AstronDivinorum

Husmear el pasado,Vivir el presente,Adivinar el futuro.

Archive for the ‘Timothy Leary’ Category

Enteogenos: el despertar a la divinidad interior

Posted by astrondivinorum en 15 agosto 2010

“Entheogen: Awakening the Divine Within”

Enteogenos: el despertar a la divinidad interior, es un largometraje documental que invita al espectador a descubrir un universo encantado en el mundo moderno, despertando a la voluntad divina en su interior. La película examina el resurgimiento de las técnicas arcaicas del éxtasis en el mundo moderno tejiendo una síntesis de la conciencia ecológica y evolutiva, la cultura electrónica de baile, y la actual re-evaluación farmacológica de compuestos enteogénicos. Dentro de un marco narrativo que se parece a la propia conciencia de ser en evolución, enteógeno documentos de la aparición de la tecno-chamanismo en el mundo post-moderno que enmarca las siguientes preguntas: ¿Cómo puede una renovación de los antiguos ritos iniciáticos de paso aliviar nuestra crisis ecológica? ¿Qué danza trance y festivales de la expresión artística desenfrenada hablar en nuestra psique colectiva? ¿Cómo podemos re-inventar nosotros mismos en un mundo desencantado de la que Dios ha retirado hace mucho tiempo? Enteógeno invita al espectador a considerar que las respuestas a estas preguntas se encuentran dentro de la conciencia de todos y cada ser humano, y son accesibles si sólo nos dan permiso para despertar a lo divino en su interior.

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Psiquedelia – Centenario Albert Hofmann

Posted by astrondivinorum en 7 marzo 2010

Psiquedelia El programa homenajea a Albert Hofmann, descubridor del LSD, que este año cumple su primer centenario. Invitados Alejo Alberdi, Eduardo Hidalgo, Gonzalo Torrente, Juan Ruiz Franco, Javier Esteban y José Carlos Bouso. Fernando Sánchez Dragó dirige y presenta.

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Viaje Alucinante al Fondo de la Mente – Altered States

Posted by astrondivinorum en 11 enero 2010

Con una droga mexicana, el científico Eddie Jessup realiza un experimento sobre la esquizofrenia para lograr el retroceso de la mente en la memoria interna. Como resultado del tratamiento comenzará a sufrir alarmantes cambios en su comportamiento, evidenciando un proceso regresivo imparable que afectará incluso a su aspecto físico, hasta quedar recluido en la jaula de los gorilas en un zoo. Tras una repentina recuperación, el siguiente paso será volver a experimentar con la droga, pero esta vez será su mujer quien la pruebe.
Tras angustiosas experiencias termina descubriendo que cada uno de nosotros lleva millones de años “almacenados” en la mente y trillones de genes latentes con todo nuestro pasado evolutivo.

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Altered States [Ken Russell – 1980]

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Del peyote al LSD, Una odisea psicodelica

Posted by astrondivinorum en 31 diciembre 2009

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Alucinógenos, conciencia y el espíritu de la naturaleza

Posted by astrondivinorum en 20 octubre 2009

                      Conclusiones, reflexiones y especulaciones
 

La siguiente es una traducción fiel en cuanto a conceptos aunque relativamente libre en los aspectos estructurales de las conclusiones del último libro editado por Ralph Metzner en Nueva York , “Ayahuasca, Alucinógenos, conciencia y el espíritu de la naturaleza”. Metzner es doctor en Psicología Clínica de la Universidad de Harvard, ha realizado postdoctorados en Psicofarmacología y ha estado al frente de los estudios sobre conciencia por más de 35 años. Fue uno de los que inició los trabajos en este campo de la mano de Timothy Leary y Richard Alpert, buscando las posibilidades terapéuticas que se “esconden” en los enteógenos.


La introducción de las prácticas y el conocimiento chamánico asociado con el ayahuasca en el interior de la cultura occidental en nuestros tiempos, nos abre profundas y desafiantes preguntas. Aunque sin contestarlas me gustaría reseñar y hablar de al menos tres de ellas. 1) ¿Cuáles son las más valorables y útiles aplicaciones del ayahuasca en el contexto de la medicina y la psicología occidental? 2) ¿Cuál es la cosmología revelada por las visiones chamánicas del ayahuasca, y cómo esta difiere de la cosmología occidental?, y 3) ¿Cuál es el significado del resurgimiento del chamanismo enteógeno en este momento particular de la historia de la civilización occidental?

Aplicaciones médicas y psicológicas del ayahuasca

En el contexto de la Amazonía tomar ayahuasca es algo así como el remedio maestro para todas las enfermedades. Esto no significa que la planta en sí misma y el tipo de medicina que conlleva funcionen como una panacea, pero sí lo hacen como guías o maestros para los curadores humanos, indicando cuales son las plantas quizás necesarias en cada caso, permitiéndole al curador un éxito relativo en su trabajo. Este tipo de prácticas presuponen una manera de comprender la enfermedad y la medicina completamente diferente a la occidental. A pesar de esto, incluso desde nuestro punto de vista hemos podido constatar en los últimos tiempos, que existe un campo de curaciones físicas y psicológicas que pueden tener lugar a partir de esta medicina que no necesariamente surge de nuestros laboratorios urbanos. Hay muchas anécdotas de cómo el ayahuasca ha tenido éxito en curaciones de cáncer, parkinson y otras enfermedades de este tipo, pero al mismo tiempo hay que tener en claro que han sido prácticas realizadas en un contexto psicosocial de elementos chamánicos del cual es imposible separarlas. De todas maneras en los niveles psicológicos existe una evidencia de los cambios terapéuticos positivos que han sido inducidos por la ingestión ritual de ayahuasca. Ciertamente muchas de las historias recogidas últimamente sostienen la noción de que bajo la influencia del ayahuasca la gente está capacitada para comprenderse mejor a ellos mismos, para pensar más claramente sobre sus relaciones, sobre la naturaleza del cosmos y sobre su propio lugar en el universo. La purga provocada por el ayahuasca les otorga a los “usuarios” un sentimiento y una experiencia corporal vinculada a la fuerza llamada “mariri” por algunos ayahuasqueros; y esto no es una cuestión muscular, sino más una especie de fuerza intestinal, una relajación, una especie de sentimiento cálido como de estar en la profundidad instintiva de las raíces de la propia naturaleza física. Muchas de las personas que beben por primer vez ayahuasca tienen que superar la inhibición primaria de vomitar, por su usual asociación de esta acción con los síntomas de una enfermedad. Una vez que la superan encuentran que la purga es sencilla y no requiere demasiado esfuerzo y no va necesariamente acompañada de nauseas y desagradables sensaciones.

