin duda perdido la batalla. Su enemigo lo habrá transformado en un hombre cruel, caprichoso.”
¿Perderá su poder?
-No, nunca perderá su claridad ni su poder.
-¿Entonces qué lo distinguirá de un hombre de conocimiento?
Un hombre vencido por el poder muere sin saber realmente cómo manejarlo. El poder es sólo un carga sobre su destino. Un hombre así no tiene dominio de si mismo, ni puede decir cómo ni cuándo usar su poder.
La derrota a manos de cualquiera de estos enemigos ¿es definitiva?
Claro que es definitiva. Cuando uno de estos enemigos vence a un hombre, no hay nada que hacer.
¿Es posible, por ejemplo, que el hombre vencido por el poder vea su error y se corrija?
No. Una vez que un hombre se rinde, está acabado.
¿Pero si el poder lo ciega temporalmente y luego él lo rechaza?
Eso quiere decir que la batalla sigue. Quiere decir que todavía está tratando de volverse hombre de conocimiento. Un hombre está vencido sólo cuando ya no hace la lucha y se abandona.
Pero entonces, don Juan, es posible que un hombre se abandone al miedo durante años, pero finalmente lo conquiste,
No, eso no es cierto. Si se rinde al miedo nunca lo conquistará, porque se asustará de aprender y no volverá a hacer la prueba. Pero si trata de aprender durante años, en medio de su miedo, terminará conquistándolo porque nunca se habrá abandonado a él en realidad.
¿Cómo puede vencer a su tercer enemigo, don Juan?
Tiene que desafiarlo, con toda intención. Tiene que llegar a darse cuenta de que el poder que aparentemente ha conquistado no es nunca suyo en verdad. Debe tenerse a raya a todas horas, manejando con tiento, y con fe todo lo que ha aprendido. Si puede ver que, sin control sobre sí mismo, la claridad y el poder son peores que los errores, llegará a un punto en el que todo se domina. Entonces sabrá cómo y cuándo usar su poder. Y así habrá vencido a su tercer enemigo.
“El hombre estará, para entonces, al fin de su travesía por el camino del conocimiento, y casi sin advertencia tropezará con su último enemigo: ¡la vejez! Este enemigo es el más cruel de todos, el único al que no se puede vencer por completo; el enemigo al que solamente podrá ahuyentar por un instante.
“Este es el tiempo en que un hombre ya no tiene miedos, ya no tiene claridad impaciente; un tiempo en que todo su poder está bajo control, pero también el tiempo en el que siente un deseo constante de descansar. Si se rinde por entero a su deseo de acostarse y olvidar, si se arrulla en la fatiga, habrá perdido el último asalto, y su enemigo lo reducirá a una débil criatura vieja. Su deseo de retirarse vencerá toda su claridad, su poder y su conocimiento.
“Pero si el hombre se sacude el cansancio y vive su destino hasta el final, puede entonces ser llamado hombre de conocimiento, aunque sea tan sólo por esos momentitos en que logra ahuyentar al último enemigo, el enemigo invencible. Esos momentos de claridad, poder y conocimiento son suficientes.”

Las Enseñanzas de Don Juan- Carlos Castaneda.doc

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