Al mismo tiempo existe una convergencia interesante que ocurre entre la purga física y la psíquica. La gente que llega con una carga tóxica considerable en el cuerpo, como pueden ser semanas de antibióticos, tabaco en exceso, etc, suele vomitar en relación a estos aspectos; pero aquellos que no tienen una toxicidad apreciable en su organismo antes de la toma, transforman el vómito que los purga en algo más bien psíquico y “sueltan” cuestiones más emocionalmente intensas. Esta combinación de purga física y psíquica que ocurre generalmente con el ayahuasca me alienta a pensar que potencialmente una de las posibilidades más útiles de aplicación de esta medicina en la sociedad occidental estaría vinculada a los tratamientos de adicción y alcoholismo. Hay proyectos realizados en América que confirman este tema. El descenso de alcoholismo en los participantes de la “Iglesia Hoasca Brasileña”, y entre los miembros usuarios de peyote en la Iglesia Nativa Americana de los Estados Unidos apoyan en cierta manera esta tesis primera. Si bien somos conscientes de que aquí es tan importante la planta como el contexto y la vuelta al entorno ritual por parte de los individuos, no podemos negar los resultados prácticos de la cuestión. Y si miramos hacia atrás en la historia de las investigaciones con sustancias “psicotrópicas” en occidente, veremos que los más alentadores resultados terapéuticos del LSD se han dado en casos de alcoholismo. Sin embargo hay evidencia para afirmar que la purga provocada por el peyote y la ayahuasca es inclusive más efectiva que el LSD a la hora de tratar esas aflicciones de adicción. El adicto necesita purgar no sólo los residuos tóxicos del alcohol u otras drogas en su organismo, sino también los patrones de sus reacciones y los hábitos mentales, emocionales y perceptuales. El programa “Takiwasi” iniciado por el Dr. Jacques Mabit en Perú trata a los adictos a la cocaína en un entorno que envuelve sesiones de ayahuasca y trabajos físicos en jardines y contextos ceremoniales. Yo creo particularmente que hay una fuerte probabilidad de que los programas de tratamientos que utilizan ayahuasca en un ambiente que incluya labores físicas, dietas, ejercicio y prácticas psicoespirituales contra el alcoholismo y las adicciones, pueden establecerse en los próximos años como efectivos y llevarse a cabo allí en donde la política antidrogas y su histeria sean menos intensas.

Cosmología chamánica enteogénica

Si nos preguntamos por la realidad cosmológica que es revelada a través de las visiones y experiencias de personas occidentales con ayahuasca, encontramos que son relativamente similares a aquellas compartidas por las culturas chamánicas. Específicamente en aquellas que han continuado con un uso del ayahuasca más o menos sistemático frente a las maneras de curarse, explorar la propia conciencia e intentar búsquedas espirituales. Y son esas personas las que al mismo tiempo han desarrollado una visión del mundo que difiere bastante de los paradigmas occidentales del cientificismo moderno. Para aquellos que ideológicamente aún comparten perspectivas cartesianas–newtonianas, las descripciones de los ayahuasqueros no serán más que alucinaciones imposibles de ser evaluadas científicamente. Pero desde una perspectiva fenomenológica es posible entender el fenómeno en todos sus aspectos. Contrariamente a las presunciones de la ciencia materialista, podemos ser objetivos ante las propias experiencias subjetivas. En realidad, la meditación Budista por ejemplo es una práctica diseñada para ayudar a aprender justamente eso. Al mismo tiempo, me gustaría puntualizar también que muchos de los elementos de la visión del mundo que surge del chamanismo tradicional revisado en la actualidad, parecen ser muy compatibles con las más recientes teorías postmodernas de la ciencia. Al respecto solo me gustaría mencionar la teoría de morfogénesis de Rupert Sheldrake, y la interpretación de David Bohm de la teoría del caos y la dinámica no lineal, entre otros.


La realidad fundamental del universo es un continuum, un campo unificado de energía y conciencia que está más allá de el tiempo, el espacio y todas las formas. Simultáneamente la realidad está de alguna manera dentro de esas formas, y es al mismo tiempo trascendente e inmanente. En las religiones tradicionales asiáticas, este campo unificador es nombrado como Tao, o Atman-Brahman, o Tantra, etc,. Algunos nativos de Norte América lo llaman Wakan–Tanka mientras que en los sistemas de lenguaje de la ciencia postmoderna es visto como un infinito sistema complejo de interrelaciones, o una web de vida.
El cosmos es multidimensional, es un espectro de muchos mundos. En la mayoría de las tradiciones chamánicas existen mundos altos, medios y bajos. En algunas otras tenemos más de 9 o 10 mundos siempre girando alrededor de uno central. Durante la experimentación con o sin sustancias de las prácticas chamánicas es normal visitar esos “otros mundos”. Desde el momento que esos mundos son nomateriales, transtemporales y transespaciales no son considerados accesibles para la investigación científica. Y a partir de esto, muchas veces se los considera no realmente existentes. El término psiquiátrico para la percepción de otras realidades es “desrealización”. De cualquier manera, los exploradores de conciencia, reportan que estos otros mundos existen verdaderamente y son tan reales como el mundo material familiar al cual nosotros estamos mas acostumbrados por vivirlo en la mayoría del tiempo. El acercamiento del conocimiento de la realidad sobre otros mundos que la ciencia postmoderna nos da, se materializa a partir de los sistemas de teorías holísticas que hablan de los múltiples niveles de agujeros y partes que existen en todos los compuestos del universo. Por ejemplo, si en verdad en el nivel planetario existe la biosfera, el ecosistema, la población, las especies; si en el nivel humano y social, existen sociedades, subculturas, organizaciones, tribus y familias, etc.; si en el nivel del organismo existen órganos, partículas, moléculas, etc.; ¿cómo es posible que en el nivel de la conciencia pretendamos que existe sólo un elemento unificado, sin partes e inmutable? Allí reside la cuestión.
Reconociendo y capitalizando como conocimiento la existencia de realidad de esos otros mundos, los exploradores chamánicos enteogénicos también reconocen la realidad no material de esos seres con quienes es posible comunicarse.

El renacimiento animista y la transformación de la sociedad

Habiendo presentado algunos de los elementos fundamentales del universo animista de la visión del mundo indígena, que está a su vez asociada con un renacimiento del interés en las prácticas chamánicas que incluyen el uso de enteógenos, quiero ahora hablar sobre lo que puede todo esto significar en el contexto de la situación mundial actual. ¿Qué significa el hecho de que grandes cantidades de personas estén volviendo a ingresar y a creer en estas tradiciones antiguas de curación y prácticas espirituales?. ¿Porqué sucede en nuestro mundo de industrias multinacionales, ordenadores y redes electrónicas? Algo de lo que estoy tratando de decir con todo esto es que justamente nuestro mundo supra tecnologizado está deliberadamente divorciado del espiritualismo, de los valores y de la conciencia; y precisamente es a partir de estas prácticas vinculadas al chamanismo que se está intentando un religamiento con esos elementos. Se percibe una reemergencia de las antiguas visiones del mundo integral, aquellas que miran todo en la vida como partes de una red interdependiente de relaciones que necesita ser cuidadosamente protegida y preservada.
La historia del resurgir de las plantas psicoactivas en occidente ha llegado en diferentes estadios. En 1943 Albert Hofmann trabajando en tratamientos para la migraña consumió accidentalmente una cantidad cierta de LSD, esa experiencia dio el pie para el alucinógeno más potente nunca antes visto, con una fuerza mil veces superior a sus predecesores. En 1957 Robert Gordon Wasson redescubrió a la cultura occidental la ceremonia sagrada de los hongos de los aztecas bajo la guía de la curandera mazateca María Sabina. La publicación de sus observaciones en la revista “Life” influyó en miles de jóvenes norteamericanos y europeos que se volcaron en busca de experimentaciones con hongos alucinógenos. Por esos años Gabriel Dacosta creaba la “Uniao do vegetal” (UDV) una de las iglesias más importantes que trabaja con ayahuasca. El Santo Daime y Barquinia, las otras dos fundamentales del “gremio” también daban sus primeros pasos en ese tiempo. Aunque si bien se separan de los rituales chamánicos, estas iglesias mantienen una conexión con las raíces indígenas y un respeto absoluto y una utilización espiritual de las plantas enteógenas.
En los ’60 la experimentación con plantas se trasladó también hacia el campo de la psiquiatría y a las clínicas médicas. Eran los primeros acercamientos hacia el universo occidental. También en los primeros ’60 Timothy Leary comenzaba sus trabajos en la Universidad de Harvard. A partir de todo esto, de esas transformaciones que tenían efectos sobre la conciencia colectiva, se iban generando las bases para un cambio a nivel social cultural de una profundidad y duración mucho más importante. Y así es como podemos quizás afirmar que detrás de la mayoría de los movimientos sociales que de alguna manera surgieron dentro de la sociedad occidental en los ’70, y ’80, estuvieron los cambios de percepción y conciencia que vieron sus inicios en los ’50. De esa manera fueron llegando movimientos que buscaron equilibrar las relaciones humanas con la naturaleza, movimientos que intentaron y aún intentan corregir el peligroso desbalance de esa relación a partir del ecologismo, la lucha contra pesticidas químicos, la batalla por una nutrición equilibrada, etc. Y es en esta diversidad de grupos que surgen de distintas disciplinas para trasformar nuestra percepción, nuestras actitudes y nuestras prácticas en relación con la Tierra, esta misma diversidad que apunta a generar una más saludable, no explotadora y no dominante relación en el respeto; que el uso de la medicina que surge del trabajo con plantas enteógenas en un contexto espiritual y terapéutico, tal vez tenga un rol mucho más importante que jugar.
Pero nunca hay que olvidarse que con estas “plantas maestras”, como los ayahuasqueros las llaman, debe haber un intercambio. Conseguimos conocimiento, visión interna, curación psíquica o física desde ellas y en plan de intercambio deberíamos darles algo. Algo que implique prácticas para reducir nuestro impacto negativo en los ecosistemas, algo que ayude en la preservación de la vida salvaje y de la diversidad esencial. Es por eso que muchas personas que han tenido experiencias con ayahuasca, se vuelven profundamente envueltas en proyectos de preservación ecológica, así como en esfuerzos por sustentar las culturas de los pueblos indígenas.

Hay una profunda y misteriosa transformación que está teniendo lugar en la balanza de la vida en este planeta. El rol dominante de los humanos en su relación con el mundo natural ha llevado a irreparables desastres ecológicos, degradación de hábitats y pérdida de especies y patrones culturales. ¿Podrá ser que la concientización profunda sobre la necesidad de reestructurar nuestras maneras de relacionarnos con el mundo llegue desde los efectos de una planta visionaria? En lugar de la usual actitud de arrogancia y superioridad, aquellos que han experimentado el ayahuasca por ejemplo, u otros enteógenos están más cerca de encontrarse a ellos mismos acariciados por un misterioso poder de la naturaleza, y guiados a vivir de manera simple y minimizando los efectos negativos en el entorno y celebrando sorprendidos la belleza y diversidad de la vida.
 Por: Ralph Metzner.
Traducción: Vera Leheman


Fuente:

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Este artículo se publica autorizado por la S d’EA y fue originalmente publicado en el número 1 del Boletín Informativo de la Sociedad d’Etnopsicología Aplicada y Estudios Cognitivos (Sd’EA)- 2002, Barcelona, España. http://www.etnopsico.org  Derechos reservados.

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EL FRACTAL CHINO, O LA ONDA DE TIEMPO CERO DE MCKENNA

Posted by astrondivinorum en 20 agosto 2009


La primera teoría que vamos a examinar es la de Terence McKenna, un filósofo de la Nueva Era considerado como el sucesor de Timothy Leary. Realizó graficaciones matemáticas con el I-Ching, y lo convirtió en una especie de Mapa del Tiempo, verificando la Profecía Maya de que el tiempo, tal como lo conocemos, se detendrá en seco el 21 de Diciembre del 2012.

En la obra «El Paisaje Invisible» (The Invisible Landscape), Terence y su hermano Dennis McKenna adelantan una idea que se deduce de los estudios sobre el Chamanismo primitivo y las Drogas Psicoactivas, por la cual nuestro Universo ha sido creado por la interacción holográfica de dos Hiperuniversos. Creen que el Universo es cíclico y recurrente.

A principios de la década de 1970, Terence, acompañado de su hermano Dennis, se dirigió al Amazonas colombiano, donde ambos experimentaron con la Ayahuasca y Hongos Alucinógenos.

Después de un año de probar el «Psicofluído Vegetal» local y de darle vueltas al I-Ching —el antiguo libro chino de predicciones y sabiduría—, McKenna descubrió un complejo fractal codificado en el oráculo. Bautizó ese fractal con el nombre de «Onda Temporal», en esencia un diagrama repetido de la trayectoria del tiempo.

Según la Tradición China, hace unos 4.400 años, el dios Fuxi descendió de los cielos para convertirse en Emperador. Él fue quien reveló a los hombres los 8 Trigramas básicos (combinaciones de tres líneas continuas o discontinuas), que se recombinarían más tarde para formar los 64 Hexagramas (conjunto de 2 Trigramas ó 6 líneas) del I-Ching, el Libro de las Mutaciones.

Se trata de un Oráculo cuyo foco principal se encuentra en el elemento de cambio, ofreciendo al lector varias maneras de comprender e incluso utilizar las coincidencias, logrando un estado mental y espiritual más armónico. Se cree que fue el Rey Wen Wang quien, hacia el año 1150 AEC, dio a los Hexagramas originales adivinatorios un carácter moral.

La Secuencia de 64 Hexagramas o combinaciones posibles de 6 líneas continuas y discontinuas, es conocida hoy como la Secuencia del Rey Wen. Cada Hexagrama tiene su propio significado e implicaciones, según se explica en el texto del I-Ching.

McKenna descubrió que, al multiplicar el número de Hexagramas por el número de líneas por Hexagramas, obtenía 384, que corresponde al número de días que abarcan 13 Lunas en el Calendario Lunar utilizado por los antiguos chinos. Así, comenzó a formarse la opinión de que la Secuencia del Rey Wen representaba de alguna manera el tiempo.

Luego descubrió que la Secuencia del Rey Wen podía ser convertida en un gráfico de picos y depresiones, según cada Hexagrama. Convencido de que el I-Ching representaba el flujo del tiempo, McKenna se dispuso a diagramar la historia, desarrollando un Fractal de Mandelbrot, en el que cada nivel es 64 veces mayor que el anterior.

Al multiplicar 384 días por 64, obtuvo 24.576 días ó 67,28 años, que curiosamente, corresponde a 6 Ciclos de Manchas Solares (11,21 años cada uno).

Esto, multiplicado por 64, da 4.306 años, que corresponde a dos Eras Zodiacales. A su vez, al multiplicar esto último por 6, obtenemos 25.837 años: la duración de un ciclo completo de Precesión de los Equinoccios.

Basándose en una amplia creación de modelos computacionales, McKenna llegó a la conclusión de que el Primer Nivel del Fractal del Tiempo habría comenzado hace 1.128 millones de años. Sería el Nivel de la Evolución de la Vida.

El Segundo Nivel —64 veces más corto y acelerado que el anterior—, habría comenzado hace 17,6 millones de años. Sería el Nivel de los Simios.

Hace 275.000 años, con la aparición del Hombre de Neandertal, habría comenzado el Tercer Nivel: el de los Humanos.

El Cuarto Nivel es el de la Civilización Humana, que comenzó hace 4.300 años. McKenna encontró correlaciones intrigantes entre su gráfico y estos 4.300 años de historia registrada.

Por ejemplo, los picos y valles de su gráfico señalaban con precisión el momento de la caída del Imperio Romano en el año 476, el descubrimiento de América en 1492 y las Guerras Mundiales del Siglo 20. Pero, lo más extraño de todo era que este Cronograma llegaba a su fin en una fecha específica.

Haciendo coincidir los niveles de la estructura con los principales períodos de la historia, se determinó que se ajustaría mejor si el final de la Escala de Tiempo fuera el 21 de Diciembre del 2012. Este es el único punto en el que el Nivel de Novedad alcanza su máximo, y todo lo que ocurre es nuevo.

De este modo, se encontraron correlaciones entre los diferentes Niveles del Fractal. Por ejemplo, el mismo gráfico que representaba el período entre la aparición del Hombre de Neandertal y el comienzo del arte y la música, servía también para ilustrar el período de 500 años que transcurrió desde la época en que la Peste Negra asoló Europa al comienzo de la Revolución Industrial. Y ese mismo segmento, por supuesto, representaba períodos subsiguientes cada vez más cortos.

El Quinto Nivel del Fractal comenzó en 1945, y podríamos llamarlo el Nivel de las Computadoras Electrónicas. Desde 1945, los Saltos Evolutivos en la Tecnología se producen 64 veces más rápido que en los 4.000 años anteriores.

Los Modelos Computarizados de McKenna muestran que el Sexto Nivel durará sólo 384 días: del 3 de Diciembre del 2011 al 21 de Diciembre del 2012. Y el Séptimo Nivel, únicamente 6 días: del 16 al 21 de Diciembre del 2012. McKenna lo describe como una Resurrección en la Luz.

El Octavo Nivel, 64 veces más corto y acelerado que el anterior, durará apenas 135 minutos. Según McKenna, en este lapso de tiempo, y antes del siguiente Nivel, se experimentarán 5 Saltos Evolutivos comparables a la aparición de la vida, la invención del lenguaje o la consecución de la Inmortalidad.

Pero, ¿Desde qué hora hasta qué hora del 21 de Diciembre del 2012 ocurrirá esto? Da la casualidad que éste día se produce un Solsticio, exactamente a las 23:11 Hrs del Tiempo Universal (Hora de Greenwich). Ése debe ser el Punto Cero, donde se ancla el Fractal del Tiempo.

Si esto es correcto, el Noveno Nivel del Fractal comenzaría a las 20:56 Hrs de ese día, y el Décimo, de sólo 126 segundos de duración, hacia las 23:08 Hrs… Según los modelos computacionales de McKenna, ¡experimentaremos 13 Saltos Evolutivos en la última milésima de segundo del Fractal!

El Tiempo empezó como la más suave de las brisas, pero ha soplado cada vez más rápido en el transcurso de la historia, y ahora tiene la fuerza de un vendaval. Según McKenna, el día en que el tiempo soplará y resoplará hasta echar abajo la realidad, es el 21 de Diciembre del 2012.

McKenna sostiene firmemente que la fecha del Fin del los Tiempos la obtuvo por su cuenta. Luego se enteraría del hecho extraordinario de que la Civilización Maya había terminado su Calendario en la misma fecha que él había deducido a través de sus modelos matemáticos, a partir del I-Ching.

A decir verdad, los McKenna publicaron su Teoría de la Onda Temporal en 1975: doce años antes de que el libro de José Argüelles, «El Factor Maya», instalara la fecha del 21 de Diciembre del 2012 en el debate cultural.

enlaces relacionados:mondopsicotronico,2012
extraído de:xentinels
Terence Mckenna -Mundo de Luz

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Teoría neurológica de Timothy Leary

Posted by astrondivinorum en 21 julio 2009


“Para comprender el espacio neurólogico, el doctor Leary asume que el sistema nervioso consiste en ocho circuitos potenciales, o “mecanismos”, o minicerebros. Cuatro de esos cerebros se hallan en el lóbulo izquierdo, usualmente activo, y tienen que ver con nuestra supervivencia terrestre; cuatro son extraterrestres, residen en el “silencioso” o inactivo lóbulo derecho, y existen para ser usados en nuestra evolución futura. Esto explica por qué el lóbulo derecho está normalmente inactivo en este estadio de nuestro desarrollo, y por qué llega a ser activo cuando la persona ingiere psiquedélicos.

Explicaremos cada uno de los ocho “cerebros” brevemente.

I-El circuito de biosupervivencia. Este cerebro invertebrado fue el primero en evolucionar (hace de 2 a 3 miles de millones de años) y es el primero en activarse cuando nace una criatura humana. Programa la percepción en una especie de encasillamiento dividido en cosas buenas-nutritivas (hacia las que se siente atraído) y cosas peligrosas-tóxicas (de las que huye o a las que ataca).

II-El circuito emocional. Este segundo y más avanzado biocomputador se formó cuando aparecieron los vertebrados y empezaron a competir por el territorio (quizás unos 500.000.000 de años antes de Cristo). En el individuo este enorme túnel de realidad es activado cuando las cintas maestras del ADN disparan la metamorfosis del arrastrarse hacia el andar. Como saben todos los padres, el niño que empieza a caminar ya no es una criatura pasiva (orientada a la biosupervivencia) sino un mamífero político, lleno de exigencias territoriales físicas (y psíquicas), rápido en entrometerse en los asuntos familiares y en la toma de decisiones.

III-El circuito de agilidad–simbolismo. Este tercer cerebro se formó cuando los homínidos empezaron a diferenciarse de los demás primates (unos 4-5 millones de años antes de Cristo), y es activado cuando el niño, ya más mayor, empieza a manejar utensilios y a emitir/recibir señales laríngeas (unidades humanas de habla).

Según el habla popular, el túnel de realidad del primer circuito es llamado generalmente “conciencia” per se: la sensación de estar aquí y ahora, en este cuerpo, orientado a la supervivencia corporal. (Cuando uno está “inconsciente”, el primer circuito está anestesiado, y los médicos pueden practicar cirugía sobre ti o los enemigos pueden atacarte, y no podrás evadirles ni huir.) El segundo circuito, en el mismo lenguaje vulgar, es llamado “ego”. El llamado “ego” es el segundo circuito sensorial mamífero del status (importancia-no importancia) en el grupo o tribu. El tercer circuito es lo que generalmente llamamos “mente”–la capacidad de recibir, integrar y transmitir señales producidas por la mano homínida (artefactos) o por los 9 músculos laríngeos homínidos (habla).

La impresión de esos tres circuitos determina, aproximadamente a la edad de 3 años y medio, el grado y el estilo básicos de confianza/desconfianza que colorearán la “conciencia”, el grado y estilo de agresividad/sometimiento que determinarán el status del “ego”, y el grado y estilo de habilidad/torpeza con que la “mente” manejará instrumentos o ideas.

En términos evolutivos, la “conciencia” o primer cerebro es básicamente invertebrada, flotando pasivamente hacia la alimentación y la protección del peligro. El “ego” o segundo cerebro es mamífero, siempre luchando por el status dentro del orden tribal del grupo. La “mente” o tercer cerebro es paleolítico, aferrado a la cultura humana y enfrentándose con la vida a través de una matriz de utensilios hechos por humanos, y de simbolismos creados por el ser humano.

El cuarto cerebro es post-homínido, específicamente característico del Homo sapiens, el hombre-mujer “domesticados”. Éste es:

IV-El circuito socio-sexual. Este cuarto cerebro se formó cuando los grupos de homínidos evolucionaron a sociedades y programaron papeles sexuales específicos para sus miembros, unos 30.000 años antes de Cristo. Es activado en la pubertad, cuando las señales de ADN desencadenan la liberación glandular de productos neuroquímicos sexuales y se inicia la metamorfosis al estado adulto. Los primeros orgasmos o experiencias de acoplamiento imprimen un rol sexual característico que, nuevamente, queda fijado de forma bioquímica y permanece constante durante toda la vida, a menos que alguna forma de lavado de cerebro o reimpresión bioquímica lo altere.

En lenguaje vulgar, las impresiones dejadas por el cuarto circuito y su túnel de realidad son conocidas como la “personalidad adulta”.

Esos cuatro circuitos constituyen normalmente todas las redes del cerebro que se consigue activar. Con ello debería quedar claro por qué Leary las llama terrestres. Han evolucionado y han sido moldeadas por las condiciones gravitatorias, climáticas y energéticas determinantes de la supervivencia y la reproducción en este tipo de planeta orbitando en torno a esta variedad de estrella tipo G.

El cuarto cerebro, enfrentándose con la transmisión de la cultura tribal o étnica a través de generaciones, introduce la cuarta dimensión, el tiempo.

Puesto que cada uno de esos túneles de realidad consiste en impresiones bioquímicas o matrices en el sistema nervioso, cada uno de ellos es activado específicamente por neurotransmisores y otras sustancias.

Ninguna sustancia terrestre cambia las impresiones bioquímicas básicas. Las conductas que se desencadenan son las que quedaron grabados en el sistema nervioso durante los primeros estadios de vulnerabilidad a la impresión. El circuito II, el “ego”, exhibe los juegos o condicionamientos aprendidos de los padres en la infancia. El circuito III “mente” nunca va más allá de las permutaciones y combinaciones de los túneles de realidad impresos originalmente, o de abstracciones asociadas con las impresiones a través de condicionamientos posteriores. Y así sucesivamente.

Pero todo este robotismo pavloviano-skinneriano cambia drástica y dramáticamente cuando volvemos hacia el lóbulo derecho, los circuitos futuros y las sustancias químicas extraterrestres.

Los cuatro “cerebros” de evolución futura son:

V-El circuito neurosomático. Cuando este quinto “cerebro-corporal” es activado, se produce una conexión hedonista, una diversión extática, un desapego de todos los anteriores mecanismos compulsivos de los primeros cuatro circuitos. Yo conecté este circuito con la hierba y el Tantra.

Este quinto cerebro empezó a aparecer hace unos 4.000 años en las primeras civilizaciones del ocio, y ha ido incrementándose estadísticamente en los últimos siglos. Más recientemente, Ornstein y su escuela han demostrado con electroencefalogramas que este circuito representa el primer salto del lóbulo izquierdo lineal del cerebro al lóbulo derecho analógico.

La apertura e impresión de este circuito ha sido la preocupación de los “técnicos de lo oculto”–chamanes tántricos y hatha yoguis. Mientras que el quinto túnel de realidad puede ser alcanzado mediante privación sensorial, aislamiento social, estrés fisiológico o una severa impresión, tradicionalmente ha sido reservado a la educada aristocracia de las sociedades ociosas que han resuelto los cuatro problemas terrestres de la supervivencia.

Hace unos 20.000 años, el neurotransmisor específico para el quinto cerebro fue descubierto por los chamanes en el área asiática del mar Caspio, y se esparció rápidamente a otros brujos a través de Eurasia y África. Se trata, naturalmente, del cannabis.

El significado extraterrestre de estar “arriba” es confirmado por los propios astronautas; el 85 % de aquellos que han experimentado la caída libre de la gravedad cero describen “experiencias místicas” o estados de éxtasis típicos del circuito neurosomático. “Ninguna foto puede mostrar lo hermosa que se ve la Tierra”, se entusiasma el capitán Ed Mitchell, describiendo su Iluminación en caída libre. Suena como cualquier yogui o consumidor de marihuana exitoso. Ninguna cámara puede mostrar esta experiencia porque está dentro del sistema nervioso.

Leary cree que la caída libre, en el momento evolutivo adecuado, desencadena la mutación neurosomática. Previamente, esta mutación ha sido conseguida “artificialmente” mediante entrenamiento yóguico o chamánico o mediante el estimulante del quinto circuito, el cannabis. Practicar surf o submarinismo, esquiar y la nueva cultura sexual (masaje sensual, vibradores, artes tántricas importadas, etc.) han evolucionado al mismo tiempo como parte de la conquista hedonista de la gravedad. El estado de estar conectado es siempre descrito como “flotar” o, en la metáfora zen, “un pie por encima del suelo”.

VI-El circuito neuroeléctrico. El sexto cerebro consiste en el sistema nervioso siendo consciente de si mismo, independientemente de los mapas de realidad impresos de modo gravitacional (circuitos I-IV), e incluso independientemente del éxtasis corporal (circuito V). El conde Korzybski, el semántico, llamaba a este estado “la conciencia de abstraer”. El doctor John Lilly lo llama “metaprogramación”, es decir, conciencia de programar la propia programación. Esta conteligencia (conciencia-inteligencia) einsteiniana, relativista, reconoce por ejemplo, que los mapas de realidad euclidiano, newtoniano y aristotélico son simplemente tres entre miles de millones de programas posibles o modelos que experimentar. Yo conecté este circuito con el peyote, la LSD y los metaprogramas “mágickos” de Crowley.

Este nivel de funcionamiento cerebral parece haber sido constatado por primera vez aproximadamente unos 500 años antes de Cristo entre varios grupos “ocultistas” conectados gracias a la Ruta de la Seda (Roma-Norte de la India). Está tan más allá de los túneles de realidad terrestres que aquellos que lo han alcanzado apenas pueden comunicarlo a la humanidad ordinaria (circuitos I-IV) y difícilmente también pueden ser comprendidos ni siquiera por los Ingenieros del Éxtasis del circuito quinto.

Las características del circuito neuroeléctrico son alta velocidad, elección múltiple, relatividad y la fisión-fusión de todas las percepciones en universos paralelos de ciencia ficción de posibilidades alternativas.

Los políticos mamíferos que controlan la lucha por el poder entre la humanidad terrestre son aquí transcendidos, es decir, son vistos como estáticos, artificiales o una elaborada farsa. Uno no es tampoco coercitivamente manipulado dentro de la realidad territorial de otro ni obligado a luchar contra ella con un juego recíproco emocional (el habitual melodrama). Uno simplemente elige, conscientemente, si compartir o no el modelo de realidad del otro.

Las tácticas para abrir e imprimir el sexto circuito son descritas y raramente experimentadas en el raja yoga avanzado, y en los manuales herméticos (codificados) de los alquimistas e Iluminados medievales y renacentistas.

Ningún producto químico especifico para el sexto circuito está aún disponible, pero las sustancias psiquedélicas fuertes como la mescalina (extraída del “cacto sagrado”, peyotl) y la psilocibina (del “hongo mágico” mexicano, teonanacatl) abren el sistema nervioso a series entremezclada de canales del circuito V y del circuito VI. Esto es lo que se denomina apropiadamente “viajar”, distinguiéndolo del directo “conectarse” o “estar arriba” del circuito quinto.

La supresión de la investigación científica en esta área ha tenido el desafortunado resultado de conducir la ilegal cultura de la droga de vuelta hacia el hedonismo y los precientíficos túneles de realidad (el renacimiento de lo oculto, el solipsismo, el orientalismo pop) del circuito quinto. Sin disciplina científica y metodología, pocos pueden descodificar con éxito las a menudo aterradoras (pero filosóficamente cruciales) señales metaprogramadoras del sexto circuito. Los científicos que siguen estudiando este tema no se atreven a publicar sus resultados (que son ilegales), y comunican sus cada vez más amplios túneles de realidad tan sólo en conversaciones privadas–como los eruditos de la época inquisitorial. (Voltaire anunció la Era de la Razón dos siglos demasiado pronto. Nosotros estamos aún en las Eras Oscuras.)

Cuando los seres humanos hayan trepado fuera de su pozo atmosférico-gravitatorio de vida planetaria, la acelerada conteligencia del sexto circuito hará posible las comunicaciones de alta energía con las “Inteligencias Superiores”, es decir, con nosotros-en-el futuro y otras razas post-terrestres.

Una vez nos damos cuenta de que las experiencias neurales intensificadas son realmente extraterrestres, resulta encantadoramente simple y obvio afirmar que estar “arriba” y “lanzado” son adecuadas metáforas. El éxtasis neurosomático del circuito V es una preparación para el próximo paso en nuestra evolución, la migración fuera del planeta. El circuito VI es la preparación para el paso siguiente, la comunicación interespecies con entidades avanzadas que posean túneles de realidad electrónicos (post-verbales).

El circuito VI es el “traductor universal” imaginado a menudo por los escritores de ciencia-ficción, incorporado ya en el interior de nuestros cerebros por la cinta grabada del ADN. Igual que los circuitos de la futura mariposa están ya incorporados en la oruga.

VII-El circuito neurogenético. El séptimo cerebro entra en acción cuando el sistema nervioso empieza a recibir señales desde el interior de la neurona individual, por medio del diálogo ADN-ARN. Los primeros en conseguir esta mutación hablaron de “recuerdos de vidas pasadas”, “reencarnación”, “inmortalidad”, etc.

Los “registros akásicos” de la Teosofía, el “inconsciente colectivo” de Jung y el “inconsciente filogenético” de Grof y Ring, son tres metáforas modernas de este circuito. Las visiones de la evolución pasada y futura descritas por aquellos que han tenido experiencias “fuera del cuerpo” durante episodios cercanos-a-la-muerte describen también el túnel de realidad del transtemporal circuito VII.

Los ejercicios específicos para disparar el circuito VII no pueden encontrarse en las enseñanzas yóguicas; normalmente se producen, si llegan a producirse, después de varios años del tipo de raja yoga avanzado que desarrolla la facilidad para el circuito VI.

El neurotransmisor específico para el circuito VII es, por supuesto, la LSD. (El peyote y la psilocibina producen también algunas experiencias correspondientes al circuito VII. )

El circuito VII está más oportunamente considerado, en términos de la ciencia de 1977, como el archivo genético, activado por proteínas antihistonas. La memoria del ADN girando en espiral hacia atrás hasta el amanecer de la vida. Una sensación de inevitabilidad e inmortalidad y simbiosis entre las especies acude a todos los mutantes del circuito VII; ahora podemos ver que esto es, también, una anticipación evolutiva, puesto que nos hallamos ahora mismo en el umbral de una longevidad prolongada que conduce a la inmortalidad.

El papel exacto de los circuitos del lóbulo derecho y la razón de su activación en la revolución cultural de los 60 resulta ahora claro. Como escribe el sociólogo F. M. Esfandiary en Upwingers, “Hoy, cuando hablamos de inmortalidad y de llegar a otros mundos, ya no lo decimos en un sentido teológico o metafísico. La gente está viajando ahora a otros mundos. La gente está esforzándose ahora hacia la inmortalidad. La trascendencia ya no es un concepto metafísico. Ha llegado a ser una realidad.”

La función evolutiva del séptimo circuito y de su evolutivo túnel de realidad, que abarca eones, es prepararnos para la inmortalidad consciente y la simbiosis entre especies.

VIII-El circuito neuroatómico. Sujeten sus sombreros e inspiren profundamente– esto es lo más lejos que se ha aventurado hasta ahora la inteligencia humana:

La conciencia precede probablemente a la unidad biológica o al registro en espiral del ADN. “Experiencias fuera del cuerpo”, “proyección astral”, contacto con “entidades” extrañas (¿extraterrestres?) o con una supermente galáctica, etc., como las que yo he experimentado, han sido todas descritas desde hace miles de años, no solamente por el ignorante, el supersticioso, el crédulo, sino a menudo por las mejores mentes entre nosotros (Sócrates, Giordano Bruno, Edison, Buckminster Fuller, etc.). Los parapsicólogos son informados diariamente de tales experiencias, y han sido experimentadas por científicos tales como el doctor John Lilly o por Carlos Castaneda. El doctor Kenneth Ring ha atribuido tales fenómenos a lo que él llama, muy apropiadamente, “el inconsciente extraterrestre” .

El doctor Leary sugiere que el circuito VIII es literalmente neuroatómico–infra, supra y meta-fisiológico–un sistema de comunicación basado en la mecánica cuántica que no requiere un contenedor biológico. El intento de construir un modelo cuántico de conciencia y/o un modelo consciente de mecánica cuántica por parte de los físicos que han experimentado con sustancias psicoactivas, y de los que ya hemos hablado (el profesor John Archibald Wheeler, Saul-Paul Sirag, el doctor Fritjof Capra, el doctor Jack Sarfatti, etc.) indica claramente que la “conciencia atómica”, sugerida en primer lugar por Leary en “Las siete lenguas de Dios” (1962), es la conexión explicativa que unirá la parapsicología y la parafísica en la primera teología científica, empírica y experimental de la historia.

Cuando el sistema nervioso es conectado a su circuito de nivel cuántico, el espacio-tiempo es eliminado. La barrera einsteiniana de la velocidad de la luz es transcendida; en la metáfora del doctor Sarfatti, escapamos del “chovinismo electromagnético. La conteligencia dentro de la cabina de proyección cuántica es el “cerebro” cósmico entero, tal y como la hélice micro-miniaturizada del ADN es el cerebro local guiando la evolución planetaria. Como dijo Lao-tse desde su propia perspectiva del circuito VIII, “Lo más grande está dentro de lo más pequeño.”

El circuito VIII se activa mediante la ketamina, un producto neuro-químico investigado por el doctor John Lilly, que es administrado también (según un rumor muy extendido, pero no confirmado) a los astronautas para prepararles para el espacio. Altas dosis de LSD producen también alguna conciencia cuántica del circuito VIII.

Esta conteligencia neuroatómica está cuatro mutaciones más allá de la domesticidad terrestre. (El forcejeo ideológico se halla actualmente entre los moralistas-o-colectivistas del circuito IV y los individualistas hedonistas del circuito V.) Cuando nuestra necesidad de una inteligencia superior, de una implicación más rica en el diseño cósmico, de una trascendencia ulterior, ya no sean satisfechas por nuestros cuerpos físicos, ni siquiera por unos cuerpos inmortales que esperen saltar a través del espacio-tiempo por la malla 9, el circuito VIII abrirá nuevas fronteras. Nuevos universos y realidades. “Más allá de la teología: la ciencia y el arte de convertirse en Dios”, como escribió Alan Watts en una ocasión.

Es por consiguiente posible que las misteriosas “entidades” (ángeles y extraterrestres) monótonamente referidas por los visionarios del circuito VIII sean miembros de razas evolucionadas ya hasta dicho nivel. Pero es también posible, como sugieren Leary y más recientemente Sarfatti, que Ellos/as sean nosotros-mismos-en-el-futuro.

Los circuitos terrestres del lóbulo izquierdo contienen las lecciones aprendidas de nuestro pasado (y presente) evolutivo. Los circuitos extraterrestres del lóbulo derecho son el anteproyecto evolutivo de nuestro futuro.

Sin respaldar totalmente el misticismo tecnológico de Charles Fort (“La máquina de vapor llegará cuando venga el tiempo de la máquina de vapor”), es obvio que el metaprograma del ADN para la evolución planetaria es mucho más sagaz que cualquiera de nuestros sistemas nerviosos individuales–que son en cierto sentido grandes robots o sensores del ADN. Los pulps de ciencia ficción; las crudezas de Buck Rogers; la sofisticada ciencia ficción de brillantes escritores como Stapledon, Clarke, Heinlein; el 2001 de Kubrick–todo ello son señales cada vez más claras del ADN transmitidas a través del intuitivo lóbulo derecho de sensitivos artistas, preparándonos para la mutación extraterrestre.

Como dijo la revista Time el 26 de noviembre de 1973: “Dentro de diez años, según los farmacólogos, se habrán perfeccionado píldoras y electrodos craneales capaces de proporcionar éxtasis que duren toda una vida para toda la población de la Tierra”. La histeria de los años sesenta sobre la hierba y el ácido fue solamente la obertura para la ruptura de ese quinto circuito. Nathan S. Kline predice auténticos afrodisiacos, sustancias que aceleren el aprendizaje, sustancias para favorecer o terminar con cualquier esquema de comportamiento. Aquellos que fueron quemados o encarcelados a principios del siglo XVII (Bruno, Galileo, etc.) fueron los adelantados de la Revolución de la Tecnología Exterior. Aquellos que fueron encarcelados o golpeados por los policías en los años sesenta fueron los adelantados de la Revolución de la Tecnología Interior.

En pocas palabras, los distintos niveles de conciencia y circuitos que hemos estado discutiendo, e ilustrando, constituyen todos ellos impresiones bioquímicas en la evolución del sistema nervioso. Cada impresión crea un túnel de realidad mayor. En la metáfora sufí, el burro en el cual cabalgamos se convierte en un burro diferente tras cada impresión. El metaprogramador aprende constantemente más, y es cada vez más capaz de ser consciente de sí mismo, de su modo de operar. Así, estamos evolucionando hacia la inteligencia- estudiando-la-inteligencia” (el sistema nervioso estudiando el sistema nervioso) y somos más y más capaces de acelerar nuestra propia evolución.”

Robert Anton Wilson
(Extractos de Cosmic Trigger I)

Traducción y adaptación: Juan José García Piñeiro
Pertenece awww.psiconautica.org/

